Queda una terca decisión no sé por qué la quiero si no no te puedo ser sincero —ya aplazada para siempre— y el reflejo del agua en los canales, una noche luminosa de abril. El exaltado adolescente se repite: «Volveré a Venecia, con una mujer, para ser feliz, verdaderamente feliz». Típicos y tópicos, los deseos y los sueños; no menos absurda la realidad que aguardaba. Nunca he vuelto, no volveré jamás, pero, a veces, muy de tarde en tarde, una fotografía, un guiño irónico de la memoria, me devuelven las estrellas perdidas de aquel cielo, el golpe del remo en el agua nocturna.
23 abril 2008
renovación fotografias
"La ola se hace mar"
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