06 Mar 2010

Friné

Las hetairas fueron las mujeres más reconocidas de la antigua Grecia, una cultura en la que las mujeres tenían poco que decir, aprender y decidir.
Las hetairas tenían acceso a la cultura y a los hombres poderosos a los que entretenían, aunque no estaban exentas de terminar mal sus días a medida que el tiempo pasaba y los afeites tóxicos que usaban para embellecerse minaban su belleza y frescor. Mientras tanto, eran dueñas de su propio destino y acumulaban riquezas.

Entre las grandes estuvo Friné, nacida en Thespies, Beocia, hacia el 328 a. C.,de quien se cuenta que se hizo célebre gracias a una puesta en escena que puede considerarse como el antecedente del actual strip-tease. Friné bajó una larga escalinata en las fiestas de Neptuno con paso firme y lento y despojándose poco a poco de las prendas que la cubrían (tomar nota para futuros encuentros…). Cuando estuvo totalmente desnuda, se sumergió en el mar, cual diosa Afrodita.


El escultor Praxíteles, uno de los amantes de Friné, la inmortalizó.

La llamaban “El cedazo” o “La criba” porque sabía hacer pasar por sus arcas las más grandes fortunas de su época.

Acusada de impiedad por un amante despechado Friné salvo la vida gracias a su belleza. Su defensor, Hipérides, pidió a los jueves que miraran a Friné, que apareció con una túnica transparente.
Y para reforzar su argumento, rasgó la túnica que la cubría, la desnudó y exclamó: “¡Ved! ¿No os dolería dar muerte a la misma diosa Afrodita?”. No se atrevieron a condenarla.

¿He mencionado alguna vez que de mayor yo quiero ser cortesana?

Delicias borgianas

Delicias borgianas

He encontrado un librito curioso llamado La Cocina afrodisíaca (¡original título!) de Billie Young y publicado por Martínez Roca en 1988. Tiene recetas muy originales, algunas incluso demasiado como Trasero de burro asado o vulvas marinadas (las vulvas son de cerdas, demasiado para mí jajajaja).

También tiene algunas fórmulas de perfumes como el Perfume desnudo, que prometo poner otro día, así para jugar, y platos con nombres arrebatados como Obertura a la seducción o el más explicito alcachofas a la genital jajajajaja.

Del libro, hoy me quedo con el Antipasto Lucrezia Borgia (1489-1519), seductora hija del Papa Alessandro de la que se comentaba que también tenía relaciones con su hermano Cesare (¡a saber!, la malediciencia y la calumnia siempre han sido grandes armas para destruir a los rivales o para contar la historia como uno desee y pasar a la posteridad cocinado en gloria).

Los aperitivos son magníficos, completísimos, apetitosos y fáciles de conseguir y preparar:

Gambas frías
Corazónes de alcachofa
Salami de Génova cortado en rodajas muyd elgadas.
Almejas cocidas frías
Apio
Tomates maduros
Huevas de atún
Huevos duros
Aceitunas verdes y negras
Champiñones a la vinagreta
Berenjena hervida fría
Rábanos
Champiñones rellenos
Queso Provolone
Pimiento verde salteado
Coliflor hervida sazonada con eneldo
Anchoas
Capacolla (tiras de tocino ahumado)
Chorizo cortado en rodajas finas

Se sirve en una bandeja grande y hermosa sobre un fondo de hojas de lechuga, todo ello dispuesto con buen gusto y arte y acompañado de un poco de pan y de la aceitera y la vinagrera.

Una enorme cama con badalquín también estaría bien!
Por no hablar de la costumbre de los romanos de alta alcurnia que vimos en la magnífica serie Roma de tener a los sirvientes al lado y pedirles lo que deseabas...

