Amor de don Perlimplín, con Belisa en su jardín es una de las farsas de Lorca, “para personas” (que no para títeres, aunque los personajillos de esta obrita lo parezcan) que más me gustan. La voy a leer con mis alumnitos de 1º de ESO, aunque no sé si entenderán algo, pero da igual, es tan hermosa...
Sobre todo, me encanta la canción que el pobre de Perlimplín canta, “muerto de amor”... La historia de Belisa y Perlimplín es la misma que la de esa maravillosa –una de mis favoritas- canción de Cecilia, del Ramito de violetas...
Quién te escribía versos dime quién era… quién te mandaba flores por primavera… quién cada nueve de noviembre como siempre y sin tarjeta te mandaba un ramito de violetas
Ayer hablé sobre si se puede o no morir de amor. Es una cuestión que fascina. Yo creo que no, evidentemente, que la gente se muere, tristemente, de cáncer y en accidentes de coche. Pero morir de amor, como Perlimplín, es sin duda el modo más dulce de morir, si es que es posible esta antítesis.
Las violetas me parecen una flor muy poco poética, pero tengo una amiga que le encantan, por eso le regalo "este ramito" esta mañana... yo me quedo, sin duda, con rosas rosas, nada de rojas, o, por supuesto con los lirios, de invernadero o plantados en su montaña.

Os dejo aquí estos versos, de la muerte del desgraciadito de Perlimplín, uno de los personajes más queridos por su autor, para iniciar el fin de semana... versos de amor, muerte y dolor... pero también, llenos de pasión.
Amor, amor que está herido. Amor, amor que está herido. Herido de amor huido, herido, muerto de amor. Decid a todos que ha sido el ruiseñor. Bisturí de cuatro filos, garganta rota y olvido. Cógeme la mano amor, que vengo muy mal herido, herido de amor huido, ¡herido! ¡Muerto de amor!
Aquí la podéis escuchar versionada, por la divinísima Ana Belén, en su disco Lorquiana...todo un regalo de viernes por la mañana...
HERIDO DE AMOR
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