28 Dic 2009
Si Drácula levantara la cabeza
"- Eh, eh, que no soy un vampiro, estoy vivo.
- No, no eres un vampiro, pero podría convertirte en uno. Es posible. Y tal vez... Tal vez, ya que es posible, tu cuerpo está empezando a cambiar.
Hizo una mueca.
- Me estás tomando el pelo, ¿verdad?
- ¡No bromearía con una cosa así!
- Bueno, pues podemos, no sé, ¿dar marcha atrás? ¿Podemos arreglarlo para que no me convierta en un vampiro?
- ¡No lo sé!No tengo ni idea de cómo funciona esto"·
Esto no me lo he inventado yo después de una ingesta de marisco
caducado y litros y litros de sidra El gaitero famosa en el mundo
entero. Esto existe y es un extracto de "Medianoche" de Claudia Gray
(no puedo garantizar que el autor/a –no se sabe porque firma con
seudónimo– haya ingerido sustancias en mal estado o sustancias, en
general, para poder escribirlo). Si te reíste con la saga Crepúsculo no
te puedes perder este futuro guión de telefilme dominguero de las
cuatro de la tarde sobre lo mal que lo pasan los adolescentes, los
vampiros adolescentes y los que aún no son vampiros adolescentes pero
van a poner en ello todo su empeño.

16 Dic 2009
211 chorradas para una chica ¿lista?
Cuando llegó a mis manos no sabía si quemar este pequeño libro titulado "211 cosas que una chica lista debe saber" y dar rienda suelta a mi cabreo inicial ante títulos como “Cómo girar utilizando el freno de mano” o llevármelo a casa y empollármelo. Opté por la opción dos. ¿Por qué? Pues por el mismo motivo por que el que hay que ver “Luna nueva” y me tragué en su momento “Crepúsculo”, si vas a criticar algo que sea porque lo conoces de primera mano. El único límite a este mandamiento es lo escatológico por motivos obvios, pero no nos vayamos por las ramas. La cuestión es: ¿deberíamos quemar un libro con capítulos como “Cómo estar glamourosa en un sidecar” o “Cómo quitar la camisa a un hombre en un periquete” o indultarlo? Pues doscientas sesenta y nueve páginas más tarde el veredicto es... ¡Culpable! Con excepción de “Cómo hacer pan de chocolate”, “Cómo bajar del coche sin enseñar las bragas” y “Cómo comprar un sujetador que sea de tu talla” el resto de sus páginas se pueden reciclar en la jaula de los perqiuitos o quemar en la hoguera de San Juan. Aunque también puedes perdonar al pobre libro para conservar esas páginas en su hábitat original... o por si coges la gripe A y de puritito aburrimiento decides aplicar el truco de “Cómo acelerar el crecimiento de un pepino”.

P.D. Hay versión para chicos con capítulos tan pasionante como "Cómo jugar al polo con elefantes". Por si quedan ganas...
02 Nov 2009
Por cierto...
P.D. al post anterior: no os perdáis el Cat-Bus de Totoro... si es todo mejora con un gatico o dos...
¡Quiero un Totoro!
Si "La Sirenita" salvó a Disney, los estudios Ghibli tuvieron un salvador con menos conversación que mi gata Frida a la hora de la siesta pero con un alma inmensa, tan grande como el árbol en el que habita. Bastó que saliera tres veces a lo largo de la película "Mi vecino Totoro" y el público japonés se rindió a sus ¿pies? Y ahí mismo me encuentro yo, mirando su panza desde abajo. Porque ya, por fin, y con tan sólo 21 años de retraso, el filem se puede ver en tres o cuatro (inteligentes) cines de nuestro país. Una película muy recomendable para los fans de la animación, una gozada de principio a fin, tierna, amable, sencilla... gracias sobre todo, a sus protagonistas: Satsuki y Mei, dos niñas que se comportan como lo que son, les da la risa floja, lloran hasta que les cuelgan los mocos, se enfadan, se asustan, juegan, quieren a sus padres y, lo mejor, se hacen amigas del rey del bosque (lo que hace prestar un paraguas). Yo por si acaso a partir de ahora llevaré uno de sobra en el bolso que nunca se sabe quién puede aparecer en la parada del autobús...