05 Mar 2010

Todo por un huevo

En esta ocasión no voy a escribir una historia mía, sino que voy a contar una historia que me explicó una compañera, Elena Martín de Gran Canaria, el huracán sensual. Me contó que el 15 de enero hizo una reunión con unas mujeres que ya conocía de otras dos reuniones, aunque había una mujer nueva, Isabel, que aportó a la reunión mucha simpatía y mucha sabiduría. Cuando le tocó el turno de hacer el pedido, Isabel pidió un aceite de masaje de manzana y un Tenga Egg (conocido entre nosotras como “El huevo”),que sirve para masturbar con una textura especial. Isabel le confesó a Elena que el huevo se lo iba a regalar a su ex marido porque le tiene mucho aprecio y quiere que sea feliz con su nueva pareja. “Me pareció un acto de generosidad extrema por su parte –cuenta Elena Martín-, aunque acto seguido se entristeció y compartió conmigo unas lágrimas mientras me contaba lo sola que se siente aún teniendo pareja”. Lo siguiente que supo Elena de esta historia fue el 11 de febrero. Una señora de aquella reunión solicitó unos productos y Elena fue a llevárselos. Se encontró a Isabel con la cara iluminada de felicidad. A continuación, le presentó a Paco. Cuando le contó su historia, propia de una novela romántica un poco picante, Elena no podía dar crédito a lo que oía. Se conocieron un fin de año cuando Isabel apenas tenía 14 años. Los dos estaban llorando por diferentes motivos. Se casaron cuando ella tenía 17 años y tuvieron dos hijas. Su experiencia matrimonial, como la de otras muchas mujeres de su generación, se resume a 32 años de convivencia de los cuales 15 años estuvieron durmiendo en camas separadas sin ningún tipo de relación sexual. Finalmente, se separaron y se divorciaron. Cuando terminaron la relación, él enfermó de cáncer de estómago. No había muchas esperanzas de que sobreviviera. Ella lo acompañó en todo el proceso. Él salió adelante y continuaron siendo amigos, tanto, que se contaban todo, incluso las cuestiones más íntimas como que él, después de los tratamientos, tenía problemas de erección. Los dos tenían ya otra pareja. El 17 de enero, después de la reunión, Isabel se intentó quitar la vida con pastillas. Telefoneó a Paco para despedirse de él. Paco llamó a una ambulancia y fue a rescatarla. Paco dejó a su pareja porque Isabel le necesitaba. Al tercer día de estar juntos, Paco apareció con un regalo para ella. Según cuenta Elena, mi compi asesora, “Cuando Isabel lo abrió se quedó con la boca abierta y no daba crédito a lo que veía: le había regalado un salto de cama precioso y su reacción fue preguntar: “¿y esto, Paco?”, él respondió, “para estrenar esto, Isabel”, tenía en su mano el huevo que me compró en la reunión y que ella le había regalado tan generosamente para que lo usara con su anterior pareja.” Estuvieron cinco días sin salir de casa, que dedicaron a hablar, amarse, acariciarse, dormir y comer. En estos días se dieron cuenta de que, mientras estuvieron casados, no se comunicaban. Él ni siquiera se atrevía a tocarla con la palma de la mano, siempre la tocaba con el reverso. Paco comentó a Elena que lo hacía por respeto. Ella dice que nunca su marido le había hecho un masaje como los que le hace ahora con el aceite de manzana de Shunga que ella compro. Él ha recuperado poco a poco sus erecciones y dice que cuando ella le toca no puede evitar emocionarse y "le cuesta controlar su miembro ante la excitación que le producen los besos y caricias de Isabel". Elena acaba de contar la historia: “Actualmente consideran que están en período de prueba y que de momento, no esperan nada que no sea darse la oportunidad de sentir y ser felices; el tiempo le pondrá nombre a lo que surja, pero querían hacerme partícipe de su historia de amor porque nunca se imaginaron que una reunión de tuppersex y la compra de un huevo desencadenara el reencuentro de dos almas gemelas.” Ufff, me quedo sin palabras. Como cuenta Elena, el trabajo de asesora es muy gratificante, aunque ella es mucho más poética que yo, ya que a mí sólo se me ocurre decir “mola un huevo”. Casi mejor cedo la palabra de nuevo a Elena: “De alguna forma me siento Campanilla, tocando con la varita mágica de La Maleta Roja por donde quiera que voy y participando de la vida de tantas y tantas mujeres y parejas que recuperan la ilusión.” Pues... Eso :-) (Y no voy a hacer ningún comentario ocurrente sobre la varita mágica a la que alude Elena, no no no :-) )

16 Feb 2010

Los hombres contable


¡No caigas jamás en sus redes! Tuve un noviete estilo contable hace ya tiempo. Le conocí por medio de Internet (dada mi timidez compulsiva, que aparece en los momentos más inoportunos, es el mejor medio para mí, por lo menos hablo en lugar de balbucear).

Al principio me hacía gracia por las caídas que tenía, pero luego me di cuenta de que me llevaba la cuenta de todo. TODO.
No es que empezara a contar cerillas al estilo Rainman, pero casi.

El primer toque fue que, en una ocasión, me queje en broma de que el email que me había enviado era muy corto.
Al siguiente, adjuntó una notita final a su correo: “Extensión total: 100 palabras + 2”. Se refería a que el mío ocupaba 100 palabras y el suyo tenía dos más.
Desde entonces, nunca faltaron esas notas de resumen de palabras en sus correos.
Creí que era broma. ¡PERO NO!

Luego, se entretuvo en contar los “hitos” de nuestra vida íntima. Me preguntaba cuántas veces me había corrido y creo que llevaba una estadística. Se alegraba mucho siempre que alguno de los dos conseguía una marca sexual personal. Le sugerí que podíamos apuntar en la pared con tinta rosa mis orgasmos y con tinta azul celeste los suyos, pero creo que no captó el sarcasmo (es más, temí que lo llevara a cabo).

