LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Viernes, 16/05/2008
CIEN POR CIEN OCCIDENTAL
Ayer tuve claustro en el instituto (una reunión de todos los profesores) y comí con mis compañeros en el restaurante del centro. Generalmente, las comidas con compañeros acaban derivando en los problemas de Fulanito y en lo mucho que hablan Menganita y Zutanita pero ayer acabamos hablando del Islam, de Oriente y de Occidente.
Por selección natural, aunque la mesa era muy larga, yo estaba sentada frente a mis amigos-compañeros del instituto, así que cuando la conversación sobre una alumna musulmana y hijab se sirvió en la mesa, cuando yo dije “hay muchos burkas en occidente”, ellos me miraron cómplices y sonrientes pues son lectores frecuentes de mi blog. No suelo comentarle a la gente que me rodea y que no es de mi entorno que tengo este blog porque aunque Redonna sea una pose en el fondo “doy demasiada información” y prefiero ser leída sólo por personas que me aprecian de veras o por perfectos desconocidos. No me gustan, ni en eso, las medias tintas.
Bueno, pues nos pusimos a hablar, entre sorbete de guisantes y mousse de bacalao (porque mis compañeros cocineros son una maravilla) sobre una alumna que ha evolucionado y si el año pasado venía al Instituto con hijab e incluso con shador, este año, siempre con el pelo recogido, “al menos” viene ya occidentalizada al instituto. Entonces pensé en lo que pienso siempre, en mis viajes por países musulmanes. Utilizamos la palabra “musulmán”, “árabe”, como si a nosotros nos dijeran “occidental”, “español”, “noruego” o “italiano”. Como si todos fuéramos y fueran iguales. Sentí más opresión religiosa con mis melenas rubias y mis camisetas de tirantes en la europea Turquía que en el profundo Egipto, siempre lo digo. Parece que decir “Islam” sea mentar “el mal”. Y a mí cada día me atrae más lo árabe. He dejado la danza del vientre porque no tengo tiempo para nada pero cada día reflexiono más sobre ello, después de leer los libros del escritor afgano y otros que cuando vuelva a tener tiempo de leer largo y tendido por gusto recuperaré. No todos son iguales. No todos somos iguales.
El otro día una alumna de diecisiete años, al correo del blog de aula que estoy haciendo con ellos me envió un enlace de un video aterrador. Trata sobre la violencia de género, occidental total, así que si a alguno os toca de cerca mejor que no pinchéis en el enlace. Si alguien es especialmente sensible le ruego que no lo vea. Es demasiado fuerte. No ves en ningún momento un golpe o una gota de sangre pero lo pasé tan mal que he dudado mucho en si colgarlo. Creo que sí, que es justo. Allá cada cual. Tendría que verlo el mundo entero.
Aquí, en la foto, está la alumnita marroquí del Insituto que cada día habla un poquito más de español...me he puesto yo también el shador, para acompañarla mientras le leo la lección...
Tuve la misma sensación, al verlo, que cuando vi “Te doy mis ojos” . Sensación de terror. Me da, de esta no me escapo. Me cae, me vuelve la cara, me mata, ya está. Y aunque la viese junto a un hombre que sólo le ocurriría levantarme la mano para acariciarme, la sensación de pánico no me dejaba respirar. Lo mismo con el enlace que os voy a dejar. Y os aseguro que es cien por cien occidental.
Repito, pensad si queréis verlo antes de hacerlo... es realemente aterrador... no lo hagáis en el trabajo, os dejará destrozados...
La imagen es la escultur ZAKIA y LATIFA y representa a unas niñas que estudian a escondidas en las escuelas clandestinas que se crearon en Afganistán durante la época de los talibanes, ya que los talibanes prohibieron la educación a la población femenina. Podéis ver la exposición completaAQUÍ
Me muero de envidia sana. O no tan sana. El sábado estuve en un recital de una poeta y creí que iba a matarla. Pero ya se me ha pasado la rabia. Nació en el 78, la tía, y se llama Carmen Ruiz Fleta y ¿a qué dedica su vida? Es poetisa. Y odiosa. Y yo, profesora de literatura. Es maravillosamente odiosa. Y yo ya estoy esperando ansiosa el 28 de mayo, en que sacará su nuevo poemario, muriéndome de ganas de comprarlo. Ganas de comprame uno para mí, otro para Yolanda, otro para Cárol, otro para Elena, otro para Raquel, otro para Laura, otro para Marisa, incluso otro para Ana, para María, mi esteticista, para mi pelu Patricia, para María José, mi prima política, para Celia, Mar y Verónica, para Cristina... -para mi madre no, que no le gusta la poesía- y para todas las mujeres apasionantes y apasionadas que pueblan mi vida. Porque en todos los versos, en uno u otro se encontrarían.