24 Ago 2009
Porqué no hay que enfadar a la novia
MEDEA: "Mi esposo, el peor de los hombres, me ha abandonado, cuando en él tenía cifrada mi mayor dicha; de todos los seres que sienten y conocen, nosotras las mujeres somos las más desventuradas, porque necesitamos comprar primero un esposo a costa de grandes riquezas y darle el señorío de nuestro cuerpo; y este mal es más grave que el otro, porque corremos el mayor riesgo, exponiéndonos a que sea bueno o malo. No es honesto el divorcio en las mujeres, no es posible repudiar al marido. Habiendo de observar nuevas costumbres y nuevas leyes, como son las del matrimonio, es preciso ser adivino para saber cómo nos hemos de conducir con nuestro esposo. Si congenia con nosotras y sufre sin repugnancia el yugo, es envidiable la vida; si no, vale más morir. El hombre, cuando se halla mal en su casa, se sale de ella y se liberta del fastidio o en la del amigo, o en la de sus compañeros; mas la necesidad nos obliga a no poner nuestra esperanza más que en nosotras mismas. Verdad es que dicen que pasamos la vida en nuestro hogar libres de peligros, y que ellos pelean con la lanza; pero piensan mal, que más quisiera yo embrazar tres veces el escudo que parir una sola. Pero tu suerte es distinta de la mia, y contigo no rezan mis palabras; esta es tu patria, este tu hogar paterno, y aqui disfrutas de las comodidades de la vida y del trato de los amigos; yo sin ellos, desterrada, sufriendo afrentas de mi marido, que me robó de un país bárbaro, no tengo madre, ni hermano, ni parientes que me consuelen en esta calamidad. Sólo, pues, desearia que me indicases algún medio de vengarme de estos males que mi esposo me causa, y del que le dio a su hija en matrimonio, y de ella, y que lo calles. Porque la mujer es siempre tímida, cobarde en la lucha y sin ánimo para mirar tranquilamente el acero; pero cuando la injuria que recibe afecta a su tálamo conyugal, no hay nadie más cruel".
El viernes, carretera y manta mediante, contemplaré la venganza de la temible y despechada Medea en todo su esplendor en el increíble Teatro Romano de Mérida. Y de paso recordaré las sabias palabras que guiaron mi adolescencia... Chicos, nunca cabreéis a vuestras novias, de Grecia a ahorita mismo no ha llovido tanto.

13 Ago 2009
LARSSON VERSUS MARTIN
Bueno, pues ya está. Ya me he leído toooooooodos los libros de la saga Milenium, con toooooodas sus páginas. Y aunque puedo afirmar que sé más de la creación del servicio secreto sueco de lo que realmente necesito para ir a comprar brécol al Carrefour, he de reconocer que la trilogía de Larsson es lo más parecido que uno puede hacer para concederse unas buenas vacaciones cerebrales. Con todo lo bueno y todo lo malo que tiene eso. No obstante me animo a decir: lean, lean al amigo Larsson, descubrirán a Lisbeth Salander (lo mejor sin duda, todas llevamos dentro una autista cabreada con ganas de repartir leña) y creerán en la justicia divina. Vamos, que te gastas veinte euros en cada libraco y al acabar no te dan ganas de volver a la tienda a mirar mal al librero (cosa que sí me pasó con el temible “El código da Vinci”, por ejemplo).
Pero este no sería un post digno de este blog si no hubiera una reflexión friki y ahí va: ¿Por qué la humanidad insiste en leer tochos de más de 800 páginas en los que no sale ni un solo dragón? ¿Por qué cuando un ser humano abandonada toda esperanza de dedicar los espacios muertos esperando el autobús en dejarse las neuronas intentado descifrar “Rayuela” y se adentra en el oscuro mundo de las trilogías inconclusas (algún día explicaré que es “marcarse un Robert Jordan” y las consecuencias que eso tuvo en mi frágil adolescencia) no va un paso más allá y vuelva ese mismo “dejarse llevar” en una buena saga de épica fantástica con sus asesinos sanguinarios, hijos bastardos, reyes locos, súbditos cabreados, romances prohibidos y sí amigos, algún alegre dragoncillo que otro? Más de uno se sorprendería de que contemplar cómo cuatro reyes se disputan las tierras del Este es más divertido que leer cómo la policía sueca no averigüa nunca jamás nada de nada mientras come arenques en una comisaría de Gamla Stan (aunque se reúnen un montón, eso sí).
