25 Ene 2010
VIEJAS DAMAS INDIGNAS
Hablamos J. y yo como las dos grandes damas de la cultura en las que
nos hemos convertido (él como prestigioso productor teatral, servidora
como impostora aún no descubierta) y comentamos las últimas actividades
culturales a las que hemos asistido para dar brillo y lustre con
nuestra presencia. Después de repasar instalaciones y exposiciones
varias (muy, muy chulo el taller de cine en 16 mm. con el que han comenzado las actividades del Imagina
de este año) convenimos que nuestra próxima performance consistirá en
grabar la cara que pone la gente que asiste a estas cosas cuando, en
medio de una sesuda conversación sobre el land art, yo me desmarco con un: "¿Habéis votado a Karmele en Eurovisión?". Eso sí que es provocador. Y punki.
Por edad y por actitud Karmele es una suerte de Vivienne Westwood
(aunque a mí me gustan más los modelazos de Karmele que los de la
inglesa). Karmele revive el punk más salvaje, que reivindicaba que
cualquiera podía subirse a un escenario sin que le hiciera falta saber
cantar ni tocar instrumento alguno. "Yo tengo mucho arte",
dice Karmelita en su defensa, apoyada en aquella vieja frase
promocional de Lola Flores: "Ni canta, ni baila, ni falta que le hace".
Pero a Karmele sí que le hace falta. Y si al final sale en Interviú
(eso sí que es una amenaza que tendría que ponernos los pelos de
punta), le va a dar a la revista un aire de fanzine alternativo que pa
qué.
Porque ¿hay algo más rompedor que el programa que le dedicaron a Pop Star Queen
tras ser rechazada su candidatura por Televisión Española? Una luz
blanca alumbrando su silla vacía, música de réquiem de fondo, imágenes
de la ¿finada? llorando, sobreimpresionados del tipo "el doctor ha
recomendado a Karmele que haga reposo". "¡Si me creía que se había muerto Madonna!", dice Toñi Salazar mientras reivindica que sólo los artistas "de verdad" pueden ir a Eurovisión (hombre, si La caña de España
es una canción de verdad que venga Dios y lo vea). Hasta Jorge Javier
Vázquez tuvo que salir un momento del plató porque le estaba entrando
la risa; aguantándosela (la risa) pronuncia la frase de la temporada: "Ha muerto Karmele. Nace el mito".
Y, por la noche (pasándose por la peineta las recomendaciones del
médico y poniendo en juego su salud) Karmele, con la voz rota por el
dolor, empezó su manifiesto con un "Yo acuso". Ni Animalario, ni
Calixto Bieito ni ná de ná. Auténtico teatro alternativo a la hora de
la siesta.
Pero no hace falta que haya una buena excusa para que "Sálvame" sea
cualquier día de la semana mucho más trasgresor que una actividad del PAC (el
Proyecto de arte Contemporáneo de Murcia). "Sálvame" sí es un "Dominó
caníbal" real por motivos obvios. Y el día que aparece Marujita con sus
coca-colas aliñadas y su nariz de payaso ya es el colmo del moderneo.
Por ello no sólo apoyo la candidatura de Karmele a Eurovisión, sino que
propongo
a Belén Esteban como comisaria del PAC del año que viene. No me digan que no habría:
-a) lleno absoluto
-b) provocación sin límites cuando dijera "Pues esta cacarrura la hace mejor mi Andreíta, asín de claro. ¿Vale o no vale?". Y si trae como ponente a Kiko Hernández contando su visita al Louvre ("he visto la Venus de NILO" comenta), a Cuauhtémoc Medina le da un parraque.
Como siempre, todo lo que a mí me gustaría escribir sobre Karmele y Eurovisión lo ha hecho antes y mejor Rosa Belmonte, así que léanlo. No sé si Rosa aspirará con los años a convertirse en una vieja dama indigna, como titula Esther Tusquets
la segunda parte de su biografía (las viejas damas indignas son
aquellas que hacen lo que quieren y dicen lo que piensan, según
Tusquets), pero yo sí. Karmele es una vieja dama pero, aunque parezca
lo contrario, no es indigna, ya con todo este mogollón que ha montado
tras su descalificación demuestra que se toma demasiado en serio. Y las
maduras damas que aspiramos a ser viejas indignas tenemos que reírnos
mucho de nosotras mismas. En eso estoy yo. A ver si lo consigo.
