Un tesoro te espera. Sólo vivo y me dejo llevar (Personales)
Jueves, 03/07/2008
EL MIEDO QUE PARALIZA
Hace varios años, cuando todavía iba al instituto, recuerdo leer en un libro que nos mandaron en filosofía una frase que en todos estos años no me he podido quitar de la cabeza: "El miedo paraliza la acción".
¡Qué gran verdad esta! y ¡qué de cosas nos perdemos por el dichoso miedo!
"Estoy enamorada de mi amigo pero me da miedo intentarlo por si acabo perdiéndolo del todo"...
"Mi relación no funciona, pero tengo miedo a estar sola"...
"Me están explotando en un trabajo que no está a mi altura pero me da miedo dejarlo por si soy yo la que no estoy a la altura en otro"...
En el último año he afrontado todas y cada una de estas situaciones. Sí, he sentido ese miedo que paraliza. Pero lo importante es que conseguí que no me paralizara por demasiado tiempo. Me enfrenté a él... y le vencí.
Ya no tengo miedo de estar sola, es más he aprendido a disfrutar de mi soledad y de todas las cosas buenas que conlleva. Perdí el miedo de confesarle al chico que quería lo que sentía por él. No acepté que me explotaran en un trabajo que no me merecía, con gente que ciertamente poco me aportaba.
Y ahora que he aprendido a enfrentarme a mis miedos, me las tengo que ver con los miedos de otra persona, de la persona con la que me gustaría estar. Él tiene mis mismos miedos, miedo a cambiar de trabajo por uno mejor, miedo a la posibilidad de enamorarse de mi.
Y es que hace unos días me puse a analizar su tan repetida frase "Necesito total seguridad" y el resultado se me tornó en un ataque de inseguridad gordísimo. "Nunca vas a estar totalmente seguro de nada, en la vida a veces simplemente hay que arriesgar y dejarse llevar... y ciertamente quien no se arriesga, tampoco va a ganar nada".
"... Y no te lo estoy diciendo sólo por lo del trabajo".
No sé si me entendió, si no lo hizo o si no lo quiso hacer. Pero a la vez que tiene miedo de enamorarse de mi, sé que tiene miedo de que pueda enamorarme de otra persona y perderme para siempre.
La cobardía no lleva a nada, las dudas llevan al error, el miedo paraliza la acción...
No sé si estoy preparada para afrontar tantos miedos de otra persona. Siempre pensé que me hacía falta al lado alguien de ideas claras, no alguien que tuviera más dudas que yo. A veces me planteo si todo esto tiene sentido.
Y así estoy yo, pasando un poco del tema, esperando que dé un paso fijo y no tantos en falso, a que me demuestre que él también quiere intentarlo y que va a olvidar el miedo para darnos la oportunidad de hacer el mundo nuestro juntos.
"El marqués" es un hombre que ronda la cuarentena (no sé exactamente la edad que tiene) y al que hace casi quince años un desgraciado accidente le dejó parapléjico.
Le gustaba practicar el parapente, deporte que le pasó una triste factura. Desconozco cómo sucedió el accidente en realidad, sé que se partió la columna y que desde entonces no tiene sensibilidad en las piernas. Anda ayudado por unas muletas desde entonces.
"El marqués" echaba de menos volar. Sí, a pesar de haber sufrido aquel desgraciado accidente que marcó su vida, quería volar de nuevo.
Así que su hermano, que también practicaba el parapente desde hace varios años, se puso manos a la obra, intentando descubrir una manera que permitiera que "el marqués" realizara su sueño tantos años después de aquello.
Se hizo con una silla de ruedas, y la adaptó para tan especial ocasión. ¡Esto tenía que funcionar!
El viento se llevó el amor. Y no me refiero a la película si no a mi propia vida. Pronto hará un año que rompí con J, mi relación más larga, la más intensa y la que más daño me hizo.
Todo empezó como un juego, ya que yo no tenía en principio abiertas las puertas de mi corazón, Da estaba ahí bien aferrado ya por aquel entonces (tiene tela lo mío ya lo sé). Yo coqueteaba pero lo cierto es que no pensaba en tener nada con él. Pero una noche, ocurrió... él me besó y yo le seguí. Y así empezó nuestra historia.
Al principio era muy dulce, muy tierno, sólo vivía, más bien ambos vivíamos para estar juntos. No en vano pasamos una larga temporada durmiendo muy escasas horas para aprovechar nuestro tiempo libre juntos. De repente no hacíamos otra cosa que estar juntos, al principio con mis barreras, barreras que ojalá nunca hubiera derribado.
Con el tiempo todo eso se lo llevó el viento. Su dulzura y ternura de antaño se transformaron en grotescas bromas y en grandes dosis de "pasotismo". Las horas que pasábamos juntos de repente se vieron reducidas a infinitésimos. Ya nunca tenía tiempo para mí. Su cariño, su amor... morían al mismo tiempo.
