LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Lunes, 11/02/2008
LA LOCA DE LA CASA
Concebía, la divinísima Teresa de Ávila, como un castillo o una morada nuestra alma.Os parecerá extraña mi recomendación pero leer El libro de la vida de la santa o algunos capítulos de Las moradas es algo infinitamente divertido porque encuentras, detrás de su disfraz de mística, de su hábito marrón y raído, a una mujer arrebatadoramente moderna. Y muy divertida. Teresa de Ávila tuvo que ser una tía muy alegre y muy atrevida.A mí, quinientos años después,me fascina.
Me fascina y la admiro profundamente porque era una tremendísima egoísta, una mujer que, en palabras de Diderot, podría resumir su vida en la primera persona singular del presente de indicativo del verbo amar: AMO y que, nunca mejor utilizado, hacía su santísima voluntad, amando y amando como una descerebrada mientras montaba conventos y reformaba reglas o le ponía las cositas bien claras a cualquier noblezuela que tratara de entrar en su casa pensando que allí se iba a bordar y a solazarse en un bonito SPA.
Una de las cosas más sugestivas que Teresa nos dejó –además de ese amor tan humano que sentía por Dios, del que os hablé en otra ocasión "Vivo sin vivir en mí" LEER AQUÍ- fue su bellísimo concepto de la imaginación.
La imaginación es para Teresa “la loca de la casa, teniendo en cuenta que, si nuestra alma es la casa, todos poseemos a esa habitante que yo, personalmente, me imagino rondando por mi interior, con mi rostro, vestida de blanco y toda desmelenada, dando vueltas por mis entrañas como una perfecta chalada. “La loca de la casa”, qué hermosas palabras, qué modo tan tierno de referirse a las ilusiones, a aquello que nos extorsiona, que nos evade y que nos borra el raciocinio, que nos deja desarmados y frenéticamente abstraídos en lo que nos venga en ese preciso instante en gana. Lo malo que tiene “la loca de la casa” es que a veces no podemos controlarla.
Me precio de ser una persona imaginativa, de mente rápida y que suele salir airosa de situaciones conflictivas gracias a la chiflada que habita en mi morada, que ocupa un cuarto bien luminoso y espacioso, para que no le falte de nada. Pero a veces, la pobre perturbada se va de paseo y no construye nada. La loca de la casa tiene que ser una loca pero una loca controlada. A mí me gusta que se le suelte la pinza, que haga trastada tras trastada pero que cuando se queda calmadita y acurrucada me cuente de qué le han servido sus hazañas.
Entonces es cuando es tremendamente productiva, cuando está tumbada, cuando no anda suelta y, aunque sea entre delirios, me traiga desde el otro lado de la cordura, cosas que me resulten útiles y productivas...ay, no sé que haría yo sin ella. Ni ella sin mí, por supuesto, así que por eso prefiero no dejarla mucho andar por ahí suelta.
Pintura de M. Gallardo, de quien os hablaré próximamente porque me tiene fascinada. Aquí ha pintado a la loca de mi casa, sin saberlo.
Comentario de: Redonna [Visitante] Lunes, 11/02/2008 - 13:20
sí, Estrella, sí son sinónimos de locura ¿no crees? ¿sirve de algo -en la práctica, digo- imaginar? ABSOLUTAMENTE para nada... Yo soy una mujer de contemplación, desde luego, pero si no va unida a la ACCIÓN, de nada sirve... Por eso adoro a Teresa porque conciliaba ACCIÓN Y CONTEMPLACIÓN y por ello la admiro tanto... no es fácil poner en práctica lo que imaginamos. Sería algo parecido al "quien tiene vergüenza... ni come ni almuerza", que hace media hora le he dicho a una alumna... Besos también a ti, Estrellita, al releer el artículo de "Vivo sin vivir en mí" he pensado en ti y en lo mucho que te gustó.
Creo lo mismo que tu, cuesta entender a una mujer que vivio en una España hace tantos años.
Su oracion
"Nada te turbe,
nada te expante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia todo lo alcanza
a quien Dios tiene nada le falta
solo Dios basta"
Tiene como todo en ella una profundidad y una sencillez que la hacen merecedora de todos los titulos humanos y celestiales.
Mi "loca de la caca" la tengo que controlar muchisimas veces, pero ella tambien lo hizo lo cual me consuela.
Comentario de: AMANDA [Visitante] Martes, 12/02/2008 - 00:26
Entre lo humano y lo divino,la locura anda suelta. Teresa creó conventos e hizo de ello su razón de vivir,algunos vamos de morada en morada, buscando no se muy bien que....creyendo que la vida no se puede vivir sin literatura,tal vez siempre viviremos locos, para morir cuerdos como don Quijote,,, ciudadanos del mundo que quizá no logren encontrar respuesta a sus propias preguntas,quizá ese Dios de Teresa,nos creo así medio locos,medio cuerdos,,,,,para garantizarse la idea de pervivencia de un Paraiso que él imaginó,al que solo de cuando en cuando nos es permitido el acceso..
Comentario de: Redonna [Visitante] Martes, 12/02/2008 - 07:32
qué bellos comentarios, qué verdad es que cualquier texto está incompleto hasta que el lector lo cierra con su interpretación... Gracias a todos por completar mis textos.
Comentario de: Alex [Visitante] Martes, 12/02/2008 - 10:00
Me hubiera gustado tener una profe de Literatura como tú, ains!
Pero como me pilla un poco mayor, leo con ilusión tus post, que son un regalo compartido!
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...