LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Sábado, 08/03/2008
EL VUELO DE LA CARDELINA
Los viernes, para acabar bien la semana, me toca ir al instituto del pueblo a dar mis clases. Por si no estoy suficientemente cansada, de vez en cuando me voy sola en el coche –porque así no espero a nadie, madrugo menos y me vuelvo antes- o, como hoy, me toca conducir por obligación para llevar a mis compañeros. Este viernes, el instituto del pueblo estaba incompleto.
Estaban todos mis alumnos, todos mis compañeros, mi directora y mi jefe de estudios, mi café con croissant en buena compañía de las 10’15 de la mañana, mis subidas y bajadas por las escaleras, mi pizarra y mis rotuladores Pilot verde, celeste y fucsia, pero… faltaban los conserjes. De pronto, esos personajes que parecen que no pintan nada ni en lo educativo ni en lo organizativo eran indispensables. Nadie podía hacer fotocopias y las aulas estaban cerradas. Durante mi hora de guardia he tenido que abrirme más de diez puertas en medio minuto –a riesgo de ser arrollada por la marea de alumnos que volvían del recreo-, no tenía tiza y parecía que nada funcionaba ¿quién tenía las llaves del aula de informática?
No somos conscientes a veces de la teoría sistémica. Todos formamos, sin darnos cuenta, parte de ella. Que falte un elemento del sistema hace que el resto se movilicen, cambien y traiga consecuencias. No somos conscientes de lo importantes que son algunas personas para algunos temas aunque nos parezcan meros figurantes a los que nos creemos ser protagonistas indiscutibles –o estrellas invitadas- de la escena.
La parte más pequeña de cualquier todo se hace indispensable cuando falta, aunque sólo sea porque ayer, sin darme cuenta, a mí me pareció necesitarlos más veces que nunca. Quizás forman parte de mi trabajo en un modo muy importante –me hacen las fotocopias, se llevan a los alumnos enfermos, ordenan las llaves y abren y cierran las puertas…- del que nunca me había dado cuenta. Hace años, una amiga profesora, justo antes de empezar a trabajar en un instituto me dijo “a los conserjes los tratas como a Dios” y, como soy muy bien mandada los consejos que vienen de la experiencia los acepto de buena gana, desde siempre he mantenido relaciones cordiales con bedeles y conserjes, pidiéndoles que me traten de “tú” porque a veces me duplicaron la edad y no me parece que yo, rondando los treinta, por muy profesora que sea merezca otro honorable tratamiento, y menos entre compañeros.
La bedel de mi instituto bien podría ser mi abuela y me llama por mi diminutivo –no porque lleve dos cursos en este instituto porque lo hizo desde el primer día- y el conserje se dirige a mí como “la cardelina”, espero que por mi juventud y alegría, porque creo haberle comentado mi odio mortal a las aves. También una cardelina es un "cardo", bello, al menos, no borriquero, pero cardo. No sé que prefiero.
No tengo una estrecha relación con ellos, sólo lo más cordial que puedo, desde este viernes, con mayor admiración y con, si era posible, mucho más respeto... Bastante tengo yo con mi trabajo, titánico...
la biblioteca, mecagüen, me he dejado allí la carpeta… aquí a allá, de arriba, abajo, vuelve a clase Fulanito, tenemos examen en el aula de 2º, Menganito… no te quiero volver a ver rondando por los pasillos…café… el coche, que me multan… las faltas de asistencia, el material para la búlgara, el timbre, que suena, no me da tiempo a salir a fumar, el baño, tengo que ir a beber agua porque con este reseco no puedo hablar, ¿dónde habré puesto yo las llaves del departamento? ¿me las habré dejado en el otro instituto o en el aula de música cuando he subido a ver a Mari Mar? ¿hay libre un ordenador para escanear? ¿funciona Internet? Ya está el pesado de latín monopolizando la impresora… ¡He perdido la Edición juvenil de Platero! ¡miércoles ya y yo con estos pelos!...
Así que no, no me queda mucho tiempo para intimar con ellos pero ayer me di cuenta de lo importantes que son, como siempre, las cosas grandes e importantes que subidos a nuestro pedestal o desde nuestra burbuja, se nos figuran pequeñas.
