YOKOLANDIA. Diario de un superviviente (Personales)
Viernes, 23/01/2009
Y YO CON EL MÓVIL SILENCIADO
Queridas todas
Ya sé que estais que trináis por mis silencios y no trataré de disculparme. Simplemente, mi tiempo es cada vez más reducido y aunque tengo algunas cosas en el tintero no encuentro un momento de darlas forma. Pero esta sí que he encontraro el hueco para contarla, aunque sea con premura y algo de urgencia.
La mañana de ayer fue de las buenas. Trabajo, trabajo y más trabajo, así que silencié el móvil a primera hora de la mañana y no lo volví a mirar hasta la hora de comer, cuando observé con sorpresa que mi móviles tenía diez llamadas perdidas y dos mensajes. No es lo normal, porque no le doy el móvil a casi nadie, así que me alarmé un poco.
Dos de las llamadas procedían de alguien cercano al curro pero amigo, otras dos de alguien directamente del curro y no amigo, pero las otras seis procedían de la samaritana. Nunca me llama por las mañanas porque sabe que ando siempre más liado que la pata de romano.
Aluciné cuando descubrí que los dos mensajes también eran suyos, así que ni los abrí. Pulsé llamar y pregunté eso de "¿qué te pasaaaa?" Y pasaba. "Estoy en el hospital y me operan ahoraaaaa" dijo quejosa. Reaccioné con normalidad porque está esperando desde hace un mes que la operen de anginas. "Pues nada, a hincharte a heladoooosssss".
Craso error. "Que noooooo, que me operan de apéndiceeee. ¿No has leído los mensajesssss?" Evidentemente, expliqué como pude mi complicada situación en ese momento, reconocí no haber leído nada y entonces me explicó que harta de dolores en el abdomen desde la noche anterior, se fue al hospital y allí se quedó. Hoy está ya sin apéndice y recuperada casi del todo.
Y yo con el móvil silenciado mientras ella sólo intentaba localizarme en busca de un mínimo apoyo por el susto que tenía. Y yo sin dar señales de vida. "Sólo quería llorar un poco en tu hombro por teléfonooooooo". En fin, que soy un desastre y eso no se puede cambiar.
He pasado el fin de semana en Marbella en la insuperable compañía de Gallega, Ella, Ivenna (y su puchun) y Nocturna, acogidos por la no menos insuperable Lydia y el estratosférico Andrés, su marido. Resumen, no tengo palabras.
No es la primera vez que nos vemos, que lo hemos hecho en Vitoria, en Madrid y en Murcia, además de esta ocasión en Marbella, y cada vez es mejor. Definitivamente, las yokoadictas son lo mejor de este blog, con gran diferencia.
Nada ha podido enturbiar el buen rollo, ni que Lydia tuviera a bien estamparse con el coche de Andrés en el aeropuerto (cuando fue a buscarnos a la Galle y a mí). Hubo hasta risas a costa del "leve golpecito" que ha dejado a Andrés con un coche sin paragolpes delantero y sin luces. Nada de quejas, que el resto funciona a la perfección.
Hubo lo de siempre, risas, risas y risas, aderezadas por comida, comida y comida, amén de bebida, bebida y bebida. Paseamos por Puerto Banús entre los ferraris y no tuvimos envidia. Elegimos el barco en el que vamos a hacer un crucero cualquier día de estos (el Lady Haya) y terminamos comiendo donde los pobres, pero con alegría.
Me cuentan que me perdí las habituales lágrimas de Lydia en la despedida, porque me tuve que volver antes que las chicas, pero ya las he visto otras veces, así que imagino a Lydia desconsolada colgada del cuello de Nocturna. Lo que no me perdí fue la sesión de compras de la Galle (aunque me cuentan que hubo más cuando me fui), ni la ovejita de Ivenna, ni la quesada de Ella (Dios mío, que empachoooooooo, que me la comía toda yo solitooooo). Lo que ellas se perdieron fue la sesión de "fregoneta" en la entrada del hotel, que eso queda para Andrés, que es un monstruo de la bocina.
Tampoco me perdí la cena con "menos que merluza" que a todas gustó, los modelazos de la Galle, las confidencias con Ella, la alegría de Nocturna, las "mexicanadas" de Ivenna, la socarronería del Puchun, la hospitalidad de Lydia y la amistad de todas. Chicas, sois geniales.
Besos
Yoko
PD.- La Galle y yo, como fuimos juntos en el avión estuvimos dándole vueltas a la siguiente queda y nos gustó la idea de Nueva York. ¿Lo vamos preparando para dentro de unos años? (Más que nada para que se pase la crisis que nos aqueja fuertemente en nuestros bolsillos)
Como bien sabéis las que habéis tenido la santa paciencia de seguirme durante todos estos meses, una buena parte de las "historias de mujeres" que he contado corresponden a las aventuras y desventuras de Hadita. Pues bien, ha tenido otra aventura digna de ser contada y paso a relatarla.
Todo comenzó con un "Har cinco", ahí es nada. Conoció a un individuo y resultó ser un crack en la cama. Anonadada por la experiencia, trató de mantener el contacto con el tipo, pero le pareció un poco raro el sistema usado por el chaval. Que si un correo, que si un SMS, que si equívocos...
Deseseperada andaba cuando le hice ver que estaba juzgando mal la situación. Él trataba de dar pie para seguir en contacto y ella, en cambio, interpretaba lo contrario. Aceptó mi interpretación y cambió de actitud. Incluso pareció que tendría que darme la razón, pero aquí estoy, proclamando a los cuatro vientos que ese "sexto sentido" femenino funciona mejor que cualquiera de mis razonamientos. El tipo era, efectivamente, un subnormal.