Me recuerdo a mi misma entre lágrimas varias ocasiones preguntarle qué estaba pasando mientras él no fue capaz de darme una respuesta consistente "no lo sé, me rallo yo solo". "Si lo estás pasando mal, pasa de mi, yo no merezco la pena". Claro que lo estaba pasando mal, capullo, no sabes lo que lloré por ti aunque ahora dudo mucho que lo merecieras.
Pasaba el tiempo y cada vez me evitaba más y más, hasta que estando de vacaciones en València me montó una escena terrible en el hotel donde nos quedábamos. Recuerdo encerrarme en el baño y sentir miedo, oyendo cómo él había perdido los nervios tirándolo todo. Yo lloraba y me echaba agua por encima para evitar desmayarme. No sé el tiempo que pasé allí encerrada, atemorizada y con el corazón deshilachado, no recuerdo si quiera qué pasó cuando salí de allí. Sé que quise coger mi coche e irme sola y también sé que él no me dejó hacerlo.
Inevitablemente pasó lo que tenía que pasar, eso no podía quedar así, él tenía que hablar entonces, de una maldita vez. ¿Dónde estaba la valentía de la que presumía? Se había cansado de mí. Y ya me estaba buscando sustituta.
Aquella noche apenas dormí, me levanté antes de que amaneciera, cogí mi coche y me fui a la playa más cercana. Y allí pasée sobre la arena mojada, sola. Me senté en la arena y escribí una frase, la última dedicada a él.
Y esa misma tarde tuve un accidente de tráfico, del que resulté lesionada levemente con un esguince de cervicales y una contractura lumbar. No olvidaré jamás sus palabras al sentir el golpe echándome la culpa cuando no la tuve yo "¿Qué has hecho tía?". Y yo perdí los nervios y no fui capaz siquiera de parar mi propio coche para hacer el parte amistoso, de repente no sabía conducir.
Al volver a casa, perdí mi trabajo. A nadie le interesa renovar una persona de baja y yo apenas me podía mover, llevaba un collarín y tenía la espalda totalmente contracturada del accidente y sólo sentía mucho dolor. De repente me di cuenta de que unos días antes lo tenía todo y entonces ya no tenía nada. Y me aferré a lo primero que encontré, cometiendo dos errores muy grandes, tal vez pensando que podría rehacer mi vida a lo grande y de inmediato. Cuan ingenua fui... demasiado ingenua.
Tanto tiempo después, apenas he vuelto a ver a J. Lo llamé un par de veces, no más, y quedamos una ocasión hace varios meses. El caso es que las últimas veces que hemos hablado, digamos que me reprocha que no nos vemos y yo me he puesto a analizarlo. Yo no quiero verle, lo siento pero no quiero. Quiero intentar olvidar todo ese dolor que llevo dentro y me temo que la amistad teórica que pensábamos mantener una vez rompimos quedó en agua de borrajas. El viento se la llevó. Con el amor.
A veces sólo pienso en el día en el que también se lleve todo este dolor. Mucho me temo que todo esto dolerá siempre.
Como ya conté la semana pasada, además de haberme puesto a régimen, he empezado a caminar por lo menos una hora diaria a buen paso. Los primeros días me resultaba bastante tedioso e incluso sentía algo de vergüenza al irme sola.
El primer día fui en coche hasta los alrededores de un parque muy grande y bonito de mi ciudad, y caminé por allí. Había muchísima gente, lo cual me estresaba bastante ya que no podía seguir bien mi propio ritmo y tenía que estar continuamente adelantando gente y esquivando bicicletas.
Al día siguiente, un poco escarmentada tanto de aquel parque, como de haber ido sola el día anterior, llamé a una amiga y me decidí a ir con ella. Aquel día caminamos todo por ciudad, aunque como el día previo, no caminaba exactamente a mi paso "óptimo". Paradas muy breves y seguidas por los semáforos, y multitudes de nuevo que me alejaban de seguir con mi plan. Aún así he de decir que tuvimos charlas muy enriquecedoras aquella tarde.
El tercer día pensaba volver donde fui el primero, pero me decidí a probar un sitio "nuevo" hacia donde no necesitaba coche para llegar. Y así el sitio escogido fue un trozo del mismísimo camino de Santiago, el cual pasa por detrás de mi casa. Es una carretera de doble sentido por la que apenas pasan coches. Por fin había conseguido el sitio ideal para caminar... sin multitudes, sin agobios y a mi ritmo.
Y así desde aquel día he repetido todos los siguientes y para mi a pesar de caminar por el mismo sitio siempre me descubro cosas nuevas a mi misma: Una bandada de pájaros que emprenden el vuelo al verme, una pareja de peregrinos que no saben exactamente dónde están y con los que emprendo una animada charla, o un corazón hecho con piedrecitas a la orilla de la carretera. Todos esos detalles me han sacado alguna sonrisa no sólo de mi cara si no también de mi alma.