05 Ene 2010
SOBREVIVIENDO A LOS RICOS
¡Qué buenos son los de Cuatro! Para empezar el año con buen pie van y nos cascan 3 reportajes seguidicos de ricos, riquísimos, a saber: primero, La Moraleja, después Samantha Villar viviendo 21 días como una millonaria y, para terminar, más lujo. Decididamente es mejor comenzar el 2010 viendo mansiones que con un reportaje sobre los protagonistas habituales de "Callejeros": indigentes celebrando la Nochevieja con Don Simón en tetra brik y chabolos donde las luces de Navidad las encienden robando la luz de los postes de electricidad sólo conducen a pensar que este año va a ser tan cutre como el anterior. Y hay que animarse.
Pero por primera vez en mi vida no he sentido envidia de los ricos, porque gracias a "Callejeros" hemos descubierto que los de La Moraleja (¿cuál será el gentilicio de los habitantes de La Moraleja? ¿moralejeros? ¿pijolienses?) también se aburren -tan ricamente, claro-. Sus días son una vorágine de desayunos, gimnasio, compras, aperitivos y más compras. Lo que se llama una vida al límite, vamos, repleta de actividades tan electrizantes como preparar El Rastrillo.
La que sí se lo pasó bomba fue Samantha Villar. Lo único que le sobra a los reportajes de Samantha son sus reflexiones ante la cámara comentando obviedades del tipo que lo más alucinante de ser rico es que pueden tener lo que quieran y en el momento que quieran (eso ya lo sabíamos, chata), pero al colocarse encima 2.000.000 de euros en joyas le brillaron más los ojos que cuando se pasó 21 días fumando canutos. O cuando se puso el Dior para ir al desfile de John Galliano ("¡Voy a conocer a Galliano! ¡Voy a conocer a Galliano!", repetía como un mantra). Estoy segura de que no se enganchó a los porros pero sí a la buena vida: el dinero es la más rápida de las drogas. Aunque ya puestos, y para ver hasta qué punto el brillo de los diamantes puede doblegar el alma humana, el reportaje tendrían que habérselo encargado a Cristina Almeida: imagínensela vestida de Versace recitándole pasajes de El capital a la Lomana mientras pasean por la Rue Royale. Eso sí sería una nueva forma de reporterismo: María Antonia Iglesias cubriendo los viajes del Papa o Federico Jiménez Losantos retransmitiendo los Goya. Lo petan en Cuatro.
Preparan a Samantha antes de iniciar su aventura millonaria eligiendo vestuario ad hoc para la ocasión, y el estilista le comenta que lo primero que harán los ricos es mirarla de arriba abajo, buscando algo que les indique que pertenece a su tribu (un relojín de Chopard, un bolsito de Gucci, unos Manolos, nada, tonterías). Cierto: recuerdo que hace muchos años fui a casa de un compañero de facultad perteneciente a una de esas familias murcianas que Rosa Belmonte retrataba tan bien en sus crónicas de la Feria de Murcia (con Ilu Vera Meseguer y Paqui Chelo Cano a la cabeza, representantas del glamour huertano). Me abrió la puerta la madre del susodicho y me hizo un escáner que ríanse ustedes del que quieren implantar en los aeropuertos. Tras asegurarse de que a pesar de mi aspecto no llevaba una bomba bajo la suela de mis Kickers y que lo único que quería eran unos apuntes de Derecho Civil, llamó a su primogénito y heredero para que me atendiera pero, excuso decirlo, no me dejó pasar de la puerta. Es lo que tienen los moralejienses (para ser moralejiense no hace falta vivir en Madrid, es una cuestión de pasta y de carácter), que protegen su territorio de cualquier intruso.
