Canciones de Orfeo. Donde las palabras se sienten y escuchan. (Personales)
Viernes, 10/10/2008
Resultados del juego
Antes de publicar los resultados os diré que yo pensaba que iba a ganar la opción c. Estaba convencido y de hecho casi es así. Es evidente que en esta decisión influye de manera importante la preferencia por el papel antes que por la pantalla de un ordenador, de eso no cabe duda, pero hay otro ingrediente en esa elección realizada sobre el que quieros llamaros la atención. Algunas pensaréis que tengo razón, otras que estoy chiflado, pero lo mejor es que hay estudios que avalan lo que os contaré hoy. Primero vayamos con los resultados:
Opción a) 2 Opción b) 7 Opción c) 7
A pesar de estos resultados creo que algunas de los que elegisteis la opción b cambiaríais la respuesta a la opción c a poco que le dierais un par de vueltas a aquello de que "con dos euros más tengo ambas versiones". La clave del juego, donde yo quería llegar, es precisamente ese punto, esa nimia diferencia entre las versiones b y c que muchas habéis utilizado para decidir.
Al cerebro, amigas mías, no le gusta decidir, sobre todo a poco que la decisión es mínimamente complicada. En cambio cuando se trata de comparaciones fáciles... esas sí que le gustan. ¿Qué hubiera pasado si os hubiera preguntado desde el principio internet o papel? Es difícil de decir a estas alturas. Hubiera ganado el papel sin duda, ¿pero por 14-2? Yo no lo creo. ¿Y qué hubiera pasado si os hubieran ofrecido desde el principio las opciones b y c? Tampoco lo sabremos a estas alturas, pero estaremos de acuerdo en que es más fácil decidir entre by c que entre a y b. La segunda decisión es más sencilla porque por dos euros adicionales consigo algo valorado en 30. ¿Y qué hace nuestra cabeza cuando se le dan las 3 opciones? Normalmente el proceso es el siguiente: se va a la decisión más fácil (entre b y c) y rehúye la difícil (entre a y b). Al cerebro le gusta más la decisión fácil y termina por centrar ahí el resultado final del problema, dando ventaja así a las opciones b y c sobre la a.
Esto que os he contado aquí está más que estudiado. De hecho muchas empresas lo utilizan para "manipularnos". Los restaurantes, por ejemplo, suelen poner uno de los platos principales sensiblemente más caro que el resto. De este modo centramos la comparación de precios entre la primera opción y la segunda o tercera posibles. Acabamos pidiendo uno de los segundos platos sin fijarnos tanto en lo que pagamos por el plato en sí, sino más bien en que el segundo plato en precio es una elección mejor que irse al plato más caro. Otro ejemplo: llévese 3 y pague 2. Es obvio que llevarse 3 va a ser mejor que llevarse 2, pero ¿es que acaso cuando fuimos a comprar necesitábamos algo más que una unidad del artículo en promoción?. Si reflexionais un poco os daréis cuenta que esto se explota muy a menudo.
¿Y qué tiene que ver esto con el amor? Exactamente lo mismo que con el resto de procesos en los que el cerebro ha de escoger entre elecciones fáciles o difíciles. ¿Me quedo como estoy aunque no este completamente feliz, lo dejo y me quedo sola un tiempo o pruebo con fulano, que no sé cómo me va a salir pero a lo mejor debiera darle una oportunidad? Pues casi mejor me quedo como estoy, que siempre es mejor que estar sola y así no he de afrontar plenamente toda la complejidad de pensar si irme con uno u otro.
Esto mismo se puede aplicar al proceso de selección de pareja. Hay un experimiento muy curioso llevado a cabo por Dan Ariely, profesor de economía conductual del MIT. Coged un grupo de tíos y haced que un gran grupo de chicas escojan a los dos más guapos, al Brad Pitt y George Clooney del grupo. Si ellas tuvieran que emitir sus votos por uno u otro solamente la balanza quedaría equilibrada. En cambio añadamos ahora a la decisión una tercera opción: una foto de nuestro Brad Pitt levemente retocada con un ordenador,de forma que lo afeemos un poco introduciendo alguna que otra asimetría, etc. ¿Quién gana en este proceso de decisión? Espero que lo hayáis adivinado ya: el Brad Pitt original se lleva la mayoría de los votos. ¿Por qué?. Elegir entre George y Brad es difícil, pero está claro quién es el mejor entre el Brad y el Brad desmejorado. De este modo el Brad bueno acaba llevándose una aureola de ganador que termina por ser decisiva. Al final esa tercera opción acaba resolviendo la situación de igualdad.
