12 Mar 2010

SIN E MINÚSCULA

Me da mucha pena que se mueran los escritores. Me recuerdo a mí misma, llorando amargamente, allá por 1999, en otoño, por las calles de Pisa (llovía, para que todo fuera más lírico, si cabía…) la muerte de Alberti. Recuerdo que Cela murió, no recuerdo el año, el día del cumpleaños de mi amiga Ana, el 17 de enero, Buero Vallejo murió en el 2000, lo recuerdo, y Hoy, 17 de marzo, ha muerto Miguel Delibes.

Hay pocos narradores que me gusten. Cuando digo que “me gusten” me refiero a que “me fascinen”. Eso sólo me pasa con los poetas y con los dramaturgos. Los escritores de novelas me parecen escritores un poco aburridos. Delibes no es que fuera un aburrido y además le tengo mucho cariño porque sus novelas fueron de las primeras Novelas, con mayúsculas, que me acercaron seriamente a la literatura. Recuerdo vagamente, no obstante, su lectura, allá por el año 92, cuando estudiaba 8º y Sor Inmaculada, que nos daba literatura nos hizo leernos El camino y Las ratas. Menos mal que me marché pronto al instituto, aunque la serísima monja lo intentaba (también ella me acercó a Rubén Darío, qué cosas tiene la vida, si se lo dijera, no me creería…) no le ponía a la literatura ninguna magia.

Las novelas no son mi género preferido. Sólo me han hecho estremecer –estremecer de verdad, de llorar, de que se te encoja el corazón y te salgan lágrimas, lágrimas reales, sin parar- las novelas de literatura hispanoamericana. Quizás porque son tan líricas, tan poéticas, tan íntimamente románticas que los escritores españoles (leo poco traducido, excepto lo que leo por descaro, literatura basura, de esa que se devora, igual que una hamburguesa grasienta –Ken Follet, D. Brown… y esas mierdas…-), tan castellanos, me resultan ásperos y jascos.

Y Delibes, el pobre, era seco como un peñasco, costumbrista –y qué poco me gusta el costumbrismo…-, heredero de toda esa tradición española realista que si bien es artísticamente impecable, como me dijo una vez alguien, se trata de una prosa viril que, pese a lo masculino del asunto, no me satisface.

Diré que, aunque allá por 3º de Hispánicas leí Los Santos Inocentes, el cine, esta vez, puso más que el libro de su parte. A Azarías, el gran personaje de Delibes, le dio vida –y además, vida eterna-, el gran Paco Rabal. Sí, sí me recuerdo emocionada viendo aquella película… y esta escena, magnífica…

al cabo de pocos segundos, volvió a sonar el berrido de la Niña Chica y la señorita Miriam, espeluznada, ¿es cierto que es una niña la que hace eso? y él, Azarías, cada vez más agitado, con la grajeta mirando inquieta en derredor, se volvió hacia ella, la tomó nuevamente de la mano y venga, dijo, y entraron juntos en la casa y la señorita Miriam, avanzaba desconfiada, como sobrecogida por un negro presentimiento, y al descubrir a la niña en la penumbra, con sus piernecitas de alambre y la gran cabeza desplomada sobre el cojín, sintió que se le ablandaban los ojos y se llevó ambas manos a la boca, ¡Dios mío!, exclamó, y el Azarías la miraba, sonriéndola con sus encías sonrosadas, pero la señorita Miriam no podía apartar los ojos del cajoncito, que parecía que se hubiera convertido en una estatua de sal la señorita Miriam, tan rígida estaba, tan blanca, y espantada, ¡Dios mío! repitió, moviendo rápidamente la cabeza de un lado a otro como para ahuyentar un mal pensamiento, pero el Azarías, ya había tomado entre sus brazos a la criatura y, mascullando palabras ininteligibles, se sentó en el taburete, afianzó la cabecita de la niña en su axila y agarrando la grajilla con la mano izquierda y el dedo índice de la Niña Chica con la derecha, lo fue aproximando lentamente al entrecejo del animal, y una vez que le rozó, apartó el dedo de repente, rió, oprimió a la niña contra sí y dijo suavemente, con su voz acentuadamente nasal, ¿no es cierto que es bonita la milana, niña?