Moraleja de La Moraleja: si les toca la lotería del Niño, no se vayan a vivir allí. Salgan, entren, viajen, disfruten, vivan. No se entierren en vida con sus riquezas en ese nuevo Valle de los Reyes y se convierten en momias. Y si no saben qué hacer con su pasta, llámenme, que aunque servidora no pueda irse con ustedes a Formentera por motivos que ya conocen, tengo algunas ideas en la recámara.
P.D. 1: ¿Saben quién hace que se caguen por la pata abajo todos los diseñadores que hacen que se cague por la pata abajo Samantha Villar? Anna Wintour. No tiene desperdicio el documental VOGUE: el número de septiembre, donde la Wintour real, sin tantos aspavientos como Meryl Streep en El diablo viste de Prada, da mucho, pero que mucho más miedo. "¿Aún no está todo preparado?", y Gaultier se convierte en un niño tartamudeante pillado en falta. "¿Estas son todas las fotos que hay?", dice, y Mario Testino se queda blanco. A la Wintour no le hace falta gritar, sólo con mirar de reojo por debajo de su flequillo hace que tiemblen los cimientos del imperio de la moda. Parece que haga un esfuerzo inconmensurable para no sacar una sierra mecánica y decapitar a asistentes, fotógrafos y diseñadores. Es esa calma monosilábica y gutural ("no", "no", "no", "hum") con la que manda a hacer puñetas el 90% de los trabajos que le presentan la que hace que Hannibal Lecter a su lado parezca un boy scout.
P.D. 2: Sí, vi las campanadas con Belén Esteban. La duda ofende.
24 Dic 2009
HOY CENAMOS CON ISABEL
Isabel posa "bella y sonriente". A Isabel siempre le ponen dos adjetivos, a saber: "serena y feliz", "guapa y elegante", "espléndida y atractiva". A mí me pondrían "atacá y ojerosa", que es mi estado habitual. Y se reúnen en torno a la mesa mamá, Anita, Tamara (¡mi Tamara!), Velencoso, el macizo, Fran y su nueva novia, Julio José y su antigua novia... ¿Y Miguel? ¿Qué le estará pasando al probe Migué, que hace musho tiempo que no sale? Creo que cuando llegan las hordas rosas, el probe Migué se pone una gorra de pana y se marcha al hogar del pensionista a jugar al julepe.
El marco se lo imaginan perfectamente, ¿no? Una decoración rompedora y moderna, como Isabel. La mesa está tan llenica de cristal Baccarat, plata, velas y acebo que ahí no te cabe ni la bandeja con la ensaladilla, ni los langostinos congelaos ni ná de ná. "Hija, es que a ellos le sirven en platos individuales", me recuerdan. Ay, a veces se me olvida de lo que es tener un buen servicio, tan bueno que te avisan hasta cuando hablan de ti (es como las alertas del Google con gorra de plato): Carmen Lomana cuenta que Wilson, su chófer, veía la televisión en el coche mientras esperaba a que ella terminara sus compras en El Corte Inglés de Serrano; vio que hablaban de ella y la llamó para decírselo. "Señora, que están hablando de usted". Qué maravilla. Y la chica que trabaja en mi casa llamándome de tú. Así no subo yo de clase social. A partir de mañana, cofia y uniforme.
Y ahora que lo pienso: ¿se imaginan que hubieran rodado el anuncio del Volkswagen Scirocco en casa de Isabel?: "Por favor, Fran, ¿te importaría pasarme el soufflé?" Feliz Navidad.
