Me precio de tener pocos pero buenos amigos. Bueno, en realidad no tengo “pocos” amigos, sino muchos. Tengo amigos y amigas que aprecio muchísimo con las que trabajo o he trabajado, tengo amigos y amigas en otras ciudades y en otros países y, como todo el mundo, tengo también amigos como los complementos circunstanciales de lugar, tiempo, modo –e incluso persona- que han ido variando con mi lugar de residencia, con el tiempo, con mi manera de entender la vida y según a quien he tenido a mi lado. Pero pasando por alto todas esas circunstancias, mis AMIGOS han sido siempre los mismos. Pocos pero buenos.
Este fin de semana lo he pasado con ellos. Desde el año pasado decidimos que quedaba institucionalizada una salida a la montaña todos nosotros para irnos, una vez al año, a realizar una multitud de actividades nada glamourosas, como comer carne a la brasa o jugar a las películas con una o dos cervezas de más. Y en eso, mis amigos y yo, como en muchas otras cosas, somos los mejores del mundo.
Hacía tiempo, quizás exactamente un año, cuando también estuve con ellos, que no me sentía tan auténtica. Con diez centímetros menos de estatura –las zapatillas deportivas con cuña no acaban de convencerme -, la cara lavada -mereció la pena aunque por eso hoy tengo los labios destrozados... hacía milenios que no estaban protegidos por mi barra de labios indeleble de Givenchy- y rodeada de ellos, hemos pasado un fin de semana tan divertido que aún me duele el estómago no sólo por la barbacoa sino también porque he pasado dos días sin parar de reírme.
Mis AMIGOS lo son desde que soy una niña así que poco o nada puedo esconderles. Estar a su lado es como estar al lado de toda mi vida, de todas mis historias, en las que ellos son también participantes protagonistas. No ha sido fácil conservarlos, no es fácil seguir mirándote y seguir entendiéndote sin palabras, como cuando te veías todos los días, seguir riéndote de lo mismo durante décadas pero que cada momento parezca nuevo. Hoy, aunque sea lunes y me duela todo el cuerpo, me siento la mujer más afortunada del mundo por tenerlos. |
Comentarios:
¡¡Qué bonito Redonna!! … la verdad es que disfrutar de nuestros amigos es también saber disfrutar de la vida.
Mil besos
Nosotros lo hacemos en verano, nos juntamos todos en la playa unos días, nos alquilamos un apartamento y nos vamos todos para allá! esas reuniones son una maravilla, además de reirte mucho y pasartelo genial, es una forma de verte todos los años, por muy lejos que estés!
Es una suerte tener tan buenos amigos. Espero que te duren siempre. Un beso.
Es genial. Yo hoy también me siento así ell sábado lo pasé con un par de ese tipo de amigos. Y nos reimos mucho y bien.
Felicidad esa la de tener amigos y saberlos conservar durante las distintas etapas de la vida. Te parecerá normal, pero no es necesariamente fácil hacerlo. Considérate afortunada y disfruta de tu felicidad.
Tengo tantos amigos como los dedos de mi mano derecha, pero son los mejores; los veo poco, ya que no vivimos en la misma ciudad, pero estoy segura que ellos estarán conmigo en el momento que yo los necesite...
¡Felicidades por estos días tan bien invertidos!
Besos
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