Vislumbré claramente lo que sería mi vida en común con él cuando desglosó la cuenta de gastos de las vacaciones punto por punto y me hizo pagar a mí los cortados extra que me había tomado y algunas chorradas que había comprado como un par de cordones nuevos porque se me habían roto los que llevaba.
Hasta entonces, íbamos pagando del fondo común. Quizá me tenía que haber dado cuenta porque no hacía más que tomar notas en una libretita. ¡tonta de mí, pensé que tomaba apuntes sobre los paisajes o sobre sus impresiones!

También me tendría que haber dado cuenta de la controlada realidad cuando él iba anunciando en voz alta, cada nuevo gasto: “Uff, qué caro está todo, si seguimos así tendremos que volver a casa antes de lo previsto” o “Buff, fíjate, los bocadillos están un 14% más caros”.

Como soy medio autista, no le hice caso y seguí divirtiéndome y disfrutando de los increíbles paisajes, creo que sin hacerle demasiado caso.

Pero cuando me sacó la contabilidad de nuestras vacaciones con sus asientos y su debe y su haber y mi lista personal de gastos extra, me fui corriendo. Creo que le debí dejar calculando la velocidad a la que huía.

P.D. Los hombres contable tienen su encanto para las que les gusta que las controlen y les fiscalicen la vida y quieren que no haya sorpresas –aunque no hay emociones placenteras extra tampoco habrá nunca descubrimientos espeluznantes- y todo esté bien calculado y controlado.
Los hombres contable son el arquetipo de la Seguridad.
Si te gustan la Seguridad y la Estabilidad, ya lo sabes; yo seguiré corriendo....

P.D.2. Si no te gusta que todo esté controlado (especialmente tú), evita los hombres que tienen comportamientos o realizan comentarios similares a los aquí descritos. Créeme, los reconocerás porque son capaces de estropear con sus cálculos, sus estadísticas y su particular sentido de “la realidad” cualquier momento.









15 Feb 2010

¿Explicación de Morrocco Kid?

En realidad es Morocco, pero con el morro que se gasta parece más bien de Morrocco.

Volví
a coincidir (sin casi temblar ni balbucear) con mi admirador marroquí.
Evidentemente, insistió en ir a tomar algo... Dos o tres pueblos más
allá.

Le pregunté por qué y me contestó que porque vivía con sus
padres y estaban enfadados porque quieren casarle con una chica de
Marruecos y él no quiere.
Espero no verme involucrada en una historia de intrigas, pasiones, ambiciones y lucha por el poder a la oriental

En
fin, resulta que ahora, además de hacerme un lío con los nombres,
también he descubierto que no me entiendo tan bien como pensaba con los
extranjeros aaaaagggg.

Me suena que su nombre tiene una S, una A (Dame una S, Dame una A, Dame una I, dame una L), pero no sé cómo combinar las cuatro letras.

¿Lais? No creo jajajajaja.
¿Lias? Un poco liante sí que es
¿Sail? No me suena que fuera marinero, aunque tiene un amor en cada ciudad.
¿Sila?
¿Lasi? jajajajaja, creo que todavía menos.
En fin, igual le pregunto (si finalmente accedo a ir a tomar algo con él a tres o cuatro pueblos de distancia).







03 Feb 2010

Fracaso de seductora

Como "seductora", unos días estás en la cima y otros, en la sima.
He conocido a otro marroquí. Esta vez lo he llevado mejor que aquella vez que estuve una semana sin comer pan por culpa de Míster Marruecos (ver
Aaaaaaaaaaaaaaggggggggg number two y adyacentes).

Me caí por la calle y todo empezó con el consabido "No se preocupe señorita" que él bufó como pudo mientras me levantaba (los hombres están empezando a tener dificultades para levantarme, quizá me lo tendría que hacer mirar).

Luego, estuvimos coqueteando y me dijo: "¿Vamos a tomar algo?
Le contesté que sí y, tan tranquilamente me espetó:
-No, en el pueblo, no, que no quiero que me vean.

aaaaaaaaaaaaaaggggggg. ¿Ahora mis "conquistas" se avergüenzan de mí?
Como seductora, soy un bluff.
Y, como cortesana, ni te cuento. Seguramente, quería que yo pusiera el coche y que lo invitara.

Me quedé tan chafada que no atine a preguntarle por qué.






01 Feb 2010

Dulzura...

Este fin de semana, mi Pepe (el que nunca se fue, no el que tiene que volver), me dijo algo que dio calor a mi corazón y a mi autoestima. Mientras me abrazaba, me dio un beso, sonrió y declaró:

-Eres mi lujo.

Esta frase me hizo concebir nuevas esperanzas sobre mi carrera de cortesana.