18 Dic 2009
EL RETONNO
25 Oct 2009
LOS 40 SON MÍOS
29 Sep 2009
EL ORO SIEMPRE ES ORO
Es curioso esto de la publicidad por las mañanas: en nuestra vida pre-crisis todos eran anuncios sobre créditos que se concedían con total facilidad en la línea "Gastad, gastad, malditos" (aunque luego para devolver la pasta te mandaran a los amigos de Tony Soprano). Pero ahora en un zapping entre AR y Susanna Griso usted puede encontrarse con un spot maravilloso: ORO POR EUROS. Es muy requetefácil: a cambio de sus joyas de oro (medallas de Primera Comunión, semanarios, esclavas con su fecha de nacimiento, aquella caña de oro espantosa que le regaló su suegra y sólo se pone cuando va a cenar a su casa en Nochebuena) ellos le dan un dinerito. E ideas: "Por el anillo de mi primer matrimonio recibí mucho más dinero de lo que esperaba". Así que si su ex marido no le pasa la pensión y usted tuvo la sangre fría de no tirar su alianza por el váter a lo Concha Velasco (cada vez que se enfadaba con el Marsó ¡hala, a tirar de la cisterna!) puede empeñarla y pagar los libros del colegio. Imagínese qué negociazo estará haciendo Carlos Larrañaga, que se ha casado cuatro veces. O Elizabeth Taylor con GOLD FOR DOLLARS. Pero ¡atención!: si está usted felizmente casado, puede vender la dentadura del abuelo. Gore a la hora del aperitivo. Fascinante. Con esto Calparsoro hace una tv movie de un tipo que desenterró a su yaya y le quitó las muelas con una tenaza. Próximamente en Tele 5.
Con 0 euros en la cartera y una blusa de Adolfo Domínguez en mente, tras ver el anuncio miro a mi alrededor por si hay algo que empeñar. Y empiezo mal: sólo me he casado una vez y en ello sigo, los cementerios me dan yuyu y las joyas de mi Comunión me las robaron hace más de 20 años. Lo más dorado que hay en casa es una caja de Ferrero Rocher. Llamaré a Paloma Cuevas, a ver si le interesa.
¡Mecachis! Eso me pasa por no hacerle caso a Lydia Lozano, que ya lo dijo hace muchos años: "el oro siempre es oro". Lo veo en Sálvame mientras hago partyline con mi amigo Juancho, que me dice alucinado "¡pero si parecemos nosotros después de irnos de cañas!". Vaya, yo creía que éramos algo así como el Grupo de Bloomsbury. O, al menos, como Dorothy Parker y su Tabla Redonda trasladados del Hotel Algonquin a la Cervecería Principal. Pues no, resulta que somos como Mila, Belén y Kiko. A mí seguro que me toca Karmele, porque si leyeron ustedes "Karmele en la nieve" no se pierdan este año "Karmele en la playa", la segunda parte de por qué una servidora no debe hacer deportes de riesgo como bañarse en una playa almeriense con un poniente que pa qué.
Y ahora, un poco de oro de verdad:
- el artículo de Elvira Lindo en EL PAÍS del domingo, o la exposición con fuste (y no lo que hace servidora) de la función de la crónica social
- Anatomía de un instante, de Javier Cercas, o el relato con fuste (y no lo que hacen otros) del 23-F.
- John Connelly, un irlandés que se leen de un tirón con unos diálogos estupendos. Sí, ya sé que esto es como lo que le pasó a Isabel Gemio. Lo cuenta Jorge Javier Vázquez en EL MUNDO: "llegó un día la Gemio a una reunión de amigos con el rostro demudado, levemente transido. Transportada toda ella a un plano de la realidad poco menos que etéreo. Se sentó en un sofá, tomó aire y comenzó a contar el motivo de su peculiar sentir: «Estoy leyendo un libro que me tiene fascinada, jamás pensé que alguien pudiera escribir algo así. Se llama Madame Bovary, ¿lo conocéis?». La pregunta no obtuvo contestación; probablemente todos habían leído el libro 20 años atrás". Pues eso, que seguro que ustedes se lo han pasado bomba leyendo a Connelly, pero yo lo acabo de descubrir.
- el estreno para el que quiero comprarme la blusa de AD: Lirusión, el último espectáculo de Riversson, en Madrid el 3 de octubre.
Más oro, pero del que cagó el moro: no me pregunten cómo pero me he encontrado con la web de Aída Nizar, y en ella regala 3 noches de hotel por cada libro que vende. Así que si a la Nizar le va bien dentro de poco empiezo a sortear entradas para el circo de Ángel Cristo entre mis lectores. Porque el blog siempre es blog.
