LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Viernes, 21/12/2007
NO QUIERO QUE ME TOQUE LA LOTERÍA DE NAVIDAD
Cuando era pequeñita me gustaba ver cada 22 de diciembre a esos niños que cantaban lo de “veinticinco mil peseeeeeeeeeeeeeeeeeeetas…” Significaba que ya estabas de vacaciones y me encantaba irme con mi madre a comprar, por las tiendas del barrio y por el mercado y que los tenderos y los vecinos nos desearan “Feliz Navidad”.
A mí todos los años me va a tocar la Lotería de Navidad. Sí, siempre estoy convencida de ello y por eso es el único sorteo o juego de azar en el que participo a lo largo del año. Cada diciembre creo que seré yo… que sería capaz de hacer la ordinariez de aparecer, frente a la cámara de televisión con vaso de plástico en mano, brindando, con gorrito de Papa Noel si es menester y cantar “Oe, Oe, Oe, Oeeeeeeeeeeeeee” con mi décimo premiado en la mano… Me encantaban los anuncios del guapísimo calvo y la vocecilla de duende que decía “que la suerte os acompañe” con la música de Doctor Zhivago… la nieve, la purpurina, el vals…
Presiento que este año no me va a tocar. Sinceramente, me da bastante igual. Hay cosas que en la vida nunca deberían cambiar y que no nos toque la Lotería de Navidad debería de ser una de ellas. Al menos yo no quiero que mañana me toque la Lotería …
Quiero que comprarme una crema Kaneboo siga siendo un lujo, un capricho que decido si me quiero o no me quiero dar, que irme a un hotelazo de 5 estrellas en verano sea un recuerdo tan especial que me haga recordarlo todo el año…Yo quiero marcar el número de mis padres y que me sigan respondiendo siempre, siempre, preguntándome a qué hora llegaremos el 24 a cenar, que mi hermana se agobie con qué nos vamos a regalar, beberme botellas de Anna de Codorniú con mis tíos y primos hasta que no podamos más, mis amigos, mi viejo coche –aunque en sueños conduzco un Passat-, buscar mi regalo por toda la casa -aunque hasta la mañana de Reyes, lo sé, no me lo vas a dar-…
Rosaura, ante el lamento de Segismundo, al inicio de La vida es sueño, del inmortal Calderón le responde, ya en el siglo XVII -pero eso ya sabéis que da igual- que no desespere si otro año más no es él el que hace el ridículo, abriendo el telediario, brindando en la calle con champán…
Cuentan de un sabio, que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas yerbas que comía. ¿Habrá otro -entre sí decía-más pobre y triste que yo? Y cuando el rostro volvió halló la respuesta, viendo que iba otro sabio cogiendo las hojas que él arrojó.
Comentario de: AMANDA [Visitante] Viernes, 21/12/2007 - 23:07
El otro día estaba comiendo en la facultad con una amiga, la verdad es que no me sentía demasiado bien, el caso es que en mitad de la conversación, apareció una Sra. con lentes y poco agraciada,y cual no fue mi sorpresa, que viendo las patatas fritas que había separado en un plato, y que no me iba a comer me dijo: ¿ Te vas a comer las patatas?, la miré y me quedé perpleja, le dije que !No!, tomó las patatas y se puso a comer en la mesa de al lado. Lo cierto es que no puedo expresar lo que sentí, solo pensé
!Creo que no tengo derecho a quejarme!No me considero ninguna sabía, porque cada día creo que se menos de esta vida laberíntica y a veces bella ,que nos ha tocado vivir,,,,, tal vez esto sea lo más Gordo, Feliz Navidad de nuevo ... Ser Feliz creo que es la mayor riqueza que el ser humano puedo atesorar...Esto que escribo, y que puede parecer irreal, es tan real como que mañana es el día de la loteria y escucharemos, " el que lo desee" cantar a esos niños.
Amanda
También en el Conde Lucanor un sabio recoge las pieles de altramuces que tira otro quejoso.
Para mí es un consuelo diario saber que estoy vivo, que trabajo en algo digno y que mi familia está bien. Esa es mi lotería.
Comentario de: Redonna [Visitante] Sábado, 22/12/2007 - 13:52
Gracias, Antonio, por el apunte...
Para mí también mi trabajo es algo de lo que me enorgullezco mucho y... la verdad, no habría en el mundo otra cosa a la que me quisiera dedicar.
Por cierto, como esperaba, no me ha tocado nada...
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...