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LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Martes, 12/02/2008
LA IMPORTANCIA DE SABER SOÑAR

Mi instituto de la ciudad está en las afueras. Es una zona residencial,  llena de centros de enseñanza que además está en obras, lo que hace que de 8 a 10 de la mañana, los viajes de Ulises sean una nimiedad comparada con la Odisea que vivimos los trabajadores y usuarios de la zona. Un perfecto desastre. 

Frente a mi instituto se encuentra uno de los colegios privados más selectos y selectivos de la ciudad. Yo, que soy muy lista, en vez de hacer tres semáforos más para realizar un cambio de sentido, aprovecho la entrada al colegio perfecto y giro ahí para pasar al otro lado. Cosas de las prisas, pero me encuentro con todos los alumnos y mamás y papás de esos niños perfectos que van a su perfecto colegio, en sus coches perfectos, con sus uniformes perfectos, sus caras y gestos también perfectos. Se parecen un poco a esa película de Nicole Kidman (Las mujeres perfectas) en la que todo parece una maqueta, un perfecto cuento de hadas donde personas, animales y cosas parecen diseñadas a cincel y paleta.
Como comento, giro ahí, en la puerta del colegio, mientras soy avasallada en mi Opel Astra por, como mínimo un Passat, un mini o un Mercedes Clase A. Preciosos. Cómo las envidio, yo, profesora de la pública cuyo salario sólo ascenderá con el IRPF anual y que comprarse bolsos de TOUS y gafas D&G es un lujazo que me pego cada vez que puedo o tengo ganas. Y los niños, perfectos con sus uniformes de cuadritos. De pronto, un pitido me devuelve a la realidad. – Vengaaaaaa, cojoneeeeeeeees… ¡pasa ya!- me grita un papá ideal, con sus niños detrás,  trajeado, desde su BMW monumental y me acuerdo de los coches utilitarios de mis compañeros, de que van en vaqueros a trabajar pero nunca le gritarían al coche de delante esa vulgaridad. 

 

Llego a las dependencias de mi instituto, destruyendo mis amortiguadores, por el camino sin asfaltar. Empiezo a ver a mis alumnos, con sus chupas de cuero y sus pantalones por los suelos, a ellas con sus pelitos grasientos, sus jerseys de tienda de saldo y sus deportivas de marca quién sabe si imitada. Me encantan. Una de las cosas por las que me encanta ser profesora es porque a cada instante me recuerdo cuando tenía dieciséis años. Es genial reencontrarme cada mañana con la jovencita que era.  Y que conste que yo siempre he llevado el pelo perfecto e iba maquillada hasta a la clase de Gimnasia. Los miro y creo que ninguno de mis alumnos tendrá, quizás, jamás un coche de alta gama. Ninguno de mis amigos del instituto lo tiene, aunque la mayoría somos licenciados y tenemos trabajos bien remunerados y sus hijos, los que los tienen,  tampoco van con  uniformes de cuadritos

 

Yo no quiero que mis hijos lleven uniformes de cuadritos -pobrecitos de ellos si no entienden el mundo que les tocará de diversidad y multiculturalidad-, ni que su padre grite como un becerro cuando no le dejan pasar… ¡oh, Dioses del Olimpo, qué fatal contradicción! La cuestión es que sí que quiero que mi coche familiar dentro de unos años sea, como mínimo un Passat y que mis bolsos en vez de TOUS sean de Prada…  Me parece que no va a ser realidad… Me preguntó qué hay que hacer para llegar a ese nivel. ¿Estudiar? ¿Trabajar? Llevo, desde que tengo dieciocho años sin hacer otra cosa que estudiar, que esforzarme por conseguir mis sueños y poco a poco se van logrando. Intuyo que se trataba sólo de “soñar más”, o “con más nivel”…quizás es que mis amigas y yo no hicimos a los dieciséis un pacto de sangre “sólo nos liaremos con millonarios”, que consabidamente muchas chicas hacen… decidimos ir a la Universidad, a estudiar en la Facultad de Letras o de Ciencias, porque nos importaban muy poco las “salidas” que no fueran por el Casco Viejo y nos gustaban los chicos más macarras –mi amiga Ana y yo nos turnábamos al melenas de Julián o al bandarras de Vicente, Cárol y yo nos lo jugábamos a las chapas. Es lo que tiene, que somos unas auténticas pazguatas…ahora quizás Ana en vez de un Peugeot 206, Cárol un Opel Corsa y yo mi Astra, tendríamos unos cochazos que te pasmas. Pero… casualidades de la vida las tres somos profesoras de secundaria, vivimos en apartamentitos en el centro y nadie que esté a nuestro lado gritaría jamás esa barbaridad a una chica como yo, a las ocho de la mañana, yendo a trabajar. Aunque vaya en un Opel Astra.

