¡Canto a mi mismo!
(fragmento)
Te trataré con delicadez hierba rizada,
puede que surjas del pecho de hombres jóvenes,
puede que si los hubiera conocido los habría querido;
puede que sean de viejos y de mujeres, y de los hijos pronto
retirados del regazo de sus madres,
y aquí eres el regazo de las madres.
Esta hierba es muy oscura para ser de las cabezas blancas de madres viejas,
más oscura que las barbas descoloridas de los viejos,
demasiado oscuras para venir de debajo de los rojizos velos del paladar.
¡Advierto después de todo tantas lenguas que hablan!
Y advierto que no por nada vienen del cielo de la boca.
Walt Whitman
“Hojas de hierba”
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