Lo que os he contado hoy forma parte de la forma en que todos tomamos decisiones. Influye en nuestras decisiones siempre y cuando no tengamos unas preferencias previas y fuertes por una opción concreta. Por supuesto, como en toda generalización de nuestro comportameinto, siempre pueden encontrarse excepciones, pero eso no quita que el fenómeno descrito deje de estar ahí. De hecho recomiendo el libro "La trampa del deseo" de D. Ariely para las que queráis más detalles de esta y otras curiosidades de nuestro proceso de toma de decisiones. Espero que extraigáis conclusiones positivas de este post y que os proporcionen una perspectiva extra en vuestras decisiones de aquí a adelante
Pensad en vuestra revista favorita. Imaginad que dispone de una version virtual en internet que tuviera las mismas cosas que la edición en papel. Y suponed que os ofrecen tres opciones de suscripción para un año completo:
Versión online de pago (con acceso a los mismos contenidos que la versión de papel): 30 euros.
Versión de papel: 67 euros.
Versión de papel más versión online (es decir, las dos opciones anteriores juntas): 69 euros.
¿Qué opción escogeríais? Después de tres días volveré aquí para comentaros los resultados y explicaros qué puede tener que ver esto con el amor.
Bienvenidas un post más al blog más fantástico del planeta (eso quiero creer yo ).
Ante la insistencia para que me sacara de la chistera algún post más personal me puse a buscar dentro de mí, a pensar en mi musa y aquí os dejo lo que salió. Espero que os guste
Te imagino
Te imagino en la playa, conmigo. Te imagino a medianoche, sumergidos ambos en el mar. El agua nos cubre hasta el pecho, a veces más arriba, a veces más abajo.
Te imagino junto a mí, bajo la luna llena, abrazados ambos dentro de la mar. Se abrazan nuestros brazos, se abrazan nuestras piernas. La noche se mantiene en calma, relajada y mecida como nosotros por el suave vaivén del mar.
Hace frío pero no hace frío porque nuestros cuerpos tienen mejores cosas en las que pensar. La temperatura nos eriza la piel pero también afila los sentidos, y esta noche toca el sentido de tocar.
Noto como tu piel se calienta bajo la mía con el roce de cada caricia. Despacio, muy despacio te recorro y me recorres. La curiosidad por recorrer anima a llegar más allá de lo previsto. Esta noche es nuestra. Ambos somos criaturas de la noche y a la noche no le gusta el verbo planear.
Hay tanto, tanto camino por recorrer... y tan poco tiempo. Un beso en el cuello. Tanto tú como yo sabemos que un beso en el cuello siempre es seguido por algo más que un beso en el cuello. Me muerdes y siento de tu boca ese bocado de pomelo. Es noche de apuestas y a ti te gusta arriesgar.
Te miro y tiemblo. Contemplo las gotas saladas salpicadas por tu cuerpo. Se deslizan, caen como queriendo volver al agua. La luna también las contempla y las llena de luz. Caen como diminutas estrellas fugaces. Pido un deseo a cada una: que congele en el tiempo, con nosotros y la noche sumergidos en la mar.
El tiempo pasa y no sé si pasa el tiempo. Te meces y me mezco, cuerpo sobre cuerpo nos fundimos en la mar como dos gotas de agua.
Es increíble lo rápido que pasa el tiempo. Te descuidas y ¡zas! 25 días sin sacar posts nuevos. Entre la vuelta al cole, que mi hermano se ha mudado a vivir conmigo y la traducción de SeRomantico.com al italiano... el tiempo el vuela.
Sé que tengo por ahí un post pendiente relativo a la ortodoncia y a la cirugía plástica (sí, sobre piños y tetas, para aquellos ansiosos de verme utilizando un castellano más castizo, que sé que los hay por ahí). Sin embargo hoy me apetece escribir sobre un tema que me irrita un poco: los letristas de las canciones.
