LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Miércoles, 05/12/2007
ELENA TIENE EL MÓVIL APAGADO
Mi amiga Elena es la mujer más elegante del mundo. Ella tiene esa elegancia que nada tiene que ver con el vestir o con el andar. Ella es elegante, por sí sola, cabal y madura desde que era una niña. Es discreta, sencilla, sincera, inteligente y culta. Me da lecciones en todas y cada una de nuestras conversaciones, cada vez más frecuentemente telefónicas porque cada vez tiene más trabajo. Siempre ha sido una auténtica curranta y le ha dado igual vender juguetes que trabajar en el mismísimo Palacio Vecchio de Florencia porque es Historiadora del Arte y sabe un montón de arte contemporáneo. Pero lo mejor de ella, visto desde mí, que soy bastante opuesta a ella –sobretodo en el egoísmo- en la mayoría de las cosas es que me escucha.
Elena es una “escuchadora” nata. Elena es de esas personas que son capaces de escucharte durante horas, de aconsejarte sin decir qué debes o qué no debes hacer. Ella escucha, escucha y escucha. Es como una esponja, como un paño de lágrimas y alegrías que nunca se empapa. Yo, que soy bastante “llorona”, la llevo estrujando sin piedad desde el inicio de los tiempos y ella todavía es capaz de escucharme cincuenta minutos al teléfono, a cualquier hora del día. Jamás juzga. Jamás opina. Pero ella lo sabe todo y tiene respuestas para todo. Mi mayor problema es que la mayoría de las veces no hago caso a los consejos que nunca me da.Me escucha tanto que a veces, pocas, cuando mi egolatría enfermiza me lo permite, paro nuestra conversación y le digo: “perdona, Ele, no te he preguntado ni siquiera cómo estás tú” y me esboza un ‘bueno, bien’, aunque esté hecha trizas. ‘En fin…’ prosigue, y sigue, sigue y sigue escuchando.
Lo que siento por ella se parece bastante a lo que se siente por una hermana pero como ya tengo una y es para mí alguien también tan especial, por Elena siento exclusivamente lo que se siente por una gran amiga, lo más hermoso, la amistad, en estado puro, sin más. Ella no tiene últimamente muchas ganas de salir por ahí a bailar, pero espero ansiosa el día que esté dispuesta a volver a quemar juntas la ciudad.
Si ayer me jactaba de mi salud, hoy es uno de esos días en sientes que necesitas vacaciones, estoy vencida por la ansiedad, porque necesito salir corriendo de mi trabajo cuando suene el último timbre y escapar. Escapar. Detesto la palabra escapar, porque significa que te acecha algún peligro que quieres evitar. Yo no tengo otro peligro que yo misma, cuando pienso demasiado y no tengo a Elena cerca para hablar. Pero ella empieza hoy otro nuevo proyecto en su trabajo porque, por fin, todo su esfuerzo de los últimos años se ha visto recompensado. Siempre pensé que ella tenía más suerte en casi todo que yo y la vida me ha enseñado que en realidad la más afortunada de las dos soy yo, sobre todo porque soy yo la que la tengo a ella. Tengo que parar. Unos días sin coches, sin aulas que abrir y que cerrar, sin cafés que tomar o no tomar, sin pensar que me pongo esta mañana y si llevo el ojo sin pintar.Elena tiene el móvil apagado. Es inevitable, necesito descansar.
Pues claro q siiiiiii ..... q hay q desconectar!!!!!! y mimarse un rato largo y tirarse en el sofa .... y en un momentito llamar a Elena de nuevo, y con ganas, a ver como esta ...
Comentario de: AMANDA [Visitante] Lunes, 10/12/2007 - 23:49
Seguramente,yo también conozca a Elena,tal vez todas llevemos una Elena dentro,tambien mi amiga como la tuya es una amante de la historia del arte, se bebe los libros, pero aún así siempre está dispuesta a escucharme. No se queja nunca, escucha, y me ha escuchado durante años ella parece no tener problemas nunca , yo también la admiro por su fortaleza. Yo hace días que me incliné por el té y deje de usar el movil , solo mi amiga Elena ,sabe el motivo, aunque no recuerdo bien si se lo llegué a contar , porque a veces Elena y yo logramos comunicamos sin palabras.
Comentario de: Elena [Visitante] Jueves, 13/12/2007 - 13:13
yo soy Elena,una persona que se identifica bastante con los comentarios y el texto,puesto que todo el mundo me admira y todas mis amigas me piden opinión sobre todo,yo soy una persona que me lo guardo todo para mi porque pienso que mis problemas que no son pocos los sufro en silencio,ni siquiera me atrevo a compartirlos con mis padres y eso que son los unicos que tengo y a los que quiero mucho aunque no se lo demuestre y sea un poco rebelde,pero todo el mundo es así. Solamente os aconsejo que valoreis lo que teneis porque cuando esa persona falta,se la hecha de menos y entonces te dices:no supe valorar lo que tuve hasta que lo perdí,pero ya es demasiado tarde para lamentaciones y lo se por experiencias de una persona muy cercana a mi y muy especial para mí,ahora,cada noche sueño con retroceder el tiempo y vivir más con ella. Me despido que ya os debo haber dado bien la ''tabarra'' y espero que estas palabras que me han salido del corazón os sirva de algo,me gustaría que os pudiera ayudar en algo.
Muchos besytos y suerte en esta vida que es muy ''jodida''
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...