Os dejo este escandaloso poema también a vosotras, que si os conociera, os lo regalaría. Verdadero prodigio de la Literatura: escucharte a ti misma o al otro y comunicarte con él, en voces ajenas y sentir la inmesidad, lo infinito de las palabras y del POEMA. Absolutamente fantástico.
No es mi aura, no. Son las luces de El Corte Inglés. Lo que ves en mi cara No es una sonrisa, Es un escaparate. Es una tienda. Es una barra libre. “Entra y coge lo que quieras”. Hoy estoy de rebajas, Hoy acaricio gratis. Hoy me vendo A este mar de gente Que espera el semáforo Que tan bien me conoce, Porque no me conoce nada. Hoy regalo palabras. Hoy estoy de promoción. Hoy podría convencer a cualquiera De que me comprara un rato, De que me amara toda la vida. Mañana cambio el escaparate.
GLUPS. Tengo a mi amigo Antonio muy preocupado por mis últimos post, tan definitivamente románticos y trágicos. Que no, que no, que es que he pasado la última semana leyendo filosofía del XIX y a Byron y a Espronceda…pero fuera de mis ansiedades y estudios generales, todo va bien. ¿Qué fue ayer? Domingo ¿verdad?, pues hoy lunes y mañana martes… En eso sí tengo que ser ahora sin duda romántica, en vivir el hoy y no pensar en ayer ni en mañana. Así que GLUPS.
Voy a alegrar al personal un poquito la mañana y como mi tita Marisa se ha alegrado mucho de que haya hablado de Manolo García, pues nada, seguimos, que además Raquel, mi hermana, me dice que soy aburrida cuando profundizo en cosas de Literatura. Pues nada, venga, para todos, allá va… UN RATITO A PIE, Y OTRO ANDANDO… que, ay, tengo que coger el coche por obligación que si no…
Pártete conmigo un cuartito de silencio. Préstame esta noche tu maleta de los sueños. O me echas un pulso, o jugamos un sencillo. Frótate conmigo hasta que me saques brillo. Llévame esta noche a San Fernando, iremos un ratito a pie y otro caminando.
Súbeme al monte de las siete verdades o enséñame a besar como tú sólo sabes. Llévame esta noche a San Fernando, iremos un ratito a pie y otro caminando. Que si me paro el muermo me puede. Y si me puede me meto en la cama que es donde mejor se está cuando llueve. Que ya no me paro ni un momento antes de que se nos lleve el viento.
Llévame a ese cine, al de las sábanas blancas. O córtame el pelo. O vamos a robar naranjas. En cuanto amanezca nos subimos a la parra pa´ hacer el amor sobre el lucero del alba.
Llévame esta noche a San Fernando, iremos un ratito a pie y otro caminando. Súbeme al monte de las siete verdades o bésame. O bésame como tu sabes, como tan sólo tú sabes. Como tan sólo, tan sólo tú sabes. Enséñame las fotos que tienes en tu caja de galletas. Enséñame a hacer como tú haces la veleta.
y ESTA NOTITA DE HUMOR, JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!! Me partoooooooooooooooooo... pobrecicos, nunca saben qué es lo que pasa por nuestras cabezas... Les dejaremos que sigan pensando que tenemos este "esquema"...
MUCHO ÁNIMO PARA ESTE LUNES… A TODOS. ESCUCHADLA Y SUBIDÓN MATINAL…
Con esta cita de El Quijote empieza Espronceda su obra, para mí, más bella, El estudiante de Salamanca.