Uno es un adorador de la música. Prácticamente estoy escuchando música durante todo el día ya que no me distrae lo más mínimo a la hora de trabajar. Es lo que tiene tener dos hermanos menores dispuestos a hacer ruido a todas horas del día mientras estudiaba en el instituto. Mi único refugio contra su ruido era encontrar otro tipo de soido que me gustara más. Así me las apañaba para poder estudiar cuando había exámenes.
Me encanta la música y escucho casi todos los estilos con gusto. Valoro mucho cuando las canciones tienen alma, es decir, cuando tienen una letra ahí detrás capaz de transmitir algo. Paradójicamente mi grupo favorito es Jarabe de Palo, que no es precisamente el conjunto adalid de las letras con alma, aunque tienen una cosa muy buena: con poco saben decir mucho, y eso es muy difícil.
Pero a lo que iba, que me voy por las ramas. ¿Os habéis fijado en la gran cantidad de canciones vacías que suenan constantemente por la radio? Es una cosa increíble. Hasta cierto punto es lógico que todas las canciones hablen de temas universales para el ser humano como el amor, el desamor, etc. Lo que no tiene perdón de Dios es que el 90% de las canciones tengan letras con sentido dudoso y que para colmo todas empleen las mismas palabras. ¿Os dice algo la rima noche/coche? ¿ y qué me decís de pelo/dedos, corazón/amor o cordura/locura? Podría seguir así hasta mañana.
Lo que más me sorprende de todo es que caemos como tontos, y acabamos siendo conquistados una y otra vez por las mismas canciones. Sí, por las mismas, porque llego a la conclusión de que casi todas las canciones son la misma repetida.
Realmente no sé en qué piensan los letristas cuando escriben. No creo que piensen mucho para recombinar una y otra vez las mismas palabras. De hecho yo me ofrezco voluntario para componer las letras de la mayoría de los cantantes nacionales. Sinceramente, no creo que nadie notara la diferencia.
Como os gustan los juegos me despediré con uno. Propongo que cada uno de los que responda al post ensalce a algún cantante que le guste porque le transmita, porque sienta que sus canciones están llenas, y que machaque a otro que no le guste nada de nada por su forma de componer o lo que sea.
Me pido primen:
Mola: El Joaquín Sabina de los primeros tiempos. Eso sí era una forma de componer y contar historias.
No Mola: Maná. No puedo con ellos. La próxima vez que escuche a Fer cantando la palabra "ángel", "amor" o "religión" sé que me va a dar algo. Lo peor es que no tengo más que esperar a su próximo single para escuchar alguna de estas palabras (o puede que todas a la vez). Ya os contaré qué me pasa.
El verano continúa imparable su curso aquí en Cádiz. El clima sigue según lo previsto, sin sobresaltos. Luce el sol todos los días y la ciudad acoge a multitud de turistas nacionales e internacionales. La gente llega de todas partes dispuesta a tomar el sol, broncearse y pasarlo bien.
Normalmente bajo una o dos veces a la playa cada día. Las veces que bajo solo aprovecho para leer, darme un bañito ocasional y observar un poco a mi alrededor en busca de historias. Me gusta poner a prueba mi capacidad de observación e imaginación con los desconocidos. A través de pequeños retales de la vida de otras personas se pueden sacar conclusiones de lo más interesante. El fruto de semejante análisis sirve de poco y posiblemente esté equivocado, pero es una forma de pasar el tiempo bastante entretenida. Como ejemplo os contaré lo que encontré hoy:
Bajé a la playa algo tarde por la tarde, valga la redundancia. Serían en torno a las 6 y media. Me instalé en mi toalla y me puse a leer un poco más de La Casa de los Espíritus. Después de un ratito de lectura alcé la cabeza escrutando a mi alrededor en busca de historias. No me costó mucho dar con un grupo que llamara mi atención: 3 chicas tomando el sol, dos de ellas en topless.
