hoymujer.com
Buscar
por palabra clave
Buscar
 
LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Jueves, 27/12/2007
MUJERES: ESCUCHAD Y OBEDECED
Viajé a Egipto hace años y quedé fascinada por el mundo musulmán. Aprendí que se descalzan al entrar en las mezquitas por un motivo lógico y es que luego rezan con la cabeza pegada al suelo, por lo que se trata de una cuestión higiénica. Se separan hombres y mujeres para el rezo por la difícil postura: a mí tampoco me gustaría, mientras practico un rito tener a un maromo detrás mirándome el culo. El guía, ante la impertinente pregunta –por el lugar, en mitad de la mezquita de Alabastro, donde la devoción a mí incluso me hizo unos instantes  pensar en abrazar su religión- de un compañero de viaje sobre “por qué las mujeres van tapadas” respondió: "mi mujer va descubierta, créeme, pero si para ti hombres y mujeres son la misma cosa, no podemos continuar hablando" A mí me fascinó aquella respuesta, porque estaba alucinada por aquel apuesto musulmán que cada noche le decía a mi pareja “lo hermosa que era, lo bellísima que me ponía para las cenas”. Nunca me lo dijo a mí, y así, en broma, se lo dije una noche. Sonrió y al día siguiente volvió a alabarme, siempre a través de mi pareja, nunca a mí, directamente. Era Ramzy un hombre cultísimo, que hablaba un español perfecto aprendido en el Instituto Cervantes de El Cairo que nos habló de que en Egipto, la poligamia, el maltrato y otras posturas fundamentalistas estaban ya desechadas. Sería, como si yo os dijera, relataba, que en España todos los hombres van de putas porque en mi viaje por tierra de Madrid a Barcelona pude contar más de doscientos Clubs de carretera. 

Basada en esas experiencias, en lecturas y en otros viajes a países musulmanes –siempre acabando la jornada en hoteles de cinco estrellas, como el Conrad Istambul  o el Conrad Cairo, porque me gustan sus lujuriosas habitaciones, con zapatillas y albornoz bordados, comparados con Europa, a precio de saldo- se desarrolló en mí un aprecio y comprensión al mundo musulmán, a sus gentes y a sus doctrinas, a su especial manera de ver la vida.

Acabo de terminar Mil soles espléndidos, del escritor afgano Khaled Hosseini, desarrollada en los últimos años de la triste historia más reciente de Afganistán,  así que ya puedo levantarme el castigo que me impuse en el último post por ser tan cretina y tan necia. No desvelaré ningún aspecto del libro, porque, de veras, recomiendo su lectura y a mí no me gusta ponerme frente a una novela de la que conozco demasiados datos de antemano. Pero hay un personaje, un personaje oscuro y lastimero al que cuestionas y detestas en las primeras páginas pero al final del libro rindes a sus pies tu tolerancia. Dice, en un momento: “como la aguja de brújula apunta siempre al norte, así el dedo acusador de un hombre encuentra siempre a una mujer. Siempre.” Y entonces, no la entiendes. Tampoco entiendes cuando esa mujer, al principio también, dice que algo tan hermoso como la nieve, para ella es: “el suspiro de una mujer a la que han ofendido en algún lugar del mundo. Todos los suspiros suben al cielo, forman nubes y luego se deshacen en trocitos diminutos que caen silenciosamente sobre las personas, para recordar cuánto sufren las mujeres como nosotras”.