Escrito por: Redonna 1 comentario 12 Mar 2010 URL Permanente Compartir

10 Mar 2010

MALAS NO, PAYASAS

Y yo me resisto pero, a las pruebas me remito. Mira que digo siempre que las mujeres somos maravillosas, acompañadas o solas, que cuando te topas con una que vale la pena vale más que mil hombres juntos (excepto para algunas cosas y es que…¡ellos huelen tan bien…!) pero será que, en mi vida resguardada de Oz, donde me rodeo íntimamente de mujeres fantásticas por selección natural –mis amigas, ya sabéis, las más guapas, las más currantas, las más trabajadoras, las que me dicen sin rodeos las cosas…-, suelo tener un imán para atraer a las fantásticas y con las del terreno laboral, si por mi apariencia les caía mal, pronto se den cuenta que de Barbie Superstar tengo sólo la pose y el pelo y lo que me sobran son ganas de trabajar.

Pero a veces somos malas. Más que malas somos tontas. Rematadamente tontas. Idiotas. Los hombres en eso son mucho más listos y así les va, mejor que a nosotras.

He descubierto, no sin pesar, que cuando preparo un curso o charla con un ponente tío, hombre, esto es, del género masculino, en esta profesión masivamente femenina que es la mía, no ha cuestionamiento. Ellos suelen hacerlo bien. A mis compañeras profesoras y maestras no les importa tener delante a un señor que sabe más que ellas, que les da lecciones. A veces, si se pasa, me dicen cuando les pregunto “un poco chuleta…” y se van tan contentas. Por el contrario, a las mujeres siempre les sacan/sacamos algún “pero”. Nadie les cuestiona a ellos, nadie se pregunta cómo y por qué llegaron a sus puestos, frente a nosotras, que tenemos que dar toda clase de explicaciones y de justificaciones absurdas.

Repito que tengo la suerte de que las mujeres que me rodean en general son fantásticas. Yo me refiero a esa tónica general de decir que Penélope Cruz es pequeñita y que, sin maquillar no vale nada. A ese rumor de que a Letizia le faltan kilos y que cualquiera, con la ropa y el atrezzo que se gastan las famosas estaría divina. A esa mamarrachada de que las mujeres bellas son estúpidas frente a los hombres que si además de inteligentes están buenos, triunfan, triunfan y triunfan.

Somos un poco payasas. Como siempre, en general, nos dejamos embaucar. Ayer tuve un curso con un ponente sensacional. Además de un buen profesional, sin necesidad de medir uno noventa, tenía un atractivo especial. A mí me pareció que el tío estaba bastante bien y, por los aplausos que recibió del auditorio, al resto de asistentes también les gustó. Me pregunto si lo mismo que él dijo lo hubiera dicho una mujer las críticas hubieran sido igualmente positivas. Me pregunto si no influyó y mucho su voz modulada y sus ademanes al subirse las gafas o mirar y pasear entre los asistentes. Me pregunto por qué somos tan estúpidas cuando tenemos un hombre cerca que nos gusta y somos incapaces de reconocer lo mismo en una mujer.

Escrito por: Redonna 1 comentario 10 Mar 2010 URL Permanente Compartir

08 Mar 2010

SEROTONINA A RAUDALES

Me encantan esas hormonas que nos hacen sentir bien. Mi favorita es la serotonina, tan divertida. He leído esta mañana que, además de ser la responsable de nuestro estado de ánimo, de nuestro apetito sexual y otras maravillas varias, varía su nivel en nuestro organismo en función de la luz que éste recibe. En resumen, que tenemos mucha más en las estaciones de verano y primavera y se nos pone por los suelos en otoño y en invierno. Y aún hay personas a las que les gusta el frío y el hielo…

La oxitocina también es chula, es la que desata nuestra afectividad, nuestro amor fraterno, aumenta la confianza y la autoestima…

Estas perlas de la felicidad que se encuentran ahí, listas para usar en nuestro organismo se desatan, atención a los carbohidratoadictos como yo comiendo pastas, arroz, cereales, leche, huevos… y la mayoría de las cosas ricas, que son pecado, claro, pero sin duda nos hacen sentir mejor. No he leído nada de la cerveza pero seguro que también, sobretodo si es en buena compañía.

Hacer ejercicio, pasear, bailar, la relajación y el yoga (me aburren, no puedo…), cambiar de actividad, las novedades y las sorpresas, los viajes… hacen que sus niveles en nuestro organismo aumenten.

