Vitorio y Lucchino acaban de lanzar su nuevo perfume: Hechizo, se llama y cuya imagen es una modeli brasileña. "A los hombres les gusta que seamos un poco brujas", decía la tipa en el acto de presentación, desde su metro ochenta carioca y mirando al objetivo con sus ojazos de actriz de película de los años cuarenta, flanqueada por los dos diseñadores sevillanos que, a mí, cada vez se me parecen más a Abbot y Costello.
Siento decirle al bellezón en cuestión que no, que se equivoca de medio a medio. Lo siento, guapísima, pero no, a los hombres no les gusta que seamos ni un poco ni un mucho brujas: lo detestan, lo odian, no quieren bajo ningún concepto estar junto a una mujer que consideran que no es blanca, legal y, dada su condición de hechicera, que por algún u otro medio, les estás reteniendo sin su consentimiento.
La visión de la mujer devoradora, insaciable de hombres, maldad vestida de belleza exótica -podríamos nombrar los vestidos negros, los escotazos, las botas de tacón y, por supuesto, la escoba entre las piernas- supongo que les resulta muy atractiva y por eso es un icono sexual la mujer maligna, vampírica e incluso satánica. Pero no, que no, que esas son las que quieren llevarse una noche a la cama (y digo "cama" y no me lanzo a con otras barbaridades porque me lee mi prima adolescente), con las que desean pasar una velada llena de pasión y desenfreno. Al final, a quien quieren durmiendo a su lado todos los días del año es a Blancanieves y no a la bruja.

Supongo que nosotras somos expertas en realizar la mutación BRUJA-BLANCANIEVES/BLANCANIEVES-BRUJA, cuando se tercie, en menos que canta un gallo -o la lechuza, y así seguimos con el ambiente-, pero es una mutación necesaria y que yo creo que aprendemos y mejoramos con los años. En el fondo, también a nosotras nos atráe mucho más el malo de la película, el misterioso y el destrozavidas que el aburridísimo personaje bueno. Nuestras fantasías buscan protagonistas que basculen entre el amor y el odio, entre el bien el mal. Después, tampoco nos engañemos, le pedimos la idéntica capacidad camaleólina de que se transformen en nuestro príncipe azul, bueno y bondadoso, que nos quiera sin pócimas ni pociones y los conjuros, es decir, las palabras, se llenen de actos. Y es que actos son amores.
Y es que la bruja y el brujo se quedan para siempre jamás en su LOCUS TERRIBILIS, más solos que la una. A la mañana siguiente se lo podemos enviar en paquete certificado -porque con zapatillas de casa y albornoz no hay quien lo aguante, al tío- y con aviso de recibo para saber que ha llegado en tan óptimas condiciones como lo remitimos, a la madre que lo parió. Gracias por participar, guapetón.
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Comentarios:
Las fantasías sexuales son así, y a eso se refiere también el anuncio de AXE, pero en la vida real todos, hombres y mujeres, buscamos a alguien inteligente, sensible, responsable y que nos respete. Así que no tiene sentido dar a entender otra cosa. Un beso
Si si la que buscaba a Jacks hace unos años lo sigue buscando
y mientras Jack se ha casado y tiene un par de retoños
jajajajaja muy bueno de verdad
Cuado veo esos anuncios pienso, es verdad voy a ser mala, pero después pues no, no puedo tengo la cara que tengo y además se me escapa la sonrisa constantemente.
Y eso que no me endría mal hacer de bruja algún que otro momento
pues hay que serlo, ella, a veces hay que serlo... no se vayan a pensar Ellos que nosotras no sabemos hacer conjuros...faltaría más!!!
Jajaja .. Redonna .. me temo que ¡ellos saben que hacemos conjuros! .. jajaja .. somos nosotras las que cremos ser "más buenas" ....
Las mujeres tenemos un "don" para manipular sutilmente ... sólo que sólo las "brujas" (léase listas) saben utilizarlo conscientemente ...
Un besito
QUIERO SER BRUJA, me pongo en manos de quien se sienta capacitado para convertirme en una ..... para algún rato
please please please
pues nada, ella, sigue leyendo mi blog y te trataré de iniciar en las "artes oscuras"....
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