Y metidos en harina, ¿cómo es que las masas que ponen en serio peligro su espalda acarreando los voluminosos best seller de Larsson hasta sus puestos de trabajo todavía no han descubierto que la saga de George R. R. Martin, “Canción de fuego y hielo”, es más divertida, está mejor escrita, tiene personajes que cogen a Mikael Blomkvist lo emborrachan y lo alistan en la legión extranjera, conecta con las miseria humanas universales y está en edición de bolsillo? Y ¡hasta hay dragones! ¡Por dios! es como encontrar un perro que habla ¡y no quedárselo! Por eso mi más sincero consejo es: lean, lean “Canción de fuego y hielo”, aunque tengan que tapar sus pastas para no pasar vergüenza en el metro por las mañanas, descubrirán una trama que ni Dinastía, vivirán con el corazón en un puño página tras página y desearán fervientemente que su autor descubra las verduras y haga un poco de ejercicio para que no le pase nada y pueda escribir el siguiente libro.

29 Jul 2009
Ándale, ándale, arriba, arriba
Ayer tuve la inmensa suerte de ver una buena película en el cine. Me reí a carcajadas, se me saltaron las lágrimillas un par de veces y disfruté como una enana gracias a las aventuras por tierras sudamericanas de un señor muy jubilado y un boy scout (“pequeño cartero” en el mundo perruno) un tanto torpe.
La película que me mantuvo pegada al asiento sin el menor indicio de cabezadas a pesar de no haberme podido dormir un siestorro se llama “Up” y es de Pixar. Podría cantar las alabanzas de Pixar, pero eso da para treinta post. Basta con decir que esta vez se han superado. Y sí, es de “dibujitos”. También podría hablar largo y tendido sobre la genialidad de las películas de animación (y su superioridad interpretativa sobre muchos de los actores que hacen que la gente acuda al cine, algo que es un auténtico misterio para mí y eso que no soy indeferente al encanto de un buen abdominal, ¿verdad que no Leónidas?), pero eso daría para otros cien post que sí pienso escribir más adelante.
Pero la cosa ahora se llama: señoras, señores si quieren pasárselo bien póngase las gafas 3D (un par de gafas en mi caso) y por dios o san cucufate vayan a ver “Up”. Sólo puedo dar mi palabra de que se lo pasarán pipa, porque no voy a desvelar un sólo detalle que les pueda arruinar la diversión. Pero por si necesitan pistas he de confesar que desde ayer estoy enamorada de los gamusinos de dos metros, los globos de colores capaces de desplazar una casa por el cielo azul, los perros parlantes que te quieren y te lo dicen, los viajetes con pinta de Spencer Tracy que tienen una misión en la vida, los boys scouts parlanchines que quieren completar su cuadro de insignias para ser explorador senior y los malos que se parecen a Kirk Douglas y que llevan (casi) el nombre del productor que robó a Walt Disney a Oswald the Lucky Rabbit forzando al tío Walt a crear a Mickey Mouse (que en Pixar no dan una puntada sin hilo). Lo único que le falta era un gatico... o dos.

20 Jul 2009
140 razones para ir al Museo Colecciones ICO... y una para hablar con el alma de cántaro que organiza aquello
Me desperté esta mañana pensando "voy a colgar una fotitos de Dorothea Lange en el blog a ver si alguien se anima a ver la exposición antes de que la quiten el día 26". Pero los temibles pop ups me sacaron de mi ensueño y no me dejan subir ni fotos de Dorothea, ni de las vacaciones, ni de la Boli echada en siesta, ni de las albóndigas más grandes del mundo que las hace mi madre y a mucha honra... por lo que tengo que echar mano de la imaginación de los que me leen y de mi nula capacidad de descripción.
Ahí va: imaginen una economía en crisis, un sistema colapsado, unas madres desesperadas, colas kilométricas del paro, comedores sociales... No, no es el telediario, pasó el siglo pasado en EE.UU., Dorothea Lange lo retrató y ahora nos llegan intactas las miradas de unos niños muy llenos de mugre y hambre y que, para variar, también son muy rubios y de ojos azules. Desde el pasado Dorothea Lange nos hace toc toc y nos avisa de la que nos espera como no nos pongamos las pilas. Y lo hace se una forma humilde, dramática, sobrecogedora y hermosa hasta las lágrimas. Por favor, que alguien se meta el google imágenes y mire esas fotografías. Pues están en Madrid. Y gratis. A por ellas que el día 26 nos abandonan.
