LOS BURKAS DE OCCIDENTE. Esas pequeñas cosas con las que convivimos (Personales)
Lunes, 29/10/2007
¿QUÉ ES POESÍA?... POESÍA ERES TÚ
Gustavo Adolfo Bécquer siempre me
recuerda a mi amiga Carolina. Supongo que tiene mucho que ver con que lo leía
ávidamente cuando ella y yo, sobre los quince años, estrechamos nuestra
amistad. Ella se parecía entonces mucho a las mujeres que describen los poemas
de Bécquer, de tez pálida y ojos verdes, con labios rojos y eternas melenas
doradas. En aquella época nos confundían, aunque en el fondo, no nos parecemos en nada, cuando salíamos por ahí solíamos decir, para ligar, que
éramos hermanas, que nos parecía que nos hacía más interesantes. Cosas de la
edad. Ella sólo tiene un defecto y es
que es demasiado buena y, aunque ahora se ha puesto la melena castaña, Cárol es
completamente becqueriana. Ella es dulce
y cariñosa, misteriosa a veces, como las Leyendas
de Bécquer.
A todos los adolescentes con un
mínimo de sensibilidad les encantan las Rimasde Bécquer. Es quizás el primer –a veces
único- acercamiento que se tiene a la poesía, pero es difícil que alguien
escape al pueril embrujo de versos como:
Por una mirada, un mundo por una sonrisa, un cielo, por un beso...,yo no sé
que te diera por un beso.
Suelen decir de él que es el
último romántico pero la pureza de sus versos hace que, en realidad, sea todo
lo contrario.Hoy, leyendo a Bécquer –obviando que es el primer simbolista
en España, que su impronta está en todos y cada uno de los poetas del amor del
siglo XX, bla, bla, bla, parafernalias literarias con lasque quizás os aburririría…- me parece un auténtico pastel. Un enorme y bello
pastel de nata y fresa, empalagoso y dulzón hasta el empacho, que te comes con
los ojos pero no puedes pasar de la segunda cucharada. Es como si sintiera que ya “soy mayorcita”
para andar leyendo estas cosas. O quizás no. Precisamente, el sábado por la
noche, Cárol y yo, como hace miles de años, estuvimos por ahí, hasta las tantas,
bailando hasta la extenuación. No,
quizás no estoy tan mayor.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
así... ¡no te querrán!...
Quizás a veces vivimos demasiado deprisa. Rápido.
No llegamos. Esto no es importante. Pasa página, venga, ya. Y a veces la vida
tiene cosas como los poemas de Bécquer. Sencillos pero profundos, explícitos y
sinceros, a las claras, mostrando todas las cartas. Con la madurez nos volvemos más y más
complicados, más enrevesados. Es bueno que las experiencias de la vida nos
curtan, aprendamos de los errores y todo lo vivido nos ayude a gestionar con más
tino el presente pero hoy abogo por la inocencia que nos otorgaba la
ignorancia, por la pulcritud y la sencillez con que se vive cuando la vida
todavía no te ha enseñado a ser enigmática y compleja. Abogo por esos días en
los que me emocionaba al leer:
Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...
¡Hoy creo en Dios!
Cárol, creo que es este el cuadro del que hablamos el otro día. Sin duda alguna, ya sabes por qué era su favorito.
Comentario de: [Usuario] Martes, 30/10/2007 - 11:23
No se puede describir mejor que como tú lo has hecho. Es verdad que cuando eres joven y tienes todavía un corazón puro, las rimas de Bécquer te tocan el alma. Que lástima que luego vayamos perdiendo esa sensibilidad. Un beso.
Comentario de: gallega [Visitante] Martes, 30/10/2007 - 11:54
por ahora sigo sintiendo lo mismo q sentia al leer las rimas con quince años....me hacen estremecer!!y creer q el AMOR(si,en mayusculas)existe...y q esta esperandonos en alguna esquina.
no he llegado a la treintena...pero casi...y sigo siendo igual d inocente q antaño,y siempre digo lo mismo...lo seguire siendo por muxos años q pasen.
Comentario de: Ella [Visitante] Martes, 30/10/2007 - 16:59
" Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto."
A mi este de Neruda me sigue emocionando
Pues hoy te alabo EL CUADRO .... q digo yo q porq no nos vestiremos así .... con gasas y mangas alargadas ... como si volaras .... y una trenza diminuta sujetando el pelo .... y en una barca .... ayyyyy ....
Dices que Bécquer es empalagoso. Quizás esos poemas tan repetidos, de tanto manirlos, se han vuelto dulzones e inexpresivos, pero hay otros poemas menos populares que dan idea de la calidad de Bécquer. No en vano, Luis Cernuda le puso el nombre de uno de sus poemas a uno de sus libros: Donde habite el olvido. Los autores del 27, además de Juan Ramón Jiménez reconocieron una voz pura y absolutamente poética en sus versos. Siento lo mismo hacia los versos que citas, que siguen gustando a los adolescentes (a las adolescentes), pero hay otro Bécquer más oculto a las miradas que bien merece la pena. Un cordial saludo.
Comentario de: Redonna [Visitante] Miércoles, 31/10/2007 - 13:50
claro, Joselu, faltaría más! pero ya decía que "dejando de lado parafernalias literarias..." Evidentemente que el 27 no habría sido el 27 sin Bécquer, Salinas, Cernuda...
¿Llevamos burka las mujeres occidentales? Evidentemente, no. Nosotras somos libérrimas, amas y señoras de nuestro propio destino.
Qué triste me parece que, de veras, nos creamos completamente esa milonga de la igualdad, de los derechos, de la absoluta libertad.
Esos pequeños –y grandes- burkas con los que convivimos diariamente las mujeres del avanzadísimo, desarrolladísimo y cultísimo occidente en el que nos ha tocado, por suerte, vivir.
Pero...¿Y SI TODO ESTUVIERA DICHO YA? LA MÁS HERMOSA DE LAS MENTIRAS, LA LITERATURA, TIENE TANTO QUE DECIR...