LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Jueves, 10/04/2008
DÍAS ESPERANZADOS
En plena Guerra Civil escribió Miguel Hernández el poema que hoy es regalo. Un hombre que, acechado por la desgracia, podía aún esperanzar versos como “florecerán los besos”. A veces estamos tan pendientes de nuestras “sencillas” desgracias que no sabemos ver las verdaderas desgracias ajenas. Dicen que “en la puerta del hospital cada uno siente su mal” pero no debemos ser injustos y dejarnos llevar por la autocomplacencia. Hay que saber mirar más allá… Buenos y esperanzados días a todos…
Canción última
Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias.
Regresará del llanto adonde fue llevada con su desierta mesa, con su ruinosa cama.
Florecerán los besos sobre las almohadas. y en torno de los cuerpos elevará la sábana su intensa enredadera nocturna, perfumada.
El odio se amortigua detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
Aquí os dejo estos maravillosos lirios que me fascinan, de mi amigo y pintor vallisoletano Roberto Póliz del que os invito a contemplar su obra AQUÍ.
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...