Y un último mensaje para el señor/a que organizó el evento. Al final del recorrido hay un vídeo documental en el que Dorothea Lange habla de su vida y su obra... con subtítulos. Querido señor/a: hay una razón por la cual en los cines la pantalla está, no a ras de suelo, sino elevada, y es que se vea la película y, si los hubiera, se puedan leer los subtítulos. Por no hablar de que también hay una razón por la que en las salas de proyección no se organizan talleres infantiles separados por un biombo. Y si, no obstante, se colocan a 15 niños a hacer un periódico sobre Dorothea Lange y los subtítulos en el suelo, por lo menos, no ponga dos filas de incómodos bancos de madera sin respaldo uno delante de otro: el señor que me tocó delante no era transparente.
09 Jul 2009
MIAUUUUUU MUNDO GATUNO
Tengo dos gatas. Cosa que no puedo entender porque yo siempre fui de perro. Se llaman Frida y Flora, pero son más conocidas como “baja de las cortinas” y “ahí va la boli”. Convivir con dos gatas es muy divertido. Convivir con dos gatas y alergia al pelo de gato es aún más divertido. Pero de momento la farmacéutica de al lado de casa y yo somos más felices desde que estos seres han aterrizado en mi salón (las cortinas no piensan lo mismo, pero son del Ikea y costaron cuatro duros así que no pueden opinar).
Frida y Boli son más entretenidas que la programación de la TDT, los juegos de la PSP y la sexta temporada de Los Soprano juntas, porque, no nos engañemos, un gato es lo más raro que puede caminar por tu casa sin que te de un paro cardíaco. Y eso mola. Son extrañas. Hacen cosas raras. Quizá estén locas. O no. A lo mejor es que todos los gatos son así. O a lo mejor están enfermas. O a lo mejor hay algo que debería estar haciendo que no hago... Y así viví mis primeros meses de convivencia con el mundo gatuno, en un “¿pero qué hace?” continuo que me llevaba una y otra vez ante el veterinario (santo varón) para preguntarle las cosas más marcianas: “doctor, doctor, se chupa una teta, ¿estará embarazada?”, “doctor, doctor, abre todos los cajones de la casa, ¿es normal o llamo a los cazafantasma por si tengo un poltergeist tipo “sexto sentido”?”, “doctor, doctor, si cierro una puerta la rascan... aunque no haya nadie al otro lado, ¿o sí lo hay pero yo no lo aprecio porque ellas están conectadas con el más allá?”...
Suerte que antes de arruinarme en visitas veterinarias recordé que siempre hay un libro para todo y después de buscar, comparar y bla bla bla me quedo con “Gatos para dummies” (Ed. Granica), un auténtico manual para aquellos cuya única referencia del mundo gatuno son esas escurridizas sombras que correteaban por el patio de la comunidad y los relatos de terror de Edgar Allan Poe. Esta joyita explica desde cómo cuidar a un gatico a un gatazo anciano. Y lo más importante, te cuenta cómo interpretar el lenguaje corporal del felino. Y sí, esa mirada que te echa cuando le has despertado de la siesta es de desaprobación absoluta.
Subiendo un escalón en la secta gatuna, aquellos que sepan inglés o tengan cerca a alguien que sepa inglés y les deba un favor grande grande, pueden dejarse seducir por el lado oscuro y adquirir vía ebay o amazon un bonito ejemplar de “Felinestein: Pampering teh Genius in your Cat”, un libro de juegos para gatos, ¡incluso para los más vagos!, porque, seamos sinceros, el alambre del pan bimbo no da para tanto en cuanto a diversión felina.
Y dos últimas recomendaciones, exclusivamente diseñadas para los dueños que tienen en casa al menos tres tipos de malta porque el animalito es de delicado paladar, varios tipos de pienso (para el pelo, las cacas, los dientes...), una reserva de latitas gourmet para premiarle cuando se porta bien (¿algún gato se porta bien, realmente bien, –y no vale cuando está dormido– en algún momento de su vida? Esas latas podrían caducarse esperando ese día, pero no se caducan, doy fe), cuatro rascadores distribuidos en sitios estratégicos, un gimnasio gatuno tamaño XXL y la foto de sus mininos en el salvapantallas del móvil. Ojead los cómics “El dulce hogar de Chi” de Konami Kanata (Ed. Glénat) y “Gato saliendo de una bolsa y otras observaciones” de Jeffrey Brown (Ed. La Cúpula) y prepararos para soltar emocionados “Oooooohhhhssssss”. Y es que son taaaaaannnnnnn monos...
P.D. Ya es posible customizar la Wii o la Nintendo DSlite con fundas de Hello Kitty, la gata japonesa más vieja (35 años tiene ya), solidaria (es embajadora de Unicef y tiene una maternidad en Corea) y cursi del universo. Para amantes de los gatos, lo mono y lo rosa sin complejos.
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