ARTÍCULOS DE LUJO. Para el consumo indiscriminado de pobres y ricos (Personales)
Martes, 06/03/2007
LECTURAS: Roberto Bolaño (1953-2003)
Estoy vivo. Me temo que una presentación, por muy seguida y aplaudida que sea (2 comentarios, en ninguno me insultan), no es un blog. Un rasgo de genio no vale, dicen. Hay que ser más prolífico. Voy a intentarlo.
No sé cómo elegís libros, yo busco por autor. Cada lustro de mi vida tiene 3 ó 4. No sólo los leo a ellos. Algunos entran y salen, pero siempre hay unos pocos que son mis referencias. No sé si hay relación de causa-efecto entre Enid Blyton y Bukowski, entre James Ellroy y Eduardo Mendoza, pero todos ellos son buenos ejemplos de guías en distintas etapas.
Últimamente sólo reina Bolaño. Roberto Bolaño, chileno, panamericano, inmigrante en España y gran genio en esto de capturar voluntades y jugar con ellas sin trucos.
Sólo con él me ha ocurrido la extraña sensación de que un libro "me lee" en lugar de lo contrario. El autor entra en mi corazón, en mi cabeza y escribe en mí las reacciones que provocan sus propias palabras. Así, es capaz de conocer el camino para quitarme caretas y proponerme aventuras que sólo él sabe en mi interior. Un maestro, vaya, que hace de la realidad un reflejo borroso de la literatura.
La obra de Bolaño es una entidad, una sola. Desde sus presuntamente inocentes novelas y cuentos cortos, pasando por su novela total, perfecta, Los detectives salvajes, hasta la mastodóntica, enorme y acojonante 2666 (1.119 páginas), todo responde al deseo de hacernos sentir vivos, dolidos, alegres y desesperados.
Probablemente no diré nada interesante en este blog excepto esto: Si no conocéis a Roberto Bolaño, conseguid alguno de sus libros y abrid bien la mente. A ver si os cabe.
Seguimos en contacto
PS: Espero impaciente vuestros comentarios. Si conseguimos 3 hablando de literatura, haré más recomendaciones. En caso contrario, me pongo a hablar de fútbol, de las diferencias entre chicos y chicas o del gobierno, temas más populares y agradecidos. Besos.
La vida es tirar de un carro. A veces es más pesado, a veces menos, pero siempre cuesta (como la fama en los 80, ahora es casi gratis) Tirar nunca es fácil, así que necesitamos estímulos para subir pendientes y superar obstáculos. Los palos son un estímulo, negativo. De los palos hablan los bancos, los políticos, los jefes, nuestras parejas (a veces), las familias (a veces), los amigos (de vez en cuando)... y todos los que queráis incluir en esta categoría, como miembros permanentes o rotatorios.
Sin embargo, también hay zanahorias. Jugosos bocados que penden a escasos centímetros de nuestros hocicos tragones. En ocasiones, con el balanceo, conseguimos hincarles el diente y, brevemente, se abren las puertas del paraíso sin carros que sin duda existe en algún lugar. Nuestras parejas (a veces), la familia (a veces), los amigos ( casi siempre), los buenos libros, las películas que nos emocionan, los momentos de luz que aparecen y se van, destellos, que sobreviven en la memoria.
Yo, porque me da la gana, voy a intentar hablar de zanahorias. Quizás se me escape algún palo, porque me haya dolido demasiado, pero para eso ya está la vida. Aquí, de momento, sólo zanahorias, pasteles de zanahoria y alguna cervecita para acompañarlas. Espero que os gusten las hortalizas naranjas, porque os vais a hartar.
Voy a ser optimista porque me da la gana. Hablaré de lo que me gusta y me conmueva, siempre en primera persona subjetiva e irracional. Para ser optimista también hay que luchar.