En tiempos como estos el topless es muy habitual en la playa. Este verano no es el más fuerte de los últimos años, pero estimo que en torno a la mitad de las chicas de la playa lo practican. La mayoría son turistas que aprovechan el anonimato que les regala una ciudad extraña para broncearse de forma más completa. Todo sea por evitar las antiestéticas marquitas que deja el bikini. Resulta difícil por tanto sorprenderse ya a estas alturas por ver a una chica mostrando sus encantos en la playa. La abundancia siempre fue enemiga de la sorpresa. Sin embargo una de estas chicas llama mucho la atención por lo menudo de su cuerpo y el contraste con sus enormes y redondeados pechos. En los momentos que yace boca arriba salta a la vista que no son naturales. La gravedad no afecta por igual a la silicona y a la carne; es lo que tiene.
A estas alturas del post muchas me estaréis viendo como un degenerado que baja a la playa a ver chicas en topless. Sinceramente, es imposible evitar que de vez en cuando se te escape la mirada. La naturaleza nos ha hecho así, qué le vamos a hacer. Pero como os dije antes esto es tan habitual aquí que ya no llama la atención apenas. Solo en casos excepcionales como éste uno pone más atención en su alrededor.
Oteo a los grupos con chicos con visión directa de las 3 chicas. Como sospechaba no es difícil encontrar miradas furtivas dirigiéndose hacia ellas. La chica en cuestión a la que me refería antes es la causa probable. Su cuerpo delgadito deja entrever muchos de sus huesos, especialmente las costillas. Sus pechos se contonean cada vez que se mueve como un péndulo que hace bailar las miradas de los grupos vecinos.
Transcurren unos minutos y por fin se lanzan dos tíos a asaltar al grupo de chicas. Típicos surferillos de playa made in Cádiz. El que lidera el asalto muestra la desvergüenza y gracia propia de los gaditanos. El otro pollo parece más calladito, pero secunda con eficacia a su amigo. La distancia hace que no escuche más que palabras sueltas. Imagino que les dirán que si bajan mucho por aquí y tal y cual. No pasa mucho hasta que comienza el rito de los besos de presentación. Está claro que la incursión está siendo fructífera.
Unos minutos más tardes observo como uno de los chicos saca su móvil y hace que una de las chicas lo anote. Se le nota cierta pereza a la chica, pero acaba accediendo. El graciosillo sigue insistiendo hasta que consigue el teléfono de una de sus víctimas. A continuación lo escucho recitar en orden las playas de la provincia. Está claro que les están proponiendo algún viajecito o algo para otro día.
Es curioso observar que pese a que son 3 chicas los dos chicos tienen sus cuerpos orientados hacia nuestra amiga de los pechos de silicona. La orientación de un cuerpo es uno de los indicadores de lenguaje corporal más efectivos a la hora de evaluar hacia qué dirección tiene enfocada una persona su atención. La conversación sigue su curso y los tíos terminan por volver a su posición inicial con la misión cumplida.
Un rato más tarde las chicas recogen para irse. La única que sigue mostrando sus pechos es la que los tiene operados. Casualmente los dos buitresurferillos recogen sus cosas en ese mismo instante y consiguen abordar a las chicas justo cuando ellas se dirigen hacia el camino de tablitas que conecta la playa con el paseo.
Los sigo un poco más con la mirada, dentro de las limitaciones que me impone la miopía. Los surfers se van a su casa hablando animadamente el uno con el otro. Los imagino pensando en la noche de juerga que esperan disfrutar en compañía de las chicas de la playa. Si ya lo dice el refranero, tiran más dos tetas que dos carretas.
Mientras tanto las chicas ya están en el paseo. Nuestra amiga sigue regalando al mundo la imagen de su torso descubierto. Esto ya no es normal. Queda claro que eso de "Allá donde fueres haz lo que vieres" no va con ella. Allí sí que es la única en topless. La observo mostrando su pecho orgullosa mientras termina de secarse y retirarse la arena. No hay que ser demasiado espabilado para imaginar que hubo algún día en que esta chica estuvo frustrada con su pecho. El dinero y la cirugía le solucionaron la papeleta de pecho pequeño. Ahora no pierde el tiempo y amortiza su inversión al máximo, recuperando con cada mirada captada algo de la autoestima que perdió cada vez que se sintió acomplejada en el pasado. Sonríe feliz, quizá por sentirse el centro de atención, y finalmente se cubre. Atrás queda un día de playa, con "ligue" incluido.