Cada página, como decía, es una gran bofetada y a la vez un suspiro de alivio por ser occidental, por vivir en país que me permite elegir si quiero o no leer y estudiar, por llevar el rostro descubierto y  porque es delito que me discriminen por mi sexo. Mariam, una de las protagonistas, se queda extasiada al contemplarme a través de la rejilla de su burka “fumando al volante de un coche, con las uñas largas, pintadas de rosa o de naranja, caminando sobre tacones altos y con prisa […] con título universitario, en despachos propios… Todas ellas dejaron perpleja a Mariam que de pronto fue consciente de su propia inferioridad, de su aspecto vulgar, de su falta de aspiraciones, de su ignorancia.-

Hace tiempo escribí un post dedicado a una niña cuyos padres musulmanes se negaban a llevarla a la escuela sin velo. A priori, su postura y la de la escuela –que se negaba a aceptarla si no se descubría-  me parecían estúpidas  y dediqué una carta a la niña, única víctima de aquella historia - “Leer: Querida niñita del velo…”-
Entre otras majaderías, decía, que si yo aterrizara en un país cuyas mujeres se raparan la cabeza, por el motivo que fuera, yo no lo haría jamás, aunque fuera la única que llevara los cabellos largos. Me negaría, lloraría y patalearía. Tendrían que obligarme y coaccionarme para que yo metiera las tijeras en mi melena. Si, como las protagonistas Laila y Mariam, en Afganistán, tuviera que seguir a rajatabla las siguientes reglas, no tendría su arrojo y su valentía, su fuerza y su pasión, su amor y su sumisa rebeldía, seguramente porque sin el derecho a una sola cosa de esta lista, yo me moriría…

Mujeres: escuchad y obedeced:
Permaneceréis en vuestras casas. No es decente que las mujeres vaguen por las calles. Si os descubren, seréis azotadas y enviadas a casa. Se prohíben los cosméticos, las joyas y la ropa seductora. No miraréis a los hombres a los ojos ni hablareis a menos que os dirijan la palabra. No reiréis en público, si lo hacéis seréis azotadas. Se prohíbe a las niñas asistir a las escuelas: todas las femeninas quedan clausuradas. Se os prohíbe trabajar y si se os halla culpables de adulterio, seréis lapidadas.

Laila, cuyos padres la educaron en la libertad -su padre profesor de Literatura, ya no se puede pedir más a ese genial baba,  yan, que significa "padre querido"-  y ella  tiene que cambiar de un mundo a otro, de un día para otro,  en su propia ciudad,  cuando su marido le espeta: - Te creías muy lista, por leer libros y poemas ¿de qué te sirve ahora eso? ¿quién te ha librado de la calle, tu inteligencia o yo?-  Y ella, que sabe que esas palabras, en su terrible contexto son terriblemente ciertas, se rinde a la evidencia.

Y tú, mi querida, sapientísima y dulce Mariam yan… yo sí que te admiro a ti, tú sí que me has dejado perpleja a mí, aunque no vayas maquillada, ni lleves las uñas pintadas… Tu voz y tu sentir quedarán siempre en mi memoria, no me admires por fumar mientras conduzco, por mi título universitario o porque consigo cosas sólo mirando a los ojos de los hombres… tú si eres una gran mujer, una princesa y una sultana, la nur que ha abierto mis ojos,  un ejemplo que me recordará cada mañana lo estúpido de mis frívolos lamentos, lo accidental de la suerte y, sobre todo, tus ganas de vivir aunque sea en el infierno y de ser capaz de sonreír, con tu dentadura destrozada por las palizas, a través de tu burka…




 
Escrito por Redonna a las 19:12 pm Ver/Hacer comentario (12)

     Enlace permanenteEnlace permanente Mujer Actualidad Belleza Amor Sexo
 Comentarios:
Comentario de: Inestxo [Visitante] Jueves, 27/12/2007 - 23:09
Me apunto el libro.
De jovenzuela, unos 16 me leí Vendidas y No sin mi hija, de la última no quise ver la película. Más tarde leí la segunda parte de No sin mi hija...
Tremendo... y no pude dejar de pensar lo afortunada que era por, para empezar, como me trataban y educaban en casa.

A pesar de todo, pienso que tu nombre es apropiado... muchas veces soltamos sapos y culebras sobre ciertas actitudes y no nos descubrimos a nosotras mismas repitiendolas en otros lugares y otros contextos.
Comentario de: olga [Visitante] Viernes, 28/12/2007 - 08:52

Tremendo el comentario Redonna ¡¡

Leí el libro de cometas en el cielo. Y leeré ahora este de mil soles espléndidos.

