ACADÉMICAS CON LA MELENA SUELTA

Aunque siempre digo que mi sueño profesional sería ser profesora de Literatura en una universidad, la verdad es que, en mi interior hay otro mucho más imposible, si cabe, que el anterior y es ser académica de la lengua, sentarme ahí, en un sillón, trono más alto para un hispanista, como yo.

Hoy le dedico mi post a las mujeres académicas que, fíjese usted qué casualidad, sólo han sido cinco a lo largo de la breve pero intensa historia de la institución y, porque además, hoy, ha entrado una nueva académica que es, además, aragonesa, la escritora Soledad Puértolas.

Inmediatamente a la aragonesa lo fue Margarita Salas, una científica.  La divina Ana María Matute, ocupó el sillón de Carmen Conde y más recientemente fue elegida Inés Fernández-Ordóñez, lingüista. La historiadora Carmen Iglesias y la fallecida escritora Elena Quiroga completan la lista. Y la finalizan; esto es todo y así se lo hemos contado. Fantástico.

Podría hacer una lista infinita de mujeres sapientísimas, escritoras, lingüistas, filólogas, historiadoras… desde que la RAE iniciara su andadura allá en los albores del siglo XVIII. Sólo este puñado de damas electas, estas elegidas. Debería darles vergüenza, hacer un claro llamamiento a la situación –no digo yo que a mis admiradísimos Vargas Llosa, Pérez Reverte, García de la Concha, Anson, Goytisolo…) haya que quitarles su sillón en beneficio de la paridad y esas paparruchadas,  no, pero sí hacer una reflexión.

Desde luego, qué avanzadas y qué liberadas que estamos sí, señor. Llevamos nuestros cabellos al viento sin ningún temor pero en más de dos siglos de historia de una institución así sólo ese puñado de mujeres han accedido al sillón. Pero no, no, no, y no, no llevamos burka ni niqab, no señor, pero que Soledad Puértolas sea académica es un notición. A mí me avergüenza un poco, como mujer, sobretodo, pero como filóloga también y, aunque me moriría por sentarme en uno de ellos, sería bueno que, de no darse una clara postura de conocimiento y de futura rectificación, ninguna mujer más aceptara ese sillón.


Escrito por: Redonna 3 comentarios 29 Ene 2010 URL Permanente Compartir

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Lucía Murcia

Lucía Murcia dijo





Sí, efectivamente ese dato es un reflejo de la sociedad en la que vivimos y una llamada de atención a quienes piensan que las mujeres hemos conquistado la igualdad.



Lo mismo sucede en otros ámbitos: la empresa privada, la judicatura...las mujeres van ocupando puestos pero cuando se trata de llegar a lo más alto los puestazos los siguen ocupando ellos.



Un saludo Redonna

Redonna

Redonna dijo

me encanta que a veces nos veamos los burkas...

perri

perri dijo

Siempre me he parado a pensar que a lo largo de la historia, ha habido estupendídimas escritoras, pintoras, científicas,..., pero que sin embargo, han pasado más desapercibidas. Una pena

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LOS BURKAS DE OCCIDENTE

¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...

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