LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Martes, 15/04/2008
"ENAMIGARSE" A PRIMERA VISTA
Cuando era jovencita tenía seis amigas. Para mí, a los
quince eran como seis pilares básicos en mi vida sin los que pensaba que no
podría vivir y seis personas que pensaba que estarían a mi lado toda la vida.
No fue así.
Lo gracioso de esa amistad a seis –siete, conmigo- bandas
era que entre ellas, aunque salíamos juntas, no estaban cohesionadas entre sí.
Tampoco para mí eran iguales y, de hecho, casualidades de la vida, las que eran
especiales son las que sí siguen a mi lado. Selección natural, será.
Ahora no recuerdo –o quizás ni siquiera las hubo, creedme-
las razones por las que aquella amistad no sólo terminó sino que acabó
estrepitosamente y de un modo brusco, repentino y además muy abrupto. Y muy
triste. Porque ahora, cuando veo a alguna de esas chicas con las que compartí
buena parte de mi niñez-juventud, se cruzan de acera o en un bar se ríen como
colegialas y hacen estupideces con treinta tacazos como si no hubieran pasado
los años. Increíble pero cierto. A una de ellas, que también era especial, me
gustaría verla. Creo ya no vive en esta ciudad. Empezamos incluso juntas a
hacer Hispánicas y a veces ella sí que me da un poco de lástima. La quería
mucho, muchísimo, y nuestra amistad voló un buen día de un plumazo, víctima de
motivos que ahora resultan francamente absurdos.
Me encanta que mis amigos del alma me quepan en los dedos de
la mano, que se duplican, claro, con sus parejas y otros amiguetes a los que
adoro y sin los que no podría vivir sin verlos de vez en cuando, lo que hace
que mi círculo amistoso sea bastante amplio. De hecho, se amplía día a día pero
de pronto descubres, como un flechazo, a alguien que está a tu lado, que, además
de tus íntimas amigas, de pronto, alguien se abre la cremallera de su alma, de
par en par para ti y tú tienes que corresponderle. Por cierto, gustosamente. Y
descubres que en unas semanas, en pocos meses, hay alguien en tu vida real y cotidiana del que te has “enamigado”,
como una loca, y te encuentras en esa fase, como cuando te cuelgas por alguien,
que quieres estar a todas horas a su lado, y que si no está, te faltan sus
consejos como del hombre al que amas te faltan los besos.Y descubres que es capaz de hacer por ti lo
que una amiga de toda la vida no hace y que, encima, corta, literalmente,contigo como corta un tío... por lo que te planteas que la amistad, como el
amor, es eterna mientras dura. Pero como estás "enamigada" hasta las trancas y esa nueva amor-amistad te parece perfecta estás convencida -de lo contrario pasarías de largo- que esa persona estará a tu lado para siempre, que ya no sabrás vivir sin ella. Es lo que tiene ser tan pasional... y, como siempre que me enamoro -o me enamigo, como ahora- lo hago sin límetes y sin juicio, como una loca.
Comentario de: Carol [Visitante] Martes, 15/04/2008 - 14:18
Jo, qué susto. Acababa de leer un correo tuyo (el que tú ya sabes, sobre lo de este finde) y pensaba que eso de "enamigarse" era todo lo contrario, que era enemistarse.
Menos mal que eres mucho más positiva de lo que a veces pareces. Y que lo que te gusta es disfrutar de lo bueno y "aparcar" los malos rollo. Y además cada vez más (en esto también creo que has cambiado un poco)
Un besico
Comentario de: mari [Visitante] Miércoles, 16/04/2008 - 22:30
hola! no pude por menos de contestarte, te leo desde hace varias semanas, pero hoy con esta entrada creo que lo clavaste, será que también me acerco peligrosamente a los 30 y será que me acorde de mi pandilla de quinceañeras (diría también veinteañeras recien cumplidas), amigas hasta la muerte y hoy varias parece que ni nos conocemos. Es tan extraña la evolución de la amistad femenina y tan igual en todos los casos, hiperamigismo, grupitos, división o alejamiento por que aparece un novio..lo he visto todo.
Supongo que todo acabó porque acabó el momento, volamos o nos hicimos mayores, y necesitamos mas espacio y mas gente. Ahora disfruto teniendo cada vez mas amigas/os, algunos de siempre, otro que están lejos pero muy cerca al mismo tiempo, otros que sigo conociendo en cada cosa nueva que empiezo, en el trabajo, en cursos, en el gimnasio, y me encanta, dicen que amontono amigos, y me encanta, porque aún soy de las que cree que con veintimuchos todo está por delante, hay mucha gente que conocer y hay gente estupenda por conocer. En resumen, que me encantó esta entrada,y las demás, supongo que me recordó o me hizo mirar atrás.
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...