16 Sep 2009
SAN JORGE Y EL DRAGÓN
Ése es el secreto: reírse mientras se devoran. Se ríen de sí mismos, de la profesión y de la madre que les (y nos) parió al tiempo que se lanzan dentelladas. Una suerte de canibalismo pandillero donde casi no hay víctimas colaterales, porque el ombliguismo es de tal calado que no les da tiempo a ir a por los de fuera. Ellos se guisan y ellos se comen.
Jorge Javier, que ya se pasea mejor que AR por los platós, lo mismo te habla con unas bolas tailandesas colgando de la solapa que le hace recitar a Kiko Hernández un poema de Jaime Gil de Biedma ("¿Jaime Gil de Vietnam?" dice el muchacho, "¡No, pedazo de burro, de BIEDMA!"). Hasta las señoras del público le ofrecen a sus hijos como novios: una le lleva una foto de su retoño. "Es conductor de autobuses en Ibiza", "Ah, muy bien. ¿Pero es gay?", pregunta Jorge Javier. "No, gay no es". Pues claro que no, que ya no hace falta ser gay para enrollarse con alguien que sí lo es: José Isaac tampoco era gay y estuvo a punto de casarse con Falete. No pasa nada de nada. Se le hace un ritual santero pasándole un pollo por los mismísimos y ¡hala!, maricón perdío. El caso es emparentar.
Comentaba el otro día Enric González en El País: "Umberto Eco, uno de los primeros teóricos de la ironía posmoderna, preconizaba en 1963 otra televisión. Irónicamente, preconizaba el entretenimiento televisivo de hoy, que recurre continuamente a un dudoso concepto de la ironía, el más cínico. El mensaje de la actual estrella de la televisión viene a ser el siguiente: yo no me lo creo; usted, telespectador, sabe que no me lo creo; y yo sé que usted sabe que no me lo creo. Es un juego de estricta posmodernidad. Y es la base de lo que conocemos como telebasura. Sólo en casos muy concretos (notables en Canal Sur), la telebasura intenta prescindir de la ironía cínica: desprovista de la excusa, la emisión se convierte en un trágico desfile de monstruosidades".
Me gustaría a mí saber cómo llamaría don Umberto a "Sálvame". Jorge Javier ya ha cambiado el término de televisión posmoderna por el de neorrealismo televisivo. Y posmoderno o neorrealista, San Jorge ha acabado con el dragón de las tardes sin audiencia de Tele 5. Y ahora ha ido a por DEC. Lo único que me preocupa es que el chiquillo trabaja ya más que Jesús Vázquez. Y encima está a dieta. Y tomando Obegrass y el café que da cagalera. Se nos va a quedar en ná.
31 Jul 2009
ONG
Resulta que he contribuido a una ONG y yo sin enterarme: el dineral que pagó ¡HOLA! por la exclusiva de la boda de Fiona Ferrer y Jaime Polanco
fue a parar a una entidad benéfica. ¿A qué organización habré ayudado?
¿A la de Cirujanos Plásticos con Parkinson? ¿O tal vez a la de
Peleteros Anónimos Asociados? O quizás al Photoshop Institute. En
cualquier caso, me alegra de que mi vergonzante adicción sirva para
algo.
¡HOLA! nos brinda
el bodón en dos números: en el primero, la ceremonia; en el segundo, la
"fiesta blanca" con la que se agasajó a los invitados la noche anterior
(subtitulada en portada como "El sueño de una noche de verano"
¡Uupppss!). Es como una miniserie de dos capítulos: ahora que van a
rodar la vida de Paquirri cualquier día nos dan la cena con la boda de
Fiona. No descarto que Antena 3 haya comprado los derechos. Y en ese
caso ¿quién interpretaría a Isabel Preysler?
Se admiten apuestas, porque (evidentemente) la mismísima estuvo allí. Y
como valor seguro que es comparte la foto de portada con los novios y
con ¡Genoveva Casanova! Están
en el ¡HOLA! con estas dos como en el Astana con Armstrong y Contador.
