LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Miércoles, 28/11/2007
CUANDO ERES SOMBRA O MÁS BIEN TE TOCA SER LUZ
Juan Ramón Jiménez, que fue uno de los poetas más importantes y extraordinarios del siglo XX a mí no me resulta nada simpático. Reconozco que su poesía es y será siempre eterna pero era un perfecto cretino. Tenía esa imbecilidad que poseen los seres que se saben divinos y, cargado de hiperestesia, melancolía e hipocondría patológica, no tenía la “intelijencia” suficiente para cargar con esa pesada carga que es la genialidad.
Si belleza no es siempre sinónimo de inteligencia, en Zenobia inteligencia sí es sinónimo de beldad. Qué mirada...
Tenía a su lado a una gran mujer, su esposa Zenobia Camprubí que se ocupó de controlar todas y cada una de sus excentricidades y de ordenar toda su poesía, de darle el silencio necesario que necesita todo poeta. Se ganó el cielo, la buena Zenobia aunque sólo fuera por aguantarle. Admiro profundamente a las esposas de poetas y escritores geniales –como la María Kodama de Borges o, sí, también ella, la Marina Castaño de Cela- porque no tiene que ser nada fácil vivir a la sombra de esos seres sobrenaturales.
Juan Ramón estaba como unas maracas y eso lo adviertes enseguida cuando lees los diarios de Zenobia, cuando te enteras de que quería quemar toda su poesía de juventud o que se escondía tras un biombo cuando, pobrecitos, algunos de mis queridos poetas del 27 iban a buscarle a su casa como el maestro que para ellos nunca quiso ser. Zenobia, impasible, era capaz de decirles que no estaba en casa, aunque sabía que le habían visto desde la ventana.
Zenobia era hermosa y cultísima, toda una dama. Su importancia, además de ser la esposa del genio en la sombra –más bien su luz-, radica también en las versiones y traducciones que hizo de la poesía del poeta indio Rabindranath Tagore, cargada de fervorosa pasión y delirante amor…
Igual me da si es un manto de ilusión el que sus brazos tejen alrededor de mí, porque el manto es rico y raro; y al engaño se le puede sonreír, y olvidarlo.
Hay personas que no son nada sin otra a su lado, que notas a la legua que andan perdidas como patos en un garaje porque sin una pareja se sienten completamente desvalidos. Algunos de ese tipo, como Juan Ramón, tienen la fortuna de encontrarla pero otros se pasan toda su vida buscando. Esas personas pasan toda su vida en una infructuosa búsqueda porque están tan enamorados de ellos mismos que son incapaces de amar más allá.
Como a mí me gusta pensar que se puede morir de amor, así murió pues Juan Ramón, que la acompañó sólo dos años después de su muerte porque su "vida" se fue con su esposa. Ya no era nada, aunque consiguiera el premio Nobel.
Zenobia explica mucho mejor que yo en uno de sus diarios por qué sabía que nunca podría vivir sin ella. No creáis que la tía, lista a rabiar, no era consciente de la joyita que tenía en casa:
El pusilánime, hipocondríaco, depresivo y neurasténico poeta se habría hundido en un pozo sin fondo, pero el día en que juntó su destino con el mío, cambió ese fin. Después de todo, yo soy en parte dueña de mi propia vida, y Juan Ramón no puede vivir la suya aparte de la mía. Y yo no acabo de ver ningún ideal que valga el arrojar una vida, pese a todo lo que se proclama. En esta empresa nuestra, yo siempre he sido Sancho".
¡Ay Redonna! .. no me pinches el globo ... y es que para mí, Juan Ramón Jimenez ¡¡siempre será el autor de Platero!!.
"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos"
JAJAJA ...
Está claro que una persona vulgar no es elegida por un genio. En otros aspectos, tal vez menos intelectuales o artísticos, pero yo creo que los genios ¡siempre! se rodean de genios ... y seguramente Zenobia Camprubí Aymar tampoco fue una "mujer vulgar" de aquella época.
Comentario de: Redonna [Visitante] Miércoles, 28/11/2007 - 21:37
Sí, sí, Estrella, si mientras no se demuestre lo contrario, Juan Ramón es el autor de Platero pero que era todo lo que te digo -y dice Zenobia- eso también es verdad...
¿tú crees que los genios se rodean siempre de genios? yo conozco a mucho tonto con lista y a mucha tonta con listo... no sé... no siempre se cumple...
¿sabes que en uno de sus episodios de hipocondría le ingresaron en un sanatorio y no hacía más que meter mano a las monjas, estando ya casado con Zenobia?
Comentario de: Mercedes [Visitante] Jueves, 29/11/2007 - 14:07
Viví con un genio, pero sólo era eso . En lo demás no llegaba ni a la media popular. Falso como nadie, sin escrúpulos, ordinario, prepotente, mujeriego....En fin que me enamoré de él por su brillanted intelectual y destrozó mi vida. La mayoría de ellos, suelen arroparse con mujeres que abastecen su vida día a día, son sabandijas y los sentimientos nulos, con el paso del tiempo te das cuenta de la pérdida de autoestima y del tiempo irrecuperable.
La seducción es su arma infalible, y el egoísmo su afecto visible.
Comentario de: Redonna [Visitante] Jueves, 29/11/2007 - 14:18
Uf, Mercedes, cuánta sinceridad, gracias, pero casi nos asustas... La vida está plagada de esos "genios", aunque es mejor dejarlos dentro de su lámpara maravillosa y frotarla...cuando se pueda, no te parece? Espero que todo vaya mejor y que hayas encontrado "la normalidad".
Gracias por pasear por mi blog.
Oye, Tripopositor, esas intimidades no se cuentan, colega, que desmontamos del todo a los genios!! No obstante, yo creo que el episodio de las novicias es pre-Zenobia, pero habrá que investigar...
Son hombre Redonna, y hay que desmontar a los Dioses.
Y creo recordar que estaba casado. Si no, la anécdota no habría trascendido.
Por cierto ¿Te han contado el disgusto que se pilló cuando Dalí y Buñuel le mandaron una carta despedazando Platero y Yo? Le tuvieron que ingresar de nuevo.
Soy muy malo, ya lo sé.
Comentario de: Redonna [Propietario] Viernes, 30/11/2007 - 08:19
QUE, NO, QUE NOOOOOOOOO!!
http://www.elcultural.es/HTML/20070621/LETRAS/LETRAS20841.asp
Lee esto, que verás que lo de las monjas es de cuando era jovencito... que estaba como un cencerro, pero a Zenobia sí la amaba...
De Dalí y de Buñuel ni me hables, que no han existido personajes en la historia más oscurros... como soy Lorquiana hasta la médula yo ni olvido ni perdono y esos dos para mí, desde El perro andaluz, ni fu ni fa.
Comentario de: Raquel [Visitante] Viernes, 30/11/2007 - 13:47
Me ha encantado cómo has descrito a Zenobia. J. R. J. siempre será un genio para mí pero sin duda ella será la artífice, en gran parte, de esa genialidad. Una gran mujer a sus sombra. Triste.
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...