En un día como hoy, 8 de marzo, que para mí, como os he dicho otras veces me parece maravilloso porque me recuerda al aniversario de mi hermana y no tanto a la mujer trabajadora o no trabajadora, os deseo, para alegrar este lunes, un buen atracón de serotonina mágica y de oxitocina a raudales.

Feliz semana.

Escrito por: Redonna 0 comentarios 08 Mar 2010 URL Permanente Compartir

05 Mar 2010

INICIANDO MECANISMO DE GESTIÓN PERSONAL

Tras los últimos días, con varios disgustillos laborales, personales… me doy cuenta de que, otra vez, nuevamente, me estoy haciendo muy mayor. Me pongo una medallita a mí misma por coherente, por madura, por buena tía… sí, señor, me lo pongo yo, porque siento cómo he generado mecanismos de gestión en mi interior que me ayudan a ver las cosas de otro modo, con otra cara, con otro color.

No me sirve de nada sufrir, preocuparme o adolecer por cosas que escapan a mis posibilidades, que no tengo modo terreno ni divino para solucionarlas y que, encima, preocuparme por ellas, me desgastan y me hacen no poder ver más allá de mis narices. Yo, a mí, que siempre pienso cuando me compro una camiseta o un vestido, o un bolso o unos zapatos que “no hay que dejarlos enfríar” y lo tengo que estrenar todo ya, ya, ya, no sea que me dé un arrechús y se quede en el armario sin usar… ¿me van a preocupar cosas que escapan a mi alcance, que son una grandísima faena pero no puedo solucionarlas? Pues no, clic, clic, clac,

INICIANDO MECANISMO DE GESTIÓN PERSONAL
… PROCESANDO…
ESPERE, POR FAVOR…

SU PROBLEMA SERÁ RELATIVIZADO EN UNOS SEGUNDOS…

NO PULSE NINGUNA TECLA O PUEDE PERDER LOS CAMBIOS
…ESPERE…

Su problema no se ha solucionado pero ha quedado relativizado. Puede esperar unos días y volver a repetir la operación a la espera de un momento mejor.

ACEPTAR

Sí, aceptar. Tomar las cosas como vienen, observar un poco a los demás, dejar de mirar mi ombligo y pensar que no vale con llorar, con patalear sino, visto que hay cosas que no se pueden arreglar, tomar la salida inteligente, la salida que me ayude a relativizar y, sí, por qué, programar, dejando de lado todo, todo, todo, excepto hacerle la vida más hermosa y placentera a las personas que me quieren y me rodean…

- irme a cenar con mi hermana una buena calçotada esta noche que ya es temporada, hacer una cena italiana para mis amigos en casa este fin de semana, preparar un viaje maravilloso, pensar en el regalo de Yolanda, concierto a la vista de Alejandro Sanz con Cárol y Vero, Salamanca, Italia, cortarle el pelito a Pascual, renovar mis mechas, ahorrar, un congreso en Toledo, Semana Santa, primavera y terrazas en la plaza…

Escrito por: Redonna 2 comentarios 05 Mar 2010 URL Permanente Compartir

02 Mar 2010

HEMOS VENIDO A SUMAR

Hay días en el año, en la vida, en general, en los que ella, la Vida, esa señora que a veces nos quiere, a veces nos daña y a veces nos ayuda, te invita a empezarla de cero. A veces no es necesario realizar acciones relevantes, ni plantearte nuevos y novedosos cambios, ni complejos retos. Basta levantarse un día, mirar cara a cara a la vida y repensar cómo queremos vivirla.

Existen días aciagos, días que te gustaría no vivir, días que se alargan en el tiempo y en el espacio, días tan duros y complicados que querrías no haberlos vivido. Existen momentos que se eternizan, situaciones que no nos gustan y, entonces, pensamos, ¿me estoy equivocando? ¿tengo derecho a preocuparme por cosas absurdas, a agobiarme por cosas que no tienen importancia frente a momentos que, de verdad, a veces nos toca vivir y sí son de verdad complicados?

Lo bueno de ser irreflexiva es que, aunque piense las cosas, las hago directamente. Nada se estropea ni se corrompe de un día para otro, nada finaliza, como en las películas, tachán, ni un segundo más…sino que todo es una cuestión de procesos que, paulatinamente, nacen, crecen, se reproducen –lentamente- y mueren.
Todos somos susceptibles y reticentes a los procesos de cambio por eso es mucho mejor no planteárselos. Como a mí me cuesta más arreglar que empezar y rehacer las cosas nuevamente, creo que en esos días en los que la Vida me invita a empezarla de cero, le voy a hacer caso. Nos sirvo yo para procesos tan largos… a mí me gustan mucho, mucho los cambios, sobretodo si son para modernizarnos, enmendar errores y fallos. Y con este sol, con esta primavera que llega, llega, llega ya… ¿qué si no iba a ser de ahora en adelante que mejorar?

