Oh,
cielos. Me la juego. Cual Savonarola en la Florencia del Cinquecento, a riesgo de ser quemada en la hoguera, me la juego. Primer burka de las mujeres occidentales: la búsqueda incansable de la delgadez suprema y sublime.
Fui una niña gorda y una adolescente gorda. En ocasiones, también una jovencita
gorda y, a veces, soy una mujer gorda. Digo “a veces” porque tengo una
facilidad pasmosa de coger y soltar kilos como un globo que se infla y se
desinfla tantas veces como quiero (o mi fuerza de voluntad me permite) y mido
1.70, lo que hace que mis kilos se repartan "ritmicamente". Por eso,
aunque el tema os resulte manido, la gordura y la delgadez son, oh mujeres
occidentales, uno de nuestros burkas más llamativos, que nos deja las melenas al viento pero que nos encorseta en los modelitos de Pedro del Hierro y sus adláteres. Nos guste o no,
estamos obligadas a estar delgadas.
Ahora
podríamos decir que cada cual puede pesar lo que le venga en gana, que hoy en
día las firmas de alta costura hacen ropa modernísima y divertidísima de las
tallas 48 y 50, que nadie discrimina a nadie por estar gordo. Váyale usted a
otro con ese cuento.
Desde
niñas, las niñas gordas, tenemos que soportar –y sobretodo, puesto que de niña
no eres muy consciente, las que de veras lo soportan son nuestras mater
dolorosas- que te pellizquen en tus regordetes mofletes y te digan “vaya
patorras estás echando, ¿eh?” y que “vaya cómo se está poniendo está niña”.
Jamás escuché decirle a una madre en el recreo: “Tu niña está que da asco
verla. ¿No estará enferma?” “Pero qué repugnantes pantorrillas luce tu niña con
esos pantalones pitillos”. Nadie se atreve contra la delgadez.
Sinceramente,
os diré que mis kilos de más –como digo, en algunas ocasiones de mi vida- jamás
me han traído mayores complicaciones. Supongo que pertenezco al grupo de
mujeres que denostaba Carmen Posadas en su artículo (VER ARTÍCULO) (leedlo, por
favor, tiene su miga) porque soy de esas personas que piensan que todo es
posible, aunque nada sea fácil y suelo conseguir todo y cuanto me propongo y mi
talla 42 no es en absoluto una condena. Todo lo contrario, lo prometo.
Chenoa, de la que confieso soy fan número 1. Prometo un artículo dedicado a "las Chenoas". Sólo las que lo somos -y no me refiero a las culudas- sabemos qué significa serlo.
Podría
poner un montón de situaciones en las que a muchas mujeres se les llama
“gordas”, pero me quedo con ejemplos que, en mi opinión, claman al cielo: la última aparición de
Britney Spears, el culo de Chenoa (con ella no puedo ser imparcial, es mi
debilidad) o los posados veraniegos de María José Campanario. No, no se
parecen a las modelos. No, sus medidas no son 90-60-90 y, prácticamente, la de
ninguna mujer que no dedique 8 horas de su tiempo a hacer ejercicio igual que
el resto lo dedicamos a nuestros trabajos o familias y sobreviva con más de 1000 calorías
diarias. Muchísimas mujeres matarían por tener el cuerpo parecido a ellas.
¿Qué
pensarán cuando los comentaristas llaman sin pudor GOOOOOOOOOOOOOOOOORDAS a esas mujeres en sus
programas de corazón o comentan sus cartucheras en sus jacarandosas revistas? "Soy
una vaca, estoy fuera del mundo, doy asco..." y seguramente seguirán con
su vida, porque son inteligentes y lo suficientemente maduras como para
"superar" el trauma. Por el contrario, mucha de mis alumnas adolescentes, no.
Sus frases a este respecto son "si de mayor soy gorda o me muero o me
opero", mientras, muchas de ellas, tienen serios problemas alimenticios.
Nuestro burka es que tenemos que estar delgadas, cada día más porque la ropa
que está de moda sólo luce en cuerpos delgados, porque "lo delgado es
bello" y porque el canon de belleza femenino es la delgadez y la delgadez,
como la fama, cuesta.
Otra cosa diferente es lo que guste o lo que no guste, lo
que atrae o lo que no atrae, pero aquí, señores, hay que estar delgadas.
Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Mientras
tanto, ya me gustaría a mí darme un paseíto con Victoria y otras de su calaña
por debajo de una obra, en un bareto de marcha o por una calle de Italia.
Entonces iba a enteranse de lo que "está de moda". |
Comentarios:
Estoy de acuerdo con la obligación de estar delgadas. Pero soy una fan de Carmen Posadas y creo que ha escrito muchos artículos muy buenos, para que sólo nos fijemos en uno desafortunado.
Jajaja! Que buena eres, Redonna...
...y resulta que, para ellos, el mejor culo es el de la JLO.... que ironía...
Me ha encantado!
Aprovecho tu blog para volver al trapo, y seguramente para hacer aquello que no suelo querer hacer (escribir un blog en blog ajeno).
Cierto acontecimiento familiar, la boda de un hijo heredado(bendita herencia) y cierto jaker que lleva media vida en mi pc al y al que de vez en cuando me tomo la molestia de sacar y que siempre vuelve, (esta vez asalltando todas las cuenta de mis hijos dado que yo he decidido pasar de el) me h an mantenido lejos de estos comentarios (llevo un retraso enorme).
Hoy uso una talla 42 igual que tú. Y estoy buenissssima. Esos 45 años que llevo encima me han hecho pasar por siuaciones increibles (increible no quiere decir estupendo). Agianto a aquellos que me dicen... que gordita te has puestooooo!. Hace un tiempo esos mismos apostaban pq yo era anorexica (pesaba quince quilos mnos que ahora, y aunque comia el triple les costaba entender que dos niños con un montón de problemas podian tenerme de aquella manera).
Aqui te dejo una cosa cortita de khalil Gibran, y una página donde podeis leer algunas cosillas de el .
http://www.elmistico.com.ar/descarga/gibran/index.htm
LAGRIMAS Y RISAS
Una noche, a orillas del Nilo, una hiena se encontró con un cocodrilo. Ambos se detuvieron y se saludaron. La hiena dijo:
-¿Cómo vas pasando el día, Señor?
-Muy mal -respondió el cocodrilo-. A veces, en mi dolor y tristeza, lloro. Y entonces las criaturas dicen: "Son lágrimas de cocodrilo". Y eso me hiere mucho más de lo que podría contar.
Entonces la hiena dijo:
-Hablas de tu dolor y de tu tristeza, pero, piensa por un momento en mí. Contemplo la belleza del mundo, sus maravillas y sus milagros y, llena de alegría, río, como ríen los días. Y los pobladores de la selva dicen: "No es sino la risa de una hiena".
Besote
Looks perfectly straight to me. Of course, I'm also the type of person who allegedly [ahem! allegedly] agree with everything.
This is first time in my life when I don’t know what to say. After reading all comments I’m shocked. What has happened with our society, with our young generation? They are commenting terrible information, their lexis sounds terrible. Is that true, that only words they know is “coolâ€, “cute†and cussing words? What are they thinking of? It’s better not to think about it, it’s too sad
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