Cardelina: jilguero, (Biol.) Carduelis carduelis, pájaro más conocido en Aragón como
«cardelina» por su costumbre de posarse en los cardos para alimentarse
de sus semillas. Durante muchos años fue el pájaro de jaula más
característico por sus bonitos colores y su melodioso canto. La especie
se encuentra ahora protegida.
Cardelina: Carlina acanthifolia en el sotobosque de un pinar, Huesca (España). Agosto del 2000.
Comentario de: miriam [Visitante] Sábado, 08/03/2008 - 12:25
Hola!
Leo cada dia tu blog... en cuanto nos parecemos! y hoy, para colmo... ¡tambien me llaman cardelina!
Respecto al tema de hoy, yo querría comentarte que todo no es grande ni pequeño, sino necesario, y lo peor de todo es que nos damos cuenta en el momento en que nos falta.
Besicos y espero que sigas escribiendo!
Comentario de: AMANDA [Visitante] Sábado, 08/03/2008 - 16:14
!hOLA!, los bedeles demi uni tb son un encanto, a veces dejas apuntes para otros compañeros, y ellos se encargan de darlos, buena gente. Pero, que curioso no se porque tu post me ha hecho pensar hoy en las carteras de los profes,algunos no llevan, otros sí, verás hay carteras, sobrias, elegantes .practicas, ellos llegan y las ponen a un ladito de la mesa, otras veces, les ves recorrer esos esapacios universitarios con la cartera en una mano y el abrigo enl a otra,y yo que me fijo en las cosas más tontas,un día reparé en la cartera de uno de mis profes, no es ni sobria, ni elegante, ni clasica,ni tampoco la podría definir como moderna, ni vieja ni nueva ... solo es diferente, como esas personas que conoces y que son de dificil definición, ni guapas ni feas, ni demasiado altas ni demasiado bajas, ni demasiado agradables, ni tampoco te resultan antipaticas, ni cercanas ni distantes,pero hay algo en ellas que te hace reparar,como ocurre con las buenas obras de arte,Aristóteles cuando hablo de la belleza,hablo de una medida, a diferencia de los pitagóricos,éste pensaba que esta belleza no era cuantitativa,cuando le preguntaron cual era la medida de la belleza dijo esto : " "Hasta un ciego lo ve ", " el ojo cuando está preparado sabe ver la belleza del objeto" esto lo dijo PLotino,
( por cierto que me enamoró del todo con esa sabiduría que tenía).... Bueno volviendo a las carteras .....
supongo que en esas carteras llevaran todos esas fotocopias que tu dices que te dejas en carpetas olvidadas, ! vaya ud. a saber lo que contienen!, por cierto Redo, tu llevas cartera?...
Jolin que rollo más filosófico para un sabado por la tarde.... esta noche me voy de cena ....(creo que en este momento me es necesariamente imprescindible .....)Buen fin de
Un saludo Amanda
¡¡Vaya Redonna!! ... gracias a la foto sé qué es una cardelina, fíjate que cuando he leído el título creía que tendría que ver con "Il Cardelino" una preciosa obra de Vivaldi ... jajaja ...
¡Ay los bedeles! ... muy importantes ... pero ¿qué me dices de las mujeres de la limpieza? ... jajaja ... a ellas sí que se les echa en falta ...
Comentario de: Pezezita [Visitante] Domingo, 09/03/2008 - 16:15
Esto es como la cadena trófica... si uno falta... nos quedamos sin cadena... no por menos cagórico es menos importante su trabajo...
Por cierto... me pongo a hacer cosas de esas para que sepan que me puedo hacer la raya del ojo y a los dos minutos ponerme a colocar un riel... soy muy cabezota y quiero ser muy autosuficiente...
Comentario de: Redonna [Visitante] Domingo, 09/03/2008 - 16:21
pues yo, no, Peza, eso de saber hacerlo todo trae malas consecuencias...como eres un poquito más joven que yo no lo entiendes, pero en un par de años, empezarás a hacerte pasar por tonta ;-)
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...