 

Mmmmmmmmmmmm, pero si todo va bien en junio...creo que no me resistiré....

 

 
Escrito por Redonna a las 13:16 pm Ver/Hacer comentario (13)

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 Comentarios:
Comentario de: Estrella [Visitante] · http://blogs.hoymujer.com/amor Martes, 12/02/2008 - 13:44

Redonna ... ¿estás segura de que no hay muchos prejuicios en tus líneas? .. (no te enfades ¿eh?).

Hoy en día ... ¡cualquiera lleva un Mercedes A! ... ahora ¡eso sí! ... un maleducado .. ¡¡es un maleducado!! .. en un BMW o en un Opel Astra.

A veces nuestras limitaciones están "en la loca de la casa" ... yo creo que ahora casi todos los sueños se pueden cumplir.

Un besito
Comentario de: Redonna [Visitante] Martes, 12/02/2008 - 13:48
sí, Estrella, hoy me he puesto a prejuzgar pero si supieras cómo me ha gritado... yo, que le había puesto mis ojos de "hola, guapo, me dejas pasar?)...pues sí, hoy tengo ganas de prejuzgar...
Comentario de: Nocturna [Visitante] Martes, 12/02/2008 - 14:52
Está claro que molesta que te griten, sea quién sea el que lo haga. Yo tengo un ford fiesta precioso, tengo una casa a las afueras porque no me puedo permitir en el centro de la ciudad, pero todos los sueños que he ido teniendo a lo largo de mi vida, los he ido cumpliendo, quizá porque ninguno de ellos tienen nombre de marca. Besos!
Comentario de: Liada [Usuario] Martes, 12/02/2008 - 15:04
No me gusta generalizar, y pensar que los de los cochazos son maleducados o que ninguno de tus alumnos llegaran a tener esos coches ..... es un poco ariesgarse, porque supongo que la vida te da giros que no podrías haber imaginado.
No todos los que llevan sus hijos a colegios privados llevan cochazos, ni los que van a publicos llevan "mierdecillas" de coches.
Para mi son mucho más importantes los principios básicos, como el respeto, la educación, etc. que unas gafas o un bolso de tal o cual marca.
Besotes
Comentario de: Redonna [Visitante] Martes, 12/02/2008 - 16:24
por supuesto, para mí también, Liada.
Tengo en mi clase a la hija de alguien muy importante -en el insti público- que sólo me dijo quién era bajo mi pregunta porque la delataba su apellido. La chica es encantadora, una alumna más que brillante... Evidentemente, como siempre, todo hay que mirarlo -leerlo- detrás de la "máscara".
Mis sueños tampoco tienen marca, es evidente, aunque me deje en ellas una pasta.