Acabo de terminar de leer también "la mashai blanca", y es tremendo como se trata en muchos países a las mujeres.

Gracias por todos tus comentarios.

Y ... ¡¡ Feliz año para todos ¡¡
Comentario de: Redonna [Visitante] Viernes, 28/12/2007 - 12:01
gracias, chicas, a veces, la literatura, la "más hermosa de las mentiras" nos deja y enseña grandes verdades.

Me alegro Olga, no imaginas cuánto, que mis recomendaciones te lleven a leer estos libros. Lo mejor es que estoy convencida de que Mil soles tampoco te va a defraudar. Un fuerte abrazo y feliz año!!
Comentario de: Inma [Visitante] Viernes, 28/12/2007 - 16:38
Me ha encantado tu post Redonna, yo también leí No sin mi hija y Vírgenes del Paraiso y ambos me dejaron conmocionada.

Por cierto también estuve en Egipto el año pasado y me encantaron las explicaciones de nuestro guía, una bellísima persona, que nos permitió considerar las cosas desde una perspectiva completamente diferente, además nuestra estancia allí coincidió con el ramadán y fue una experiencia maravillosa. (Yo también estuve en el Conrad). Y este verano he estado en Turquía y también me ha apasionado no sólo por sus paisajes y miles de mezquitas sino pro la amabilidad de la gente con la que nos hemos encontrado.
Comentario de: AMANDA [Visitante] Viernes, 28/12/2007 - 16:59
! Hola! Redonna, no te puedo decir que anónimo, un anónimo siempre es un anónimo. Solo puedo decirte que al final del texto pone Iglesia de San Paulo. Baltimore 1.691.( Anónimo).
Por si acaso no lo encuentras ahí te vá otro pequeño párrafo: " se benévolo contigo mismo, más allá de una disciplina íntegra. ..Con todo su fingimiento, trabajos y sueños rotos , aún es un mundo bello. Ten cuidado. Esfuerzaté por ser dichoso.
Un saludo Amanda
Comentario de: Redonna [Propietario] Viernes, 28/12/2007 - 17:05
gRACIAS...
Comentario de: AMANDA [Visitante] Viernes, 28/12/2007 - 17:05
Por cierto se me olvidaba, el comentario de hoy guay. Es para leérselo unas cuantas veces .
Comentario de: Redonna [Propietario] Viernes, 28/12/2007 - 18:59
Gracias, Amanda...
Comentario de: Marta [Visitante] Viernes, 28/12/2007 - 19:05
Comentario de: Redonna [Visitante] Viernes, 28/12/2007 - 19:49
sí, Marta, qué fuerte ¿Verdad? No lo he comentado pero el tema de la maternidad es muy importante en el libro, te lo recomiendo porque te va a gustar. Un besito.
Comentario de: Marta [Visitante] Miércoles, 02/01/2008 - 08:22
Hola guapa. Creo que me entenderás, pero en estos momentos de mi vida, todavía tengo sentimientos muy encontrados con respecto a la maternidad, muchas dudas, tristeza, ira, amor incondicional, miedos, envidia. En fin... un caos en mi cabeza
Comentario de: giantmtb1 [Visitante] · http://teen-gastritis.artsjohn.com/map.html Domingo, 06/04/2008 - 20:01
This whole situation is SO absurd. Your post strikes as serious for you only. What can we do but make jokes about it?
 Hacer comentario:
Tu mail no se mostrará en la página
Se mostrará tu URL
Opciones

(Saltos de línea se convierten en <br />)
(Fijar cookies para el nombre, email & url)

Por favor, introduzca las letras que ve en la imagen:

 LOS BURKAS DE OCCIDENTE (Personales)
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino. Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad. Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir. Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...
 
LUN MAR MIE JUE VIE SAB DOM
<<  <  
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31
 

 Buscar


Todas las palabras
Alguna palabra
Frase entera

 
 
 
   
 
VOCENTO