Y digo que era un subnormal por lo acaecido en su última cita. Quedaron prontito, para hablar y tomarse unas cervezas. Arrumaco por aquí, besito por allá. Todo bien y Hadita hasta encantada. ¡¡¡¡Perooooooooo!!!! A eso de las diez y media de la noche, el tipo cambia de registro y se apresura a despedirse. "He quedado con otra gente y no me gusta mezclar amigos", soltó por toda excusa. ¡¡Y se fueeeee!!
Ni qué decir tiene que el individuo ha sido borrado de la lista del móvil de Hadita, que se ha ocurpado convenientemente de restregarme mi error de juicio. He tenido que reconocer que no acerté en el diagnóstico y aquí estoy, reconociéndolo públicamente para mayor escarnio. Está claro que entiendo poco a las mujeres, pero cada vez entiendo menos a los hombres.
Llevo algunos días dándole vueltas a esto de la crisis. No se habla de otra cosa. Evidentemente, las familias (y las desfamilias también) han tenido que apretarse el cinturón. Cada vez cuesta más llegar a final de mes, eso cuando se llega. La hipoteca ha subido más de 250 euros en dos años, los precios de los alimentos más básicos están casi al nivel de artículos de lujo y eso por no decir lo que han subido las cosas menos básicas.
En este contexto, lo normal es que nos pongamos a mirar los precios con el colmillo algo más retorcido. Dice El Corte Inglés que ha lanzado una "marca blanca" para ayudar a las familias con la crisis. ¿Qué tal si deja de cobrar 100 euros por una camisa que no vale esa cantidad ni de lejos?.
Yo, desde hace meses, he vuelto a hacer las cuentas en pesetas y me he llevado alguna que otra sorpresa. Como hay que decir las cosas por su nombre, mencionaré el bar donde fui "atracado". Juanito en La Roda, al borde de la autovía. Un café con leche y un cruasán (que se escribe así en español según la Academia) por 2,90 euros. Si haces las cuentas sale la alucinante cantidad de 482 pesetas. Realmente espectacular. Luego se quejarán de que bajan las ventas.
Cuando hay alegría y se llega a final de mes, no se hacen cuentas. Pero cuando la cosa está achuchada, éstas son las cuentas. Ya ni siquiera se encuentran bares con el café a un euro (166,386 pesetas) cuando antes era caro un café por veinte duros.
Y dicho todo esto propongo que este post cumpla una labor social. ¿A tí dónde te roban? Que conste para escarnio público y, si es posible, para que quien lea estas líneas evite que le atraquen.
Menos mal que ya no estoy en fase de deslumbrar a la samaritana, que si llego a estar, desde luego, no la deslumbro. Os explico.
Este fin de semana fui cariñosamente preguntado si podía ayudar a hacer unas cuantas chapuzas en su casa. Que si colgar un espejo en un baño, que si poner un plafón en el techo. Vamos, cosas que se supone que están al alcance de cualquier hombre medio mañosillo. "Todo lo que sea taladrar es mi especialidad", alardeé.
Total, que me puse manos a la obra. Un plafón, dos plafones. ¡¡Estupendo!! No junté los cables, y se encendieron y todo para regocijo y satisfacción de mi autoestima. Turno para el espejo. Un agujero, dos agujeros, taco, escarpia. ¡¡Colgado!!
Y héte aquí que mi subidón de autoestima me jugó una mala pasada. "Ya que este espejo ha quedado de cine, ponemos el otro en el otro baño en un pis pas". Taladradora, agujero, estupendo. Taladradora, segundo agujero. "Aquí me da algo de mala espina, porque al fondo está más duro. Debe ser cemento en vez de yeso".
¿Cemento? ¡¡¡Era una puta tubería!!! Por aquél mínimo agujero empezó a salir agua suficiente para duchar a un regimiento. ¿¿Dónde está la llave de paso?? Cortñe el agua todo lo rápido que pude mientras ella me seguía por media casa sin reaccionar. No pude evitar que se montara una pequeña piscina. Del "momento taladro" pasé al "momento fregona" y lo dejé todo más o menos como estaba. Sin espejo, con dos agujeros en la pared y sin agua en ese baño.
Lo peor es que esta mañana ha lllegado el del seguro a arreglarlo y en menos de media hora lo ha solucionado. Pero, claro, no ha podido evitar el comentario. "¿No notó la tuberíaaaaa?" Sí noté que estaba más duro, pero era completamente irracional que por encima de mi cabeza hubiera una tubería, así que seguí. ¿Pasa algooooo? Al menos ha dicho que poner una tubería ahí no tiene ni pies ni cabeza. Algo es algo.
Estimadas amigas:
Me dirijo a vosotras con la pretensión de que hagais extensivo entre vuestros círculos más o menos cercanos de amistades femeninas la existencia de una oferta que bien pudiera considerarse atractiva. Soy un hombre en lo mejor de la vida tirando a “normalito sector ligeramente bien parecido pero tampoco vaya usté a creerse”, delgado, "fisno" y culto, de carácter jovial y extrovertido, con ojos azules y al que aún se le conserva la mayor parte de la cabellera. Aunque a primera vista pueda parecer poca cosa, gano mucho desnudo y en las distancias cortas. Mi estado actual es de expectativas razonables y me pega más la definición “desaprovechao” que la de “desesperao”, aunque no es descartable mi pronto ingreso en el segundo apartado.
A la espera de vuestras prontas noticias recibid un beso con lengua con la intensidad que prefirais. Atentamente:
YOKO