El sombrero rojo

El rojo es mi color, es nuestro color, además del violeta, del lila y del morado, que nos suelen dar un aspecto especial.

Para todas aquellas mujeres cargadas de manías y complejos, entre las que me incluyo, un video que nos puede hacer reflexionar. No es nuevo, de hecho, yo también lo conocía, pero creo que vale la pena mirarlo de vez en cuando.

Besos

Mirad, mirad!!!
El sombrero rojo


27 Ene 2010

El Factor G

Mientras nos aclaramos sobre si el punto G existe o no, convendría que habláramos de algo que SÍ sabemos que existe, el Factor G, o sea, el miedo a estar gorda, del que me temo que no se escapa ninguna mujer.

Anne Hathaway asegura, sin ningún complejo -todo hay que decirlo-, que está gorda. Y, al parecer, lo está en un Hollywood que apuesta por la talla 36. La pobre actriz incluso ha tenido que devolver sin usar vestidos que le han prestado algunos diseñadores porque no cabía en ellos. ¡NO hay derecho!
Anne asegura estar contenta con su físico, aunque preferiría que los diseñadores adaptaran los vestidos a las personas a las que se los envían, detalle que sólo algunos tienen en cuenta.

Me recuerda la afirmación de Anne a la novia del cirujano cínico y ligón y misógino de Nip Tuck, serie a tener muy en cuenta porque muestra los entresijos de la cirugía estética, de la vanidad de los humanos y hasta de su condición con una mordacidad imparable. ¡Por no hablar de las locas peticiones de algunos clientes y del thriller frenético en que se acaba convirtiendo. Sí, me encanta Nip Tuck.

Kimber, la novia de Christian Troy, el cirujano impresentable, es una adicta a la cirugía que se obsesiona con vestir la Talla Doble 0 y con no tener ni un gramo de grasa.

La presión social es mucha, no sólo a través de las actrices, las presentadoras de televisión y las modelos –que sólo son perchas para los diseñadores y, por tanto, no tienen que tener molestos volúmenes que desfigurarían las prendas-, sino en nuestro mismo entorno. A las mujeres se nos critica por querer estar delgadas, por hacer dietas y por no querer comer, pero a la más mínima se nos tacha de gordas. Es una palabra que surge fácilmente ante cualquier problema o conflicto.
Es más, en muchos ambientes se sigue discriminando a las mujeres con kilos de más, redonditas, rellenitas, obesas o cómo queráis llamarlas. Y no hablo sólo de grupos de adolescentes... Mientras no cambiemos esta referencia y no apostemos, REALMENTE, por un físico más natural, la comida, la excesiva delgadez y los desórdenes alimenticios seguirán siendo un problema y un tema de debate.

Quisiera, desde aquí, reivindicar el derecho a “unos cuantos” kilos de más, que en muchos casos no significa nada más que ser normales y curvilíneas.

Porque las mujeres tenemos curvas y formas generosas y donde hay curvas hay siempre redondeces (suculentas) y, quizá, algún michelín que tampoco significa el fin del mundo.
¡Viva las mujeres con curvas!!! He dicho. Y dicho esto, me voy a bailar con mi hermoso culo.




25 Ene 2010

El truquillo del anillo

¡Tengo mucho que aprender de mi amiga Laura! Por cierto, le encantó la barra de pole dance. ¡Triunfo total con los regalos!

Antes había oído hablar de personas (normalmente hombres) que se quitaban el anillo de casados para ligar, pero Laura, que es soltera, se pone una alianza.

El fin es doble: no asustar a los hombres ya que piensan que, como está colocada, no los va a intentar cazar, un miedo atávico masculino muy difícil de erradicar. De esta forma, Laura consigue que se relajen y, si encuentra un buen amante, puede quedar con él sin que él se sienta perseguido y así disfrutar de su compañía sin líos.

La segunda razón que esgrime mi amiga la ligona implacable es que así tiene excusas para no quedar con su nueva adquisición muy a menudo... Y, de paso, le añade un toque extra de emoción del tipo "puedo quedar el viernes por la noche porque mi marido está de viaje" jajajajaja

¡Cuanto me queda por aprender! Soy una corderita, snif.

P.D. También está el truco de ponerte el anillo cuando te molesta un pesado del que no quieres saber nada!

Sobre este blog

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Coleccionista de vida

Soy asesora de La Maleta Roja . Soy treinteañera (muy treinteañera, de hecho) y actualmente no tengo pareja. Ligo en ocasiones, aunque la mayoría de las veces no me entero de que me están tirando los trastos aunque me den con ellos en la cabeza.

Me apasionan el sexo, las relaciones entre hombres y mujeres, las relaciones humanas y la vida en general. ¡Somos todos tan peculiares!!! Todavía espero que aparezca el amor, pero, mientras tanto, ¿por qué no pasarlo bien?

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