Escrito por: Redonna 4 comentarios 02 Mar 2010 URL Permanente Compartir

26 Feb 2010

UNA SUPERMUJER

Ayer, por trabajo estuve con una mujer, una profesional de altura con la que concreté una cita. Como no nos conocíamos personalmente, quedamos en un lugar y yo, por teléfono le dije el día anterior “para que me reconozcas, soy una chica alta y rubia”. Ella me respondió: “Perfecto, yo soy una respetable señora, bajita y gorda”. Cuando nos encontramos, ambas nos reconocimos sin problemas y nos pusimos a trabajar. Conforme avanzó la tarde, entre lo profesional –casualmente, estamos bastante unidas, con gustos parecidos, con trayectorias parecidas salvando que ella es toda una experta y yo una aprendiz a su lado- se mezclaron cosas personales. Me habló de sus hijos, yo de las presiones sociales maternales que recibo, de viajes, de lo mucho que nos gusta Luis García Montero… - y, avanzada la tarde, aunque sí, evidentemente ella es pequeña y gorda le dije:
“Oye, otra vez no te describas así, como una señora, estás genial y eres jovencísima”- porque realmente lo es y porque su inteligencia y profesionalidad, a mis ojos, la hicieron mucho más hermosa.
Ella me respondió: “Estoy absolutamente encantada de lo que soy, Redonna, ¡yo me quiero un montón!, pero la vida está llena de fases y, lo mejor de esas fases, no es sólo vivirlas unas detrás de otras sino vivirlas en libertad y así las vivo yo.” Conforme avanzó la tarde introdujimos en nuestro discurso, cada vez con más frecuencia, aunque las dos somos filólogas, frases como “a mí me mola”, entre otras y, cuando la despedí y me dijo que se alegraba mucho de haberme conocido y yo le correspondí con lo mismo, me fui a casa con una agradabilísima sensación. Me pareció una mujer fascinante, no sólo por lo mucho que sabe a nivel laboral sino por su ya no aceptación sino por la poca importancia que le da a ciertas cosas que realmente no la tienen y me enseñó, desde luego, que para quererse a una misma –y así es como te quieren y aprecian los demás- basta con ser una gran mujer, como ella me pareció que es, aunque midiera uno cincuenta, gordita y sin maquillar. Seguramente ella no siente discriminaciones positivas como las que yo sufro –al contrario, me comentó que una vez se había enfadado seriamente con alguien por decirle que estaba ‘gruesa’ (“¿alguien le ha pedido a usted su opinión”?, respondió), seguramente no la mirar cuando entra en un bar pero vaya pedazo de mujer conocí ayer, vaya chica, señora o como queramos etiquetarla, cuarentona, sí, pero con una vida llena y con una cabeza tan bien amueblada y con tanto que enseñar que seguro que ella no siente que se tenga que quitar ningún burka, de esos que otras sí nos ponemos, occidental…

Escrito por: Redonna 8 comentarios 26 Feb 2010 URL Permanente Compartir

25 Feb 2010

GRACIAS, MUJER DE HOY!!!

Queridos amigos de Mujer de Hoy, gracias por renovar el aspecto de nuestros blogs. Estoy encantada!! Todavía tengo que investigar su funcionamiento pero me tiene fascinada... Gracias, gracias, gracias... prometo nuevos y mejores 'burkas' para estar a la altura. Un fuerte abrazo, Redonna

Escrito por: Redonna 0 comentarios 25 Feb 2010 URL Permanente Compartir

22 Feb 2010

PROYECCIONES Y DESEOS

A punto de terminar la semana y comenzar una nueva, analizo la pasada, que tuvo de todo, discusiones laborales y personales, dolor de garganta, amigas que no lo están pasando bien y situaciones de estrés y me pregunto, saludando ya a un lunes que indica, además, final de mes, si no es que a veces le exigimos demasiado a la vida, si no es que proyectamos deseos, “yo es que quiero que…”, si no se trata a veces de pedirle no sólo peras al olmo sino exigirle a la vida más de lo que nos puede dar porque ella, en realidad, se basta solita para dar, poner y quitar y dejarnos decidir, o no.