Espero que los peregrinos hayan llegado para esta hora al albergue, tan sólo los dejé hace dos horas y les restaban ocho kilómetros para llegar a su destino. No sé de qué país eran, pero no hablaban español, y sin ser ingleses se defendían en inglés, y así es como nos hemos comunicado. Qué rabia me da no poder expresarme mejor oralmente en este idioma, me gustaría haberles preguntado muchas cosas... tan sólo les he explicado que podían coger un autobús cerca y que si querían les podía acompañar. Me dijeron que no era necesario. Insistí en acompañarlos una segunda vez, a lo que me han respondido "no te preocupes, estaremos bien". Y yo les he despedido con una sonrisa y un "Bon Voyage". Al despedirlos me he planteado realizar yo misma el camino de Santiago, por vez primera.
Hace unos días saqué una foto de aquel corazón de piedrecitas, y lo tengo en el fondo del móvil para recordarme que todos los días el sol ilumina un mundo nuevo. Y es que, como dice el título de mi blog, Hoy, en algún lugar, un tesoro te espera.
Voy a empezar este artículo contando una experiencia propia que hacía tiempo quería relatar. Me refiero a mi aventura en una empresa con carácter comercial y de estructura piramidal ocurrida hace tres años. Resumidamente, esto consistiría en que cuando entres tú, empiezas desde abajo (desde el suelo o más abajo), cuentas con absolutamente nada, un contrato mercantil mediante el cual no tienes sueldo fijo, lo que cobres se basará en la comisión de las ventas que consigas realizar. Y una vez que realices tus ventas, tu comisión no va directamente para ti, no señor, eso sería muy "bonito"... la comisión se reparte entre la persona que te engañó para que entraras ahí, sus superiores y tú mismo (sí, el que estás comiendo tierra). Te dan un cursillo sobre cómo vender (estafar) a la gente cosas que no necesita por un precio que no cuesta ni de broma. Te intentan engañar e intentan que tú te conviertas en lo mismo. Al principio todo son buenas caras, charlas en hoteles de cinco estrellas, fiestas en salas vip, promesas de ganar cantidades de dinero inimaginables para un currante más que sólo sueña con una primitiva que le permita vivir más desahogadamente, cuando la triste realidad es otra, que son ellos quienes están "forrándose" a cuenta de ti y pringados como tú. Conozco de primera mano (la mía) una de estas empresas. Lo dejé a tiempo, sin darles el más mínimo beneficio una vez tuve claro el tipo de basura que ofertaban.
Mi amiga BZ está trabajando por muy poco dinero en comparación a lo que
merece una profesional titulada, aguantando día sí y otro también
(bueno eso creo que lo tenemos que hacer todos jeje). Total que se ha
puesto a buscar otra cosa. La citaron para una entrevista el miércoles
pasado y allí que fue ella con toda su buena voluntad y esperanzas de
mejorar. Su gozo en un pozo. Y es que lo que le ocurrió, si que no lo había oído nunca. Se limitaron
a sacarla información sobre la empresa en la que actualmente trabaja,
lo que cobraba y cómo eran sus compañeros y sus jefes. Cuando le
preguntaron que por qué estaba buscando otro trabajo, dijo que por el
sueldo básicamente, a lo que la contestaron que allí pagaban todavía
menos así que se podía ir despidiendo... Mira que yo la llevo tiempo diciendo que deje ese trabajo porque no
hace honor a lo que vale, (no en vano la "bromean" con que es la que menos cobra de toda la empresa) pero con cosas así a veces se hace cierto el
refrán que dice "más vale conocido...".
Y que tengamos que ver esto, con la crisis que hay, debatiéndonos sobre nuestro futuro, viendo imposible el pagar una hipoteca a no ser que encontremos alguien que quiera aventurarse con nosotros en ello, viendo como día a día suben los precios de los alimentos básicos... y los sueldos, que muchos no llegan siquiera a los 1000 €.
Este sistema tiene que reventar por algún lado. Y si no al tiempo... hoy empezamos con la huelga de transportistas, y del sector pesquero. Y todavía hay quien no lo entiende... "menos mal" que ha empezado la eurocopa para amansar a las fieras en este remolino del que nadie sabe muy bien cómo escapar.
Este blog trata sobre mi, mis experiencias y mi forma de ver el mundo y a quienes me rodean.
Soy liberal, cariñosa, diplomada, amiga de mis amigos, sensata, alocada, tímida, habladora, pasional, sensible y rebelde.
No me gustan las cosas porque sí. Todo tiene una razón. Las casualidades NO existen.
Siento pasión verdadera por viajar, por la música y por sonreir y sacar una sonrisa a quien se cruce en mi camino...
Y es que, ciertamente, hoy, en algún lugar, Un tesoro te espera :-)