Me juego el cuello a que intentan tirarse de la bici (estática) en
cuanto Sánchez Junco se da la vuelta.
La lista de invitados es
un cruce entre el Hogar del Pensionista de expresidentes sudamericanos
y la agenda de Naty Abascal. Y sí, por supuesto, estuvo Carmen Lomana, que a su tierna edad ha dejado de ser joven promesa del cuché para convertirse en estrella consagrada. Marujita Díaz no pudo ir porque estaba participando en ¡Sálvame!, la mejor sitcom nacional desde que acabó 7 vidas, pero les envió su nariz de payaso como regalo de bodas.
Mi pregunta es: ¿qué toman? Están todas fantásticas tras la noche blanca (sin coñas). Bueno, todas, todas, no: AR está
un pelín ajada el día de la ceremonia, lo que demuestra que es semi
humana. Humana del todo soy yo, que si me pego un fiestón la noche
antes de una boda parece que me han sacado de un casting de Callejeros.
Modelos
para elegir: mucho túnica, mucho dorado, mucho escote asimétrico y
muchos scalpers, of course. Si quieren verlos, donen 2 € (2, 10 € en
Canarias). Sólo un comentario: Juan Ramón Lucas
definitivamente ha perdido el norte. ¿Qué habrá sido de aquel muchacho
tan formalico y tan agradable que presentaba el informativo de Tele 5?
Algún desajuste de córnea le hicieron cuando se operó la vista: su
tendencia a la catástrofe televisiva quedó clara tras abandonar los
informativos (¿se acuerdan de Escuela de Actores? ¡ay!), y su gusto por la catástrofe estilística lo presagiaban los cuellos de camisa que luce en En noches como ésta.
Pero esta vez se ha superado: si el modelo de la noche blanca era digno
de una ceremonia santera oficiada por Rupert, el del día de la boda
llevaba un traje de novio de futbolista de 2ª B. ¿Quién engaña a los
tíos diciendo que los hombres también pueden llevar brillos? En
cualquier caso, mi amigo Juan Diego (hombre de criterio) me dice que lo
escucha en su programa de RNE y que está estupendo. Claro: porque no lo
ve.
Critican a los novios por gastar tanta pasta en el evento;
total, porque unos buzos pusieron unos fuegos artificiales en el mar,
ya ve usted. Y digo yo: si la pasta es suya, que se la gasten. Más
ridícala (si recuerdan quién decía "ridícala" es hora de empezar a
tomar Minute Maid) se me antoja la actitud de la familia real
este año: que si no van a sacar mucho el yate, que si van a hacer zumo
con los limones de los limoneros del jardín (¡¡!!), que si se van a
comprar la comida de los perros al por mayor y traerla desde Madrid
(¡¡¡¡¡¡!!!!!!)... madre mía, el jefe de prensa de Zarzuela tiene que
ser republicano perdío. Y Letizia y
su manía de repetir modelo: ponerte un Felipe Varela una vez es malo,
pero repetir debe de ser anticonstitucional. Que cada uno se gaste la
pasta como quiera, si es que la tiene. Desde luego yo no voy a permitir
que me impidan elegir el sitio donde celebrar mis 40 años: decidiré
libremente entre el Burguer King y el Tele Pizza. Hombre, porfaplís!
(si recuerdan quién decía "porfaplís" es que deben de empezar a tomar
algo para la incontinencia urinaria).
Y ahora, una de bravas y tres cañas:
- Me encanta que hayan rebautizado a la Campanario como la Calimocho (Kalimotxo en euskera). La Esteban sí que entiende de naming.
- Coto en Tailandia quiere parecerse a Brando en Apocalypse Now.
- Si veo un programa más de españoles en el mundo les juro que quemo el pasaporte.
- Si veo otro programa más de españoles en la playa me hago groupie de Juan Antonio Roca y me pongo a hormigonar la costa.
Bien, me marcho a la búsqueda del bikini perfecto y luego a suicidarme.