El término “proyección” en psicología viene a ser un  mecanismo de defensa mediante el cual vertemos nuestros conflictos sobre los demás. También los deseos de que las cosas y las personas, nosotros mismos nos gustaría ser no como son y como somos sino como nos gustaría que fueran o fuéramos y generamos, por ello,   una frustración, nos resulta le resultan inaceptables o que le generan negación.

He encontrado este cuento sufí que espero que os guste.

Con mis mejores y más intensos deseos, feliz semana…


Un emperador salía de su palacio para su caminata matutina, cuando se encontró con un mendigo. Le preguntó al mendigo: `¿Qué quieres?`

El mendigo rió y dijo: `Preguntas como si pudieses cumplir mi deseo`.

El rey se ofendió. Dijo: `Por supuesto que puedo cumplir tu deseo. ¿Cuál es? Sólo dímelo`.

Y el mendigo dijo: `Piénsalo dos veces antes de prometer algo`.

`Cumpliré cualquier deseo que pidas. Soy un emperador muy poderoso. ¿Qué puedes tú desear que yo no pueda darte?

El mendigo le dijo: `Es un deseo muy sencillo. ¿Ves esta vasija para mendigar? ¿Puedes llenarla con algo?

El Emperador le dijo: `¡Por supuesto!` Llamó a uno de sus visires y le dijo: `Llena con dinero la vasija de este hombre`. El visir salió y volvió con algo de dinero, que volcó en la vasija... al instante el dinero desapareció. Y volcó más y más, y en cuanto volcaba un poco, desaparecía. Y la vasija permanecía siempre vacía.

El palacio entero se reunió. Pronto el rumor atravesó la capital y una gigantesca multitud se concentró. Estaba en juego el prestigio del emperador. Le dijo a sus visires: `Si se pierde el reino entero, estoy dispuesto a perderlo, pero no puedo ser derrotado por este mendigo`. Diamantes, perlas y esmeraldas... sus tesoros se vaciaban. La vasija del mendigo parecía no tener fondo. Todo lo que se colocaba dentro, todo, inmediatamente desparecía, dejaba de existir. Finalmente se hizo tarde y la gente se hallaba de pie en completo silencio.

El rey cayó a los pies del mendigo y admitió su derrota. Le dijo: `Sólo dime una cosa. Has salido victorioso, pero antes de irte, sólo satisface mi curiosidad. ¿De qué está hecha esta vasija para mendigar?`

El mendigo se rió y dijo: `Está hecha de la mente humana. No hay secretos.... sólo está hecha del deseo humano...`.









Escrito por: Redonna 3 comentarios 22 Feb 2010 URL Permanente Compartir

18 Feb 2010

RATAS DE CLOACA

En mi nuevo trabajo me relaciono con bastante gente. Siempre creí que había gente para todo, que el mundo tiene muchos y variados personajes pero, entre los envidiosos y los avariciosos, que son los que menos me gustan, creo que he descubierto a un nuevo elemento. Se trata del acomplejado, de aquel que se sabe –aunque no lo sea, él lo cree- inferior, más feo y más tonto que su interlocutor y necesita hundirlo en la miseria, el muy c…, para demostrarse a sí mismo que no, que no es tan patético como él cree, que no, hombre que no, que en el fondo es capaz de destrozar una reunión, de hacerse el amo y señor de un foro porque seguramente no tiene otro foro mejor donde expresar su opinión, porque no tiene una pareja o unos amigos, o unos padres o hermanos, o primos o vecinos que escuchan sus opiniones y le dicen, a veces sí, a veces no, tienes o no razón.

Un auténtico cretino, un imbécil redomado es aquel que necesita expresar cuánto más sabe que el de al lado. Me tocas los pies y, si no te gusta lo que ves, le pones flores.

Me encanta rodearme de gente que me dé lecciones, de personas que me enseñen y que me aporten pero cuando aparece ese que viene avasallando, queriendo impresionar con malos gestos y peores palabras, encima, rebozadas en educación y empatía, me dan arcadas, ganas de potar, ganas de enviarte certificado y sin acuse de recibo a la cloacla de la que nunca debiste escapar. Rata, que eres una rata, que me pones enferma, me pones mala…

Y os preguntaréis quién ha tenido el honor de sacarme así de quicio, de dejarme bastante deprimida, triste y con dolores de estómago y garganta, necesidad imperiosa de escuchar una y otra vez a Shakira y poner mi coche, rompiendo mi único y exclusivo vital principio,  a más de 110.