Voluntad,
esa voluntad que tienen todos los seres románticos… para mí es la
clave, la férrea voluntad, de los personajes y personas románticas,
sean del siglo XVIII o sean del XXI. La voluntad es igual a
romanticismo. Una voluntad incansable e incesante, infinita, porque
saben, en el fondo, los seres románticos, que jamás van al alcanzar su
meta, porque es irreal, porque en el fondo no la quieren, no quieren
hacer realidad sus deseos. Sólo quieren “desear”. Y saberse deseados,
por supuesto.
Ni el porvenir temió nunca, ni recuerda en lo pasado. Siempre en lances y en amores, siempre en báquicas orgías.
Así describe el poeta
a Félix de Montemar, ese don Juan romántico -mucho más don Juan que el de Zorrilla, dónde va a parar- que vive su presente, sin
pensar en consecuencias futuras ni en aprender de los errores del
pasado. Capaz, con la palabra –no existe don Juan parco en ellas, de lo
contrario es una parodia y esos no interesan- de ser más hermoso que
con su caballeresca apostura,
agilidad y bravura ninguno alcanza a igualar.
Pobre Elvira, la dama engañada. Se muere, como buena heroína romántica
y trágica, como una perfecta idiota, de amor. Se muere "de amor". Y encima se lo cuenta al latin lover en
una carta… la muy pazguata...
Voy a morir: perdona si mi acento vuela importuno a molestar tu oído: Él es, don Félix, el postrer lamento de la mujer que tanto te ha querido. La mano helada de la muerte siento... Adiós: ni amor ni compasión te pido... Oye y perdona si al dejar el mundo, arranca un ¡ay! su angustia al moribundo.
Toma momentazo romántico. Me importa poco que digan
que esta carta se parece a la de Julia, del Don Juan de Lord Byron. El desgarro de
las palabras de Elvira no le llega ni a la suela de los zapatos, aunque
sean sólo topicazos románticos.
Pero
Félix, cuando Diego de Pastrana le pide cuentas por la muerte de su
hermana, el superhéroe romántico parece, en dos versitos, ante nuestros
ojos, desmontársenos. ¿Dónde está mi héroe idealizado?
Don Diego, mi delito no es gran cosa. Era vuestra hermana hermosa: la vi, me amó, creció el fuego, se murió, no es culpa mía; y admiro vuestro candor, que no se mueren de amor las mujeres de hoy en día.
Cretino. Qué sabrás tú de que se mueren las mujeres
de ayer y las de hoy en día. Tú no tienes ni idea. Cretino, te repito,
que eres un perfecto cretino. Te vas, al infierno, derechito.
y fuerais vos Satanás, con sus llamas y sus cuernos, hasta en los mismos infiernos, vos delante y yo detrás, hemos de entrar.
Menos mal. Pensaba que, encima, te rajabas. No
podías haber llegado a más. Tienes que seguirla, hasta el final. No estoy yo hecha para
leer historias de cobardes. La mismísima Muerte, esqueleto vestido de
blanco, le pide la mano para sus esponsales, en ese peregrinar eterno, por las oscuras calles de mi Salamanca...
Es para volverme loco, si insistís en tal porfía; reina mía, yo hago mucho y hablo poco.
La acción. Hacer sin pensar para no padecer. Vamos allá.
Siento me enamora más vuestro despego, y si Dios se enoja, pardiez que hará mal: véame en vuestros brazos y máteme luego.
Para mí no hay nunca mañana ni ayer. Seguid, señora, y adelante vamos: tanto mejor si sois el diablo mismo.
Cómo no, resulta que sí, no podía ser de otra
manera: el Diablo, como de costumbre, vestido de mujer, que viene a
buscar al malo, malísimo. Ni desengaño romántico, ni búsqueda del
imposible, ni voluntad ni ocho cuartos; se trataba sólo de darle su
merecido:
en forma de mujer y en una blanca túnica misteriosa revestido, aquella noche el diablo a Salamanca había en fin por Montemar venido!...
Por estas cosas, aunque sea una romántica perdida,
no acaba de convencerme la literatura española del Romanticismo. Al
final, siempre se cuajan. El joven Werther, el de Goethe, al menos se
suicida él mismo, pero aquí, ay, pena, penita de país, indesligables
siempre del catolicismo…
Y si, lector, dijerdes ser comento, como me lo contaron, te lo cuento.
Aquí
estoy yo, dibujada por Bécquer (podéis ir a verme a Madrid al Museo
Romántico) con mi nuevo vestido blanco Como las modas cambian, me lo he
cortado, pero a ver si hace sol, deja de llover y puedo estrenarlo...
