La señora Inés era una mujer bella... bellísima... no era guapa... es que era hermosa... No era alta... estatura media... unas caderas preparadas para dar a luz a 5 hijas... una piel suave... suave... lozana y agradecida... tostadita por el sol y años de esfuerzos y duros trabajos... pero en los poquitos surcos que le habían dejado los años... se podía ver una ternura infinita... un carácter fuerte... y mucho amor...
Tenía un pelo blanco precioso... finito... que se recogía en un moño... sus últimos meses le hice ese moño días y días... días que recuerdo su reflejo en el espejo... seria... y sonriente... la mirada fija en lo que yo hacía... y con una sonrisilla que temblaba un poco... ahí mirando como la peinaba... poniéndole las orquillas... "le hago daño abuela?"... "no miña neniña... no...mira que guapa me dejas"... "venía ya usted guapa"
Recuerdo cuando la íbamos a buscar mi hermana y yo a casa... estando en el pueblo... para que viniera a pasar el día con nosotros... con su pañuelo a la cabeza..."neniña... que me entra el aire en los oídos... y molesta... ... su mandil... y sus historias... "y esta casa de aquí... es de un pariente nuestro... su padre estuvo en Cuba... y vino aquí... se casó con esta otra.... tuvierona a fulanito... el abuelo del niño este..."... y el "chalé... pues era de un teniente coronel... "
Todos los años las mismas historias... que mi hermana y yo le pediamos que nos contara por el camino...
Es durísimo ver cómo una enfermedad se lleva a una persona que tanto quieres... se lleva sus recuerdos... su forma de ser... es muy duro ver cómo esa persona se da cuenta de que no recuerda quién es... de que no te recuerda a tí... verla llorar por ello... y verla que el resto del tiempo... no se entera... ver sufrir a dos de las personas que más quieres... una por ser la parte "activa" de la enfermedad... y otra la parte "pasiva"... es duro... te enseña mucho... y te deja huella... para bien en este caso... pero porque no fue muy larga..
Los últimos días en el hospital... estaba malita... la estaba cuidando yo... su ventana daba a la playa... entraba el sol... pensé que estaba dormida... o "ida"...y que como otras veces... no me oíria... no me entendería... pero me acerqué... la besé... y le dije al oído... "abuela... la quiero tanto ,tantísimo..."... y ella abrió los ojitos... y sin esperarlo... me dijo muy bajito... "y yo a vosotros neniña..."... se volvió a dormir...y yo me quedé llorando... mirándola allí... y recordando como era antes ella...
Era abuela... madre... la tía Inés... la Señora Inés... pero siempre de usted... como se acostumbra allá... todos de usted para tratar a una Señora... que lo era de los pies a la cabeza...
Abuela... allá dónde esté... enséñeles a todos... todo lo que usted sabe... yo mientras... seguiré estando orgullosa de lo que me dejó... un nombre precioso... con un significado tremendo para mí... una nariz chata... y me da la sensación... de que bastante carga genética... que me parezco un poco a la rama... que hoy se parece al tronco tanto...
Hace unos meses... hizo 26 años que se quejó de que ninguna nieta llevara su nombre... y mis padres encantados me pusieron el suyo... en unos poco días hará 97 años que nació un ángel... una buena mujer... una buena madre... una buena esposa...una amadísima abuela... y la tía de todo un pueblo... hace 5 años que puede presenciar una de las despedidas más multitudinarias...nunca ví tanta gente reunida en una iglesia tan pequeña...
Abuela... la amo con locura... la recuerdo con cordura... con toda la que se llevo sus últimos meses de vida... y seguirá aquí... en mi memoria... con su pañuelo... su mandil... su sonrisa... sus ojitos... y su pelo blanco... y guardo en mi corazón la sensación de sus abrazos, su olor y lo que era darle un beso.
Vaya... lagrimitas de nuevo. |