Por cierto, una vez más os agradezco los comentarios, las puntualizaciones y las nuevas visiones. Gracias a todos.
Comentario de: AMANDA [Visitante] Martes, 12/02/2008 - 16:38
Una vez alguien me dijo que a las personas se las conoce por sus zapatos, tb a mi me parece, que por los libros que leen, por eso cuando voy en el metro, me entretengo en mirar los títulos de los libros que llevan los viajeros.Cuando voy en mi ford fiesta,y paro en algún semáforo,o me encuentro en algún atasco,me encanta mirar los muñecotes, que algunos llevan colgados en su parte trasera, yo hace tiempo que llevo una rana de color verde, que sonrie,atabiada con su chubasquero y paraguas de color amarillo. Pensé que podría ser una buena fórmula, para librarme,de todos aquellos que a través de sus boquitas,bocazas, van soltando improperios, y sobre todo cuando detectan que la que conduce es una mujer,esos que algunas veces coinciden( no siempre.....) con los propietarios de esos cochazos de marca, cuyos asientos van tapizados en cuero, y que nada tienen que ver con el chubasquero de sky amarillo que lleva mi rana.....
Amanda
Comentario de: Miranfu [Visitante] Martes, 12/02/2008 - 17:24
Me encanta esa frase de anuncio que dice: " no es lo que tengo , es lo que soy ".
Besos.
Comentario de: MER [Visitante] · http://blogs.hoymujer.com/mer Martes, 12/02/2008 - 18:12
...juzgamos por la pinta ... y eso no deberia ser asi ... por esa regla me "podrias" (o no ) encasillar un poco en tu descripción de una "mamá perfecta" y de eso nada monada ... de todo hay en todas partes y en todas partes cuecen habas ... lo q hay q hacer es ABRIR LOS OJOS ... Y NO CERRARLOS!!!!!!!

CLASE A ???? vale ... pero llega hasta la CLASE Z ... q si no, te pierdes el mundo.

Y la educación es otra cosa ...

A mi me gritó una BURRADA UN TRANSPORTISTA y si lo recuerdo, todavia me tiemblan las piernas y también la moral .... y ahora q lo dices , tambien un padre de esos perfectos otra vez ... (y ademas la culpa era de ellos en los 2 casos ...of course ....)

besosssssss ....


Comentario de: Tristopositor [Visitante] · http://malditaoposicion.blogspot.com/ Martes, 12/02/2008 - 19:16
Magnífica tu entrada de hoy. Eso me recuerda a que yo tal vez un día me equivoqué pensando que yo quería serlo todo en esta vida menos rico
Comentario de: Pilar [Visitante] Miércoles, 13/02/2008 - 10:35
Buenos dias Redonna! realmente no se puede generalizar. tengo una hija que lleva uniforme
de "cuadritos", pero, ni soy millonária, ni llevo ropa de marca,(ni siquiera bolsos de Tous) mi coche es un Peugeot 307 básico total, no me considero una "mamá perfecta", simplemente optamos por uno de "esos" colegios porque nos gustó el nivel de enseñanza.
Lo de la mala educación al volante es otro tema, hay cada elemento suelto!!!

Un besote
Comentario de: Redonna [Visitante] Miércoles, 13/02/2008 - 12:05
Gracias, Pilar, por pasear por mi blog. Espero verte por aquí.
Comentario de: Pilar [Visitante] Miércoles, 13/02/2008 - 12:22
Seguro que me verás, me encanta como escribes.

Un saludo desde Santiago de Compostela.
Comentario de: Shna [Visitante] · http://blogs.hoymujer.com/shna Jueves, 14/02/2008 - 12:26
opino un poco lo q ya han comentado previamente... que hay algunos prejuicios que sobran, sin ánimo de ofender por supuesto.



yo soy muy feliz con mi turismo básico, que no tiene muchos extras pero me lleva y me trae lo mejor que puede (muy bien), no tengo bolsos de marca ni siquiera me gustan, y ni fui a un colegio privado ni pienso llevar a mis hijos a uno. Y me siento orgullosa



Siéntete orgullosa de trabajar en un colegio público, de ser una profesora que aplica la didáctica en sus clases, de conducir un opel astra (un coche muy digno dicho sea de paso)... la felicidad no está en tener mucho, si no en saber ser feliz con lo que se tiene.



Un besito Redonna.
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 LOS BURKAS DE OCCIDENTE (Personales)
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino. Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad. Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir. Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...
 
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