Me
encanta Manolo García. Nunca os lo había dicho, pero es otra de las BSO
de mi vida. Pero Manolo ha ilustrado mis días tristes, mis días de
duelo, dolor y pena. Por eso hace tiempo que no lo escucho, y porque
cuando escuchas muchas veces la misma música, lo mismo que sucede con
las cosas que se vuelven repetitivas en la vida, parece que ha llegado
el momento de alejarlas. Eso hice yo con Manolo, que me “cansó”.
Mi
amiga Celia, que no tiene pelos en la lengua y las cosas, como buena
granaína-salmantina-madrileña, ciudadana del mundo a la postre, le
llamaba cuando me oía escuchar a Manolo me decía “ya estás con el
Penoso García”. Y eso que tiene canciones muy, muy, muy positivas. Pero
Manolo García nos inspira una pena tremenda, tremendísima. A mí me
fascinó siempre y me fascina ese “a veces imagino por un instante que
no te has ido y el tiempo se detiene” o los desgarradores versos…
No puedo obligarte a que me quieras. Sabe Dios que no puedo dejar de quererte. La espina del dolor rasga mi pecho. Sé que no te alejará la niebla de los días. No hay un solo motivo por el que quiera olvidarte. Seré, sin molestarte, sin que sepas de mí, gozne que hará girar la puerta de tu sueño.
Indescriptible comprender cómo puede decirse a la vez...
Por respirar, por confiar de nuevo y volver a creer. Por confiar, por respirar serena y saber esperar. Renacerás. Será un regalo de tu propia fe. Tu propia cuna la que has de mecer cantando en la alborada. Renacerás. Si no te empeñas en querer sufrir. Precioso tiempo tu vida ha de ser, preciosa perla rara. Por respirar, por confiar de nuevo y volver a creer. Por confiar, por respirar serena y saber esperar.
Fuseli (1741-1825), Pesadilla, que me pintó en pleno Romanticismo un día cuando dormía... Menos mal que está Manolo, para ayudarnos a conciliar el sueño...
Sus
detractores dicen que suena todo igual. Pues claro, por eso es él. Pero
tiene un manejo del vocabulario apabullante, un uso de las palabras que
no sabe nadie, una combinación de imágenes y de frases que lo hacen
absolutamente inimitable. Él se imita a sí mismo en cada canción, sólo
a él es comparable. Su contradición, que es la tuya y es la mía, la de las dos, la de ellos y ellas, la vuestra y la nuestra, la de la
vida...
Celia, escúchate el nuevo single, para que no le
digas más al pobre que sólo habla de penas, mira qué hermosura. Se
llama “No estés triste”, como si nos hubiera oído hablar de él, hace
tantos años, allí en la cocina de nuestra casa de Pisa…
DEDICADO A TODOS LOS QUE HACÉIS QUE CADA DÍA
NO ME SIENTA TRISTE
Prueba a ser una nube, a flotar, alcotán sobre praderas. Prueba a surcar ríos, a luchar por ellos, A sentirte arcilla y caña de ribera. Laurel en gota que espejea Y errar cometa vegetal sin hilos Prueba a surcar ríos aunque el agua solo llegue a tus rodillas O te cubra y esté fría.
Verás que hay más Que la corona de espinas bajo la que te resguardas, Verás que hay más, Verás que el mundo gira más.
Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste Por eso no estés triste amor, Que no estés triste.
Antes que la tristeza sea de suela de zapato Humildad y camino O letra de abecedario, Ser látigo y restallar a la modorra los sentimientos, Ladera para que resbalen las penas.
Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste Por eso no estés triste amor, Que no estés triste.
Prueba a ser arlequín, Regalar inasible tu entereza. Prueba a surcar ríos, a luchar por ellos, Sentir que reverdeces, que creces en la entrega. Tropel, caudal de mieles turbias, Barquito liberado a la corriente. Prueba a surcar ríos aunque sean ramblas de cantos Si consigues alejarte de ti misma.
Verás que hay más Que son rosarios de lamentos bajo los que te marchitas, Verás que hay más Verás que el mundo gira más.
Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste Por eso no estés triste amor, Que no estés triste.
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...