LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Viernes, 09/11/2007
¿A QUÉ HUELEN LAS NUBES?
- "¿A qué huelen las nubes?"-
A nada, payasa, a nada, las nubes no huelen a
nada... no hace falta que nos tratéis como si todas fuéramos unas perfectas imbéciles para que
compremos vuestra marca de compresas con "odorcontrol" -algunos
neologismos publicitarios deberían estar penados-. Desgraciadamente,
estamos abocadas a comprarlas, con vuestro hilarante odorcontrol,
voladoras o adaptables al tanga, durante la mayor parte de nuestra vida.
A algunas personas les pasa como a las nubes del
anuncio de las compresas, que no huelen a nada, que son inodoras,
incoloras e insípidas, como el agua. Pasan a tu lado y no dejan ningún
tipo de rastro e incluso, si no estás muy atento, hasta es posible que
ni siquiera seas consciente de su presencia. Pasan, viven, aman,
comen, odian, crecen, se reproducen y mueren sin que ningún tipo de
impronta, visible o invisible, quede tras ellos. Por el contrario,
otras personas, aunque no usen un perfume determinado, huelen.
A mí hay personas que me huelen a buenas y dulces, a
sinceras. Tienen el olor de los bollos recién hechos, de magdalenas de
pueblo, de pan recién horneado. Parecen, incluso, humear a su paso su
bondad. Otras huelen a gasolinera, a gases tóxicos y a combustiones
extrañas. Esas son las que huelen a malas, a pérfidas, a desconfiadas,
a hipocresía y a amenaza. El olor de las personas es uno de nuestros
identificadores, que tiene mucho que ver con el atractivo y los
perfumes, en muchas ocasiones, enmascaran nuestro verdadero olor personal.
A mí me gusta que me identifiquen con mi perfume, que mis amigas digan
"huele a ti" o que alguien sepa que he pasado por una habitación porque se ha quedado en el aire. Por eso llevo un perfume que a
mucha gente le resulta pesado, un intenso y penetrante, en
invierno y en verano. No quiero que la gente me huela
y sepa a priori si yo soy buena y huelo a bollos o si huelo a gas
butano y presupongan si soy o no soy mala. Me gusta enmascarar a veces mi verdadero olor,
confundir a la gente con mi perfume. Desde hace unos años utilizo Dolce & Gabbana, que no deja
indiferente a nadie y que te encanta o lo detestas pero desde luego, enmascara.
Hay situaciones importantes de nuestra vida que
quedan para siempre
identificadas con olores especiales y asociamos olores a personas en
concreto. Hay personas que utilizan el mismo perfume toda su vida,
otras que lo cambian, según la estación del año. Casi todas las
personas a las que quiero las tengo asociadas a un perfume concreto y
percibirlo en cualquier parte del mundo o en un momento determinado me
hace recordarlas. Incluso los lugares tienen su olor.
Pero las nubes, como muchas personas, a mí no me huelen a nada. Su
"odorcontrol", su asepsia ante la vida, su abúlica existencia las
convierte en invisibles. Me pregunto si también tendrán atrofiado su
propio sentido del olfato.
... te entiendo ... hay gente q huele a FRESCO y hay gente q por mucho EAU DE PITIMI ...huele a RANCIO ... y sin EAU DE PITIMINI ... huele a ... me hueles mal ....
Comentario de: Mary CarmenG. [Visitante] Viernes, 09/11/2007 - 22:57
Yo recuerdo situaciones de mi vida por el olor. Es cierto.
Pero a veces hay olores que una se imagina.
Hay quien adora los perfumes. Yo creo que no todos los perfumes son buenos.
Hay quien le extropea el excesivo perfume. El olor a persona limpia a niño, a flores es maravilloso.
Comentario de: [Usuario] Sábado, 10/11/2007 - 10:44
Yo no soy de perfumes. Pero sí es verdad que se asocian a situaciones y a personas. Eso me recuerda a la gente que le echa limón al pescado. Yo prefiero el sabor natural del pescado, pero todo va en gustos. Un beso.
Comentario de: sola [Visitante] Lunes, 12/11/2007 - 20:08
“A algunas personas les pasa como a las nubes del anuncio de las compresas, que no huelen a nada, que son inodoras, incoloras e insípidas, como el agua”.
“Pero las nubes, como muchas personas, a mí no me huelen a nada. Su "odorcontrol", su asepsia ante la vida, su abúlica existencia las convierte en invisibles. Me pregunto si también tendrán atrofiado su propio sentido del olfato”.
Ahora bien, Redonda, yo te pregunto:
- ¿Que existe mejor que el agua para quitar la sed al sediento?
- ¿No has jugado nunca a encontrar formas, figuras,… en las nubes? ¿No has disfrutado nunca de ver como cambian, se mueven, se alejan?
El sentido del olfato es uno más, no el único, su ausencia puede suplirse con otros…
No hay nada invisible para el que quiere “ver”, sentir,…
Comentario de: Redonna [Visitante] Lunes, 12/11/2007 - 20:30
Evidentemente nadie en el mundo es capar de no oler a nada. Me refería, a través de la metáfora de los olores, a que hay personas que pasan por la vida sin dejarnos huella alguna, "como si no olieran a nada". Evidentemente, tampoco nadie huele a buena o a mala persona, sino que se trata de una manera de hablar.
Comentario de: sola [Visitante] Martes, 13/11/2007 - 09:26
Perdona, puse Redonda, en lugar de Redonna... si es que estoy falta, ji, ji.
Ya, entendí la metafora...simplemente, con mi comentario quería decirte que yo creo que todo el mundo con los que tenemos algún contacto suelen dejar huella, mas o menos profunda, pero siempre hay algo...
Yo siempre he sido una persona de las que me gusta pasar desapercibida, sin llamar mucho la atención... y en cambio, creo que soy capaz de "dejar huella", solo hay que saber mirar... No se si se entiende lo que quiero decir...
Un besazo y que tengais un buen día.
Gracias a tí, siempre es un placer leerte.
Comentario de: Marta [Visitante] Viernes, 16/11/2007 - 15:45
Tomando el sentido más literal de tu escrito:
Ya verás cuando tu instinto maternal se despierte, tengas a tu retoño y lo huelas, ese aroma sí que engancha...
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...