No me importa en absoluto –ni a vosotros, creedme- qué ni qué fue lo que hizo para ponerme en esta situación sino la sensación que me dejó. Me gustaría desarrollar algún tipo de mecanismo de acción que haga que las cosas no me afecten, que cuando me cruzo en la vida con algún capullo, sea posible seguir mi camino, tranquila, sabiendo cuál y dónde está mi sitio. No me importaría, de verdad, si no fuera porque me dejó hecha polvo, en el barro sin necesidad y sin sentido, sólo, quizás, porque esa rata necesitaba eliminar su complejo de inferioridad y me hizo sentir fatal. Espero que él esta mañana se haya, al menos, levantado contentito, pero desde luego, aunque no soy vengativa ni rencorosa,  arrieros somos y ya nos encontraremos por el camino. Tengo una larga, fructífera, brillante y  prometedora vida laboral para devolvértela, para que te quejes con razón, con creces.


Escrito por: Redonna 4 comentarios 18 Feb 2010 URL Permanente Compartir

16 Feb 2010

SALUD, AMOR Y DINERO

Pese a jactarme una y otra vez, a lo largo de toda mi vida –y que los dioses del olimpo sigan siempre protegiéndome…- de que soy fuerte como un roble, sana como una manzana y todas las metáforas y comparaciones que con la naturaleza más saludable y hermosa valgan, hoy, tras este  frío y esta lluvia, ese fin de semana que fue magnífico –tengo a los mejores, mejores amigos y no cambiaría por nada, por nada en el mundo ni un momento, ni por ningún otro sitio…- estoy destrozada, sin ganas ni fuerzas para nada.



La salud es ese bien que no se aprecia excepto cuando se posee. Creo haber hablado ya de esto pero existen pocos bienes tan poco apreciados cuando los tenemos como ese, sabernos y sentirnos fuertes y sanos. Apreciamos el dinero –qué bien se vive cuando se tiene, cuando no hace falta contarlo…-, el amor, del que disfrutamos y practicamos y lo repetimos, cuánto te quiero, cuánto te amo… pero la salud, nos cuesta sabernos y agradecernos sanos.

Por otra parte, si el dinero y el amor pueden cultivarse, cuidarse, hacer crecer o empobrecer, engordar o enflaquecer, la salud, aunque dependa en buena parte de nosotros mismos, tiene, a veces, un poco de destino. He vivido de cerca, por algunas amigas, qué significa la llegada de una enfermedad repentina, qué significa el dolor y la enfermedad que se alarga en el tiempo como una condena maligna y poco o nada puede hacerse cuando doña Salud decide ponerse muy enferma. Es un poco cretina, nos juega malas pasadas y, encima, si no te cuidas, corres más riesgos que si la desestimas.

Las únicas cosas necesarias de esta vida (salud, amor y dinero, allá cada cual con su ordenación pero, a lo largo del tiempo yo las he ido moviendo…) son las tres bastante inciertas y nada podemos hacer para controlarlas.
En el amor (en el que englobo a la familia, a la amistad, esos sí que no fallan…) nada podemos hacer si la persona a la que quieres nunca se enamorará de ti, aunque tú te mueras por sus huesos y desearas atraerla a ti por todos los medios… El dinero, en gran medida, depende de la suerte (el justo para vivir lo mejor posible sin necesidad de conducir un Audi) y de tus posibilidades intelectuales y laborales…

La salud, qué os voy a contar, si es la peor, la más traicionera, la que se marcha sin  avisar –porque el amor se desgasta o nunca llega y  el dinero se va, pero despacio, si lo sabes controlar…-, la que no te deja disfrutar del resto, la que te consume a ti y a los que te rodean, la que teja sin fuerzas para luchar por nada, la que te dice ‘de aquí tú no pasas’ y siempre la necesitas. Pensad en cómo duele un pequeño corte en un dedo, cuando nunca fuimos conscientes de tener los diez de la mano sanos, pensad, cómo somos conscientes de tener garganta, estómago, cabeza… cuando nos molestan o nos hacen daño mientras no reparamos en ellos cuando están sanos.





Escrito por: Redonna 2 comentarios 16 Feb 2010 URL Permanente Compartir

Sobre este blog

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LOS BURKAS DE OCCIDENTE

¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...

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