Mi amiga Elena me recriminó severamente haber dicho de Amaral que era una mujer vulgar. Me refería con esa palabra a la quinta acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua: “que no tiene especialidad particular en su línea”, refiriéndome, por supuesto, a su físico, ya que me permití glosar una de sus bellas canciones. No me gusta -en lo físico y sensorial- la gente normal, sino la exuberancia y la sofisticación, las facciones grandes y que me hundan en la miseria cuando me miran, no me gusta ni pasar ni que me pasen desapercibida.
Bueno, pues para “desfacer el entuerto” y que entendáis que Amaral, sus canciones, me gustan a rabiar, hoy hablaré de su canción "Te daré mi alma".
Ella nombra a las heroínas de cómic, a las que se equipara cuando le dice al amado que le gustaría estar en todas partes, saber qué piensa cuando ve las noticias y tener el don de la ubicuidad para seguirlo allá donde vaya. Hermosísimas palabras, pero a mí de esa canción me fascina…
Ojalá nunca cambie esa forma que tienes de estar en el mundo…
Decirle a alguien que te gusta o que te maravilla “su forma de estar en el mundo” es realmente bello. Engloba, en esa sencilla frase, tantas cosas… A mí hay muchas personas que me encantan por la forma en la que están en el mundo… porque se pasean por él, no sólo con gracia y con beldad sino también con un sonrisa en los labios, con ganas de gustar, con ganas de hacer que ese mundo que dominan nos parezca más hermoso…
Sigue Amaral… Ojalá que el tiempo no te cambie…
El tiempo suele acarrear factores de cambio, sí, suele modelarnos con afecto o con desafecto, según nuestra suerte pero a esas personas con “especial manera de estar en el mundo” parece que ni el tiempo ni las circunstancias las hagan variar porque su función vital es hacernos la vida más hermosa al resto.
esta noche yo quiero perder la conciencia que me hace temblar cada vez que te veo venir, volverme invisible tal vez, seguirte por toda la ciudad… escucharte escondida, conversar, saber lo que piensas de la vida cuando ves las noticias…
Y entonces o te transformas en heroína de comic, con poderes paranormales o no puedes entender qué desayunan esas personas cuya presencia se nos figura tan hermosa, cuyas habilidades sociales parecen salidas de una novela del XIX. Yo, para volar por los sueños, propios y ajenos, me pido Cat Woman, que para algo me dejo una pasta en mis fabulosas uñas de porcelana...miauuuuuuuuu, cada día más largas...
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