Pero por si el suicidio me sale Coto, envíenme postales (desde el filo
o desde Marbella). Ya saben la dirección.
07 Jul 2009
GUAPA EN VERANO
18 Jun 2009
LOMANISMOS
¡Qué ganas les ha entrado a todos de mostrarnos cómo viven los ricos!
Un niño de Dickens mirando por el escaparate de un salón de té
londinense, en eso es en lo que nos convierten los de "Comando Actualidad" con ¿Los ricos también lloran? Y nos va la marcha, porque la intervención de Carmen Lomana
ha batido récords de descargas en la red. A Carmen le salen lomanismos
de la boca, como a Ramón Gómez de la Serna le salían greguerías de la
pluma: dice Lomana que a los pobres de siempre no les afecta la crisis
porque ya están acostumbrados, lo malo es para la gente que ha tenido
dinero de toda la vida y ahora ven cómo les embargan las casas o caen
sus acciones. Y lleva razón: no puedes echar de menos el caviar si
nunca lo probaste.
"¿Un mercadillo? ¿De esos que hacen en
los pueblos? Me divierte mucho. La verdad es que no he ido nunca, pero
debe ser muy divertido". Lo escribo ya traducido, porque Carmen habla en SMS, comiéndose la mitad de las letras, en un idioma que sólo chanelan Tamara Falcó y Naty Abascal,
y cuyo acento mejora a base de bisturí porque al aumentar el número de
liftings también aumentan prodigiosamente las fricativas nasalizadas
(excepto en el caso de Tamara Falcó, que es bilingüe de nacimiento).
Lomana es una señora que cuando enviudó de un industrial rico riquísimo se fue a Madrid a alegrar las fiestas, como el turrón. "En San Sebastián me ahogaba", dice. Normal: no es lo mismo salir en la hoja parroquial de la Catedral del Buen Pastor que en el ¡HOLA!, porque ¿para qué quiere una tantos trajes si no es para lucirlos a doble página? ¿En dónde podría afirmar cosas como "Me duele ese halo de millonaria frívola y compradora compulsiva que tengo"
rodeada de Manolos y Jimmy Choos y enfundada en un Dior? Cualquier otra
hubiera ilustrado la frase vestida con una camiseta de una ONG
sosteniendo en sus brazos a un niño mal nutrido, pero nuestra heroína
no. Ella lo hace en medio del esplendor consumista. Con dos tacones.
Servidora
ha pasado de la lomografía (como Pocholo) al lomanismo. Quiero a Lomana
como ministra de lo que sea. Si ya existe el pensamiento bibiano, como
dice Carlos Herrera, no nos vendría mal el pensamiento lomano. Y si Zapatero no la quiere, que pruebe con Berlusconi,
aunque no me imagino a Lomana en la villa del dragón. Con lo que se
gasta en tratamientos le horrorizaría aparecer en las fotos con la cara
pixelada al lado de otro señor que resulta ser un político checo al que
sólo se le ve el zipotêk. Mucha clase (y muchos años) tiene Lomana para ser parte de un gabinete presidido por la versión italiana de Fernando Esteso. Y ahora que ha llegado Andrés Pajares ni les cuento: ¿vieron las fotos de Berlusconi y Gaddafi juntos? Parece un remake de Los bingueros:
Gaddafi con su reinterpretación morena del hair styling de la duquesa
de Alba, su foto reivindicativa en la pechera y su guardia personal
formada por Rosanna Yanni, Mirta Miller y África Pratt. La jaima se les va a quedar pequeña a estos dos.
No
me extraña que estén haciendo una tesis doctoral sobre Lomana; si
hicieron una sobre Belén Esteban, cualquier cosa es posible. Lo que no
sé es cómo House y su equipo no le han hecho una craneotomía para ver
lo que hay dentro de su cabeza. Ni sarcoidosis ni enfermedad de
Cushing, sólo tontería crónica autoinmune. Ah, y por cierto, no le
digan a Lomana que mi auténtica musa en cuanto a nuevas tendencias se
refiere es